Uso del chupete o pacificador, una controversia que no cesa

Chupete o pacificador

La necesidad de succión del lactante difiere ampliamente de un niño a otro. Algunos necesitan succión nutritiva y no nutritiva a intervalos muy frecuentes, mientras que para otros esta necesidad no es tan intensa. Mucha parte de la succión no nutritiva se realiza utilizando el dedo o la mano.

La utilización de un elemento externo al niño como el llamado chupo de entretención, chupete o pacificador, despierta todavía una importante controversia.

Succión no nutritiva en el prematuro

Constituye uno de los comportamientos más frecuentes en el feto y el recién nacido. Involucra la coordinación de varios grupos musculares cuando se hace del dedo o de la mano, para generar patrones de tipo rítmico.

Esta succión no nutritiva ayuda a tranquilizar a los niños. Como es incompatible con el llanto, este se reduce cuando los lactantes utilizan chupetes. Prolonga el estado de vigilia sin inquietud.

De acuerdo con Tiffani M. Field, en niños pretérmino alimentados con sonda, la succión no nutritiva aumenta la actividad vagal, lo que se traduce en el estímulo para la liberación de hormonas relacionadas con la absorción gastrointestinal de alimentos, como la gastrina y la insulina, que facilitan dicha absorción y secundariamente el aumento de peso.

Gran interés ha despertado recientemente la succión no nutritiva en el sentido de que estaría relacionada con una reducción de la incidencia del síndrome de muerte súbita del lactante, al observar que quienes utilizan el chupete tienen umbrales para el despertar más rápidos, lo que los llevaría a organizar mejor sus estados de sueño, como elemento preventivo para la muerte súbita. No está claro aún si estos hallazgos puedan extrapolarse a los recién nacidos de término.

Succión no nutritiva en el nacido a término

La capacidad de succionar se adquiere muy tempranamente en la vida intrauterina (hacia la semana 16) y durante el primer año de vida la necesidad de succión es muy activa y se hace más evidente como respuesta a situaciones de tensión.

No todos los niños necesitan succión no nutritiva, pues esta es muy variable de acuerdo con el temperamento innato; pero hay algunos muy hiperestésicos y con baja tolerancia a la frustración, en quienes el efecto relajante y calmante de la succión no nutritiva puede beneficiarlos.

Se considera que durante el primer año de vida la utilización del chupete no trae consecuencias indeseables siempre y cuando no se utilice por parte de los padres para acallar cualquier demanda que el niño necesita hacer en un momento determinado.

Al final del primer año es conveniente empezar a desestimular el uso del chupete de manera gradual para evitar así los problemas que podrían presentarse en edades más avanzadas, de tipo ortodóntico, si su utilización se continúa.

Nunca debería introducirse el chupete en la rutina del niño antes de las tres primeras semanas de edad hasta que el amamantamiento esté establecido pues puede producirse el síndrome de confusión de pezón que afecta desfavorablemente el proceso.

Algunas publicaciones señalan con preocupación una posible relación entre el uso del chupete y una disminución en la duración de la alimentación con leche materna. Otra publicación reciente resume una investigación realizada en 400 niños finlandeses donde se encontró una incidencia mayor de infecciones óticas, especialmente en niños mayores de seis meses de edad. Aunque el mecanismo causal no está del todo claro, se aduce la posibilidad de alteraciones de la presión del aire a nivel de la trompa de Eustaquio.

Resumiendo el concepto de varios autores, podemos afirmar que el uso del chupete tiene pocas indicaciones y potencialmente puede generar problemas. Cuando se use, debe hacerse por periodos cortos y con precauciones importantes de tipo higiénico.