Vacunas Uno de los grandes logros de la medicina moderna

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora Editorial de la revista Crianza & Salud
Con la colaboración de:
Carolina Gallego Marín
Bióloga – Ph. D. en Ciencias Biomédicas con énfasis en Inmunología

A raíz de la contingencia que estamos viviendo actualmente con la pandemia del COVID-19 y la controversia que se ha tejido alrededor de su vacuna, llegando a cuestionarse su eficacia y la rapidez en su proceso de elaboración, muy seguramente muchos no se habían detenido a pensar acerca de cómo se originaron las vacunas, ni su implicación para la salud. La falta de conocimiento y desinformación sobre estas es lo que puede contribuir a que se tengan muchas dudas y a que se crea en información inexacta. Por ello, qué mejor que saber un poco más sobre ellas.

Si bien las vacunas son un desarrollo relativamente reciente en la historia de la humanidad (cerca de 200 años), es apropiado decir que se constituyen en uno de los grandes logros de la medicina moderna, pues son muchas las enfermedades cuya tasa de mortalidad se ha reducido gracias a ellas.

¿Qué es una vacuna?

Es una preparación desarrollada para crear inmunidad contra un patógeno estimulando la producción de anticuerpos con el fin de evitar que el ser humano contraiga una enfermedad y la propague.

La bióloga Carolina Gallego Marín, Ph. D. en Ciencias Biomédicas con énfasis en Inmunología, nos da una mayor explicación al respecto: “Las vacunas ayudan a desarrollar la inmunidad contra un microorganismo al imitar una infección a través de la inoculación de partes o incluso el patógeno completo, pero muerto o debilitado (atenuado), al punto de no producir una enfermedad. Las vacunas estimulan al sistema inmune para que produzca anticuerpos y linfocitos T de memoria de modo que el organismo `recuerde’ al patógeno y, por lo tanto, no se desarrolle una enfermedad (inmunización)”.

Fases en su elaboración

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Cada vacuna en desarrollo debe someterse a investigaciones y evaluaciones destinadas a identificar los antígenos que se deberían utilizar para generar una respuesta inmune. Esa fase preclínica se realiza en animales, con el fin de evaluar, entre otros aspectos, su seguridad y, si la vacuna provoca una respuesta inmune, entonces se prueba en ensayos clínicos en seres humanos en 3 fases, así:

Fase 1 La vacuna se administra a un pequeño número de voluntarios para evaluar su seguridad y confirmar que genera una respuesta inmune, y así determinar la dosis correcta.
Fase 2 Se aplica a varios cientos de voluntarios y se suelen realizar múltiples ensayos para valorar diversos grupos etarios y formulaciones de la vacuna.
Fase 3 Los ensayos de la fase 3 se hacen en muchos países con el objetivo de asegurar que las conclusiones respecto de su eficacia sean válidas en relación con muchas poblaciones diferentes. Se efectúan comparaciones con un grupo similar de personas que no fueron vacunadas, pero que recibieron un producto comparador (placebo).

*Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).

El tiempo empleado en el desarrollo de una vacuna es de aproximadamente 10 a 15 años, en cuyo proceso participan organizaciones públicas y privadas. “Su tiempo de elaboración, desde los estudios experimentales hasta llegar a los ensayos clínicos y la producción y distribución en masa, depende de muchas variables científicas, incluyendo la generación del conocimiento necesario y el interés de los Gobiernos según las circunstancias de la enfermedad, esto es, por ejemplo, por aspectos como su propagación pandémica,” indica la entidad.

Al respecto, Gallego Marín expresa que: “Una vez disponibles los resultados de todos los ensayos clínicos, las vacunas deben ser aprobadas por los entes de control (como la FDA en los Estados Unidos o el INVIMA en Colombia) de cada país, con el fin de autorizar su uso. La OMS brinda las pautas de revisión y autorización del uso de las vacunas que son, en general, tomadas por los ministerios de salud de cada nación, quienes definen su introducción dentro del esquema de vacunación nacional”.

Sus inicios

La prevención de enfermedades en la salud humana es uno de los principales enfoques de la medicina, así que evitar su desarrollo o progreso es el compromiso que han tenido muchos científicos a lo largo de los tiempos. Estos son sus hechos relevantes.

Al médico británico Edward Jenner se le atribuye el comienzo de la ciencia de la Inmunología, por ser el pionero de la vacuna contra la viruela, la primera en el mundo dentro de lo que se conoce como las vacunas modernas; no obstante, según el Colegio de Médicos de Filadelfia, en su documento La historia de las vacunas, “sus inicios no se dieron con la primera de estas, más bien, con la larga historia de enfermedades infecciosas dadas en los humanos y, en particular, con los primeros usos del material de la viruela para proporcionar inmunidad a esa enfermedad”, causada por el virus Variola virus, y que llevaba afectando a la humanidad desde el año 10.000 a. C., con más de 400.000 muertes al año en ese entonces, únicamente en Europa.

Y es que antes de que la primera vacuna fuera introducida, los médicos asiáticos ya aplicaban el principio de la vacunación, pues les daban a los niños costras secas de las lesiones de las personas que padecían viruela para protegerlos contra la enfermedad.

La contribución por parte de Jenner tuvo sus inicios cuando, al observar a las pastoras que ordeñaban las vacas, se dio cuenta de que las primeras sufrían un tipo de viruela típico de estos animales, que se manifestaba en unas ampollas tenues en las manos, similares a las de la viruela humana. Pensó entonces en inocular la viruela bovina en los humanos, para ver si esto los haría resistentes.

Finalmente, inocularía la viruela bovina en el hijo de su jardinero, el pequeño James Phipps. Luego de varias semanas, vio con satisfacción que el niño no desarrolló viruela. Posteriormente, inoculó el extracto de un paciente con viruela en James y este no se infectó. Ni él ni el resto de las personas a las que más adelante inocularía. Este suceso enmarcaría lo que se constituye en una historia de éxito de la vacunación.

Si bien su método experimentó cambios médicos y tecnológicos durante los siguientes 200 años, su extraordinario trabajo daría excelentes frutos en el futuro, pues, en 1980, la viruela fue declarada oficialmente erradicada del planeta. Convirtiéndose en la primera enfermedad combatida a escala mundial, según la OMS.

Los fundamentos de la inmunología

¿Sabía usted que la primera vacuna creada en un laboratorio fue la de 1879 de Louis Pasteur, para combatir el cólera de pollo? Pasteur era un químico y microbiólogo francés, a quien se le conoce como “el padre de la microbiología”. Gracias a sus avances en esta ciencia, surgirían los antibióticos, la esterilización, la higiene clínica, y la pasteurización. Se le considera uno de los fundadores de la inmunología.

Su aporte a la vacunación se dio, primero, en 1881, cuando ayudó a desarrollar una vacuna contra el ántrax, que se utilizó con éxito en ovejas, cabras y vacas; y luego, en 1885, mientras estudiaba la rabia, probó su primera vacuna humana: la produjo atenuando el virus en conejos y, posteriormente, extrayéndolo de su médula espinal.

Pasteur encaminó todo su trabajo experimental hacia el problema de la inmunización y aplicó este principio a muchas otras enfermedades. A partir de los logros del científico, los albores de la bacteriología verían con rapidez el desarrollo de antitoxinas y vacunas vivas atenuadas contra varias de las enfermedades más mortales del mundo, incluidas la difteria, la peste, la tuberculosis, entre otras.

¿Por qué son tan importantes?

Gracias a las vacunas y a la vacunación se ha disminuido la incidencia y, en algunos casos, se han logrado eliminar algunas de las enfermedades humanas más devastadoras, salvando la vida, actualmente, de hasta tres millones de personas cada año.

Hasta 1955, por ejemplo, cuando se desarrolló la vacuna Salk, la poliomielitis (enfermedad viral muy infecciosa) se consideraba el problema de salud pública más peligroso en los Estados Unidos de la posguerra, siendo los niños sus principales víctimas. Aunque todavía no existe una cura para la polio, sí es posible prevenirla, y esto se logra mediante la vacunación.

La rubéola y la rubéola congénita son la tercera y cuarta enfermedades que se han eliminado de las Américas, después de la viruela en 1971 y de la polio en 1994.

La hepatitis B es una infección viral que afecta a más de 250 millones de personas en el mundo, poniéndolas en riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado. “Las tasas de infección aguda por el virus de la hepatitis B han ido en aumento en los últimos años y, sin contar con un tratamiento específico hasta el momento que evite el desarrollo de una enfermedad crónica y sus secuelas, la vacunación profiláctica es la intervención más importante para controlar dicha enfermedad”, así lo indica la compañía biofarmacéutica VBI Vaccines.

Enfermedades prevenibles gracias a las vacunas

  • Viruela
  • Rabia
  • Tifoidea
  • Cólera
  • Plaga
  • Difteria
  • Tosferina
  • Tétanos
  • Tuberculosis
  • Influenza
  • Fiebre amarilla
  • Poliomielitis
  • Sarampión
  • Paperas
  • Rubéola
  • Ántrax
  • Meningitis
  • Neumonía
  • Adenovirus
  • Hepatitis B
  • Haemophilus influenzae tipo b
  • Encefalitis japonesa
  • Hepatitis A
  • Varicela
  • Rotavirus
  • Virus del papiloma humano
  • Dengue

*Fuente: UNICEF (https://www.unicef.org/es/inmunizacion/vacunas-y-enfermedades-que-se-evitan).

Reticencia a las vacunas

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF): “En 2019, cerca de 14 millones de niños no recibieron los beneficios de la inmunización total”, y es que el tema de la reticencia a la vacunación se ha constituido en un gran obstáculo para la salud de los niños en el mundo, pues, “si se mejorara la cobertura universal de la vacunación, podrían evitarse cerca de 1.5 millones de muertes”, indica.

Para la especialista Gallego Marín, “los brotes de enfermedades prevenibles se presentan no solo por la falta de acceso a las vacunas, como ocurre en las poblaciones remotas, las regiones en guerra o por condiciones culturales (creencias religiosas, entre otras), sino, además, porque muchos padres deciden no vacunar a sus hijos. Enfermedades como la poliomielitis, por ejemplo, que actualmente está eliminada en los Estados Unidos (mas no erradicada), tiene un riesgo potencial de regresar, ya que sigue siendo una enfermedad endémica en otros países”.

La vacunación es confiable y eficaz, y eso es algo que deben comprender los padres, pues todas las vacunas se someten a una revisión prolongada y cuidadosa por parte de científicos, médicos y Gobiernos para asegurarse de que sean seguras. “Sus beneficios en la prevención de enfermedades y sus consecuencias graves deben superar la desconfianza generada al supuesto desarrollo de efectos adversos graves que, en la actualidad, no han sido demostrables ni atribuibles a las vacunas”, agrega.

Los padres deben ser conscientes de que un niño que no se vacune también puede transmitir enfermedades prevenibles en las escuelas y en la comunidad. Pueden infectar a los bebés que son demasiado pequeños para estar completamente inmunizados y a personas de cualquier edad con un sistema inmune débil, comprometiendo gravemente su salud.

Avances en la vacuna contra la malaria

En días pasados conocimos la excelente noticia de que una vacuna contra la malaria, creada por científicos del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido), alcanzó una efectividad del 77% en un ensayo clínico, convirtiéndose, de esta forma, en la primera vacuna contra la malaria en lograr el objetivo de eficacia del 75% especificado por la OMS. Y es que este logro es tan importante para la ciencia y la salud, si se considera que esta enfermedad causa más de 400.000 muertes cada año en todo el mundo, siendo sus mayores víctimas los niños del África, según lo revela la organización. La vacuna, desarrollada en colaboración con Novavax y el Instituto Suero de India (SII, por su sigla en inglés), “representa una esperanza en la lucha contra esta enfermedad parasitaria transmitida por mosquitos”, destaca la Universidad de Oxford.

Al respecto, Lynsey Bilsland, de Wellcome Trust, una fundación benéfica mundial que apoya la ciencia y que ayudó a financiar esta investigación, opina que: “Este es un resultado extremadamente prometedor que muestra la alta eficacia de una vacuna segura, de bajo costo y escalable, diseñada para llegar al gran número de niños que corren mayor riesgo de sufrir el devastador impacto de la malaria. Si bien se requieren más estudios, esto marca un paso adelante significativo y emocionante en un desafío de salud global crítico”.