¡Unidos contra la explotación sexual infantil!

La explotación sexual comercial infantil ha ido aumentando de manera preocupante en un altísimo porcentaje en las diferentes ciudades de nuestro país, pero muy especialmente en Bogotá. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) revela que Colombia es un país de origen, tránsito y destino de trata de personas, en su mayoría para explotación sexual, y en el que los niños representan un alarmante porcentaje dentro de las víctimas de este delito atroz e indignante.

La explotación sexual comercial de niños y adolescentes se ha convertido en un negocio muy lucrativo para estas mafias y el panorama es desalentador si se tiene en cuenta que la mayoría de los casos no se denuncian, ya sea por desconocimiento o temor de las víctimas, lo cual hace que este delito se siga cometiendo sin problema, o porque simplemente estos actos los estamos ™naturalizando∫ como sociedad.

De hecho, con suma preocupación el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron) reveló recientemente cómo en la capital del país se está incrementando de manera progresiva la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes (ESCNNA), llevándose a cabo en muchos sitios que camuflan este delito, como, por ejemplo, las tiendas de barrio, bares, discotecas, hoteles, moteles, zonas de tolerancia, y que, además, incluyen las redes sociales. Y es que engañar a los niños no es algo difícil. Las redes de explotación sexual se mueven en diferentes ámbitos y aprovechan muy bien la vulnerabilidad de los niños y adolescentes que se desenvuelven en contextos de desigualdad social y económica.

¿En qué se diferencia la ESCNNA de otras violencias sexuales?

De acuerdo con Idipron, los siguientes son los principales elementos que diferencian la ESCNNA de otras formas de violencia sexual:

  • El intercambio: puede ser en dinero, especie (regalos, drogas), ™protección∫, favores (lugar para dormir) o no agresión.
  • La “compensación”: al recibir un pago a cambio, de cualquier índole, tanto el adulto abusador como la víctima y las personas que se encuentran en su entorno tienden a pensar que se trata de un acto voluntario del niño, o que, al menos, este se ve ™compensado∫ por el posible daño.
  • El “aparente” consentimiento del niño o adolescente.

La ESCNNA contempla seis modalidades: explotación de niños en actividades sexuales a cambio de una remuneración económica o por especie (prostitución), pornografía, trata de personas, turismo sexual, matrimonio servil y la vinculación forzosa a grupos armados.

Nuestro deber como sociedad

La práctica de este delito desafortunadamente ha prosperado de una forma sin precedentes en la capital de nuestro país, y una de las principales razones de que esto se dé es porque nosotros como ciudadanos estamos siendo indiferentes frente a ello. La ESCNNA, como lo indica Wilfredo Grajales, director de Idipron Bogotá, ™se ha naturalizado y es difícil de evidenciar, puesto que los actores involucrados normalizan las prácticas; los niños y adolescentes no se consideran víctimas y, por el contrario, en muchas ocasiones solo son considerados como un objeto sexual haciendo un oficio o trabajo. Frente a los ojos de los adultos, ellos pierden su calidad de seres de especial protección y se convierten en objetos de comercialización para satisfacer cualquier deseo sexual del denominado `cliente’∫.

Nuestro deber como sociedad es la de proteger nuestros niños y adolescentes de este flagelo que atenta contra sus derechos, dignidad, vida y desarrollo. Si bien contrarrestar este delito no es una tarea fácil, un trabajo importante es la prevención. Es importante reconocer e identificar los posibles casos y prácticas de ESCNNA y denunciar.

Y ese precisamente fue el objetivo de Idipron que, gracias a un trabajo interdisciplinario con la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Planeación, logró desarrollar un documento que expone la georreferenciación de la ESCNNA en Bogotá, y en el cual se ubican e identifican las distintas prácticas que rodean este delito y el potencial riesgo para los niños y adolescentes en las diferentes Unidades de Planeación Zonal (UPZ).

Bogotá, una zona de alto riesgo para ESCNNA

secundaria1-infantilDurante el período estudiado (2015-2018) el documento de georreferenciación de Idipron pudo establecer las dinámicas de este delito con una información básica sobre cada localidad, describiendo sitios, zonas de riesgo y diferentes modalidades, entre otros aspectos.

¡Los detalles son alarmantes y abrumadores! Pues conocer que, por ejemplo, un sitio con gran atractivo turístico para los que vienen a Bogotá, como es el Parque de Lourdes en Chapinero, es el lugar predilecto para los llamados ™tarjeteros∫ (personas que entregan publicidad sobre servicios sexuales) para ofrecer servicios sexuales que incluyen ESCNNA, es algo absolutamente devastador e indignante.

La cuestión es que estas prácticas se han facilitado en tal forma gracias a que se llevan a cabo en casas, edificios, o moteles de la zona que camuflan muy bien este delito debido al tipo de funcionamiento que ofrecen como sitios de hospedaje y venta de licor. Chapinero es una de las localidades con una alta demanda de servicios sexuales y, por supuesto, de alto riesgo de ESCNNA. El estudio indica que allí ™se encontraron establecimientos que internamente estaban divididos por cubículos, en los cuales ubicaban a niños y adolescentes para ofrecer diferentes servicios sexuales, que eran pagados a terceras personas (proxenetas). También se reportó la existencia de una `banda’ de adultos que controla un grupo de niñas y adolescentes, entre los 9 y 14 años, las cuales llaman `las terneras’, cuya denominación hace referencia al servicio de sexo oral∫. El documento resalta que esta forma de operación no está sujeta a un sitio en particular, sino que recurre a la movilidad por toda la localidad.

Por otro lado, las redes sociales se han convertido, de igual forma, en una herramienta práctica para aquellos que desean camuflar muy bien este delito, y es que el informe pudo evidenciar que, a través de estos medios, como el WhatsApp, se camuflan varias casas de lenocinio y se promocionan sitios que no tienen letreros ni razón social, lo cual hace que sea difícil su seguimiento por si se presentan prácticas de ESCNNA.

Lamentablemente redes sociales, como Facebook y Grindr (aplicación geosocial destinada principalmente a un público gay), están haciendo más factible el ofrecimiento de encuentros sexuales con niños y adolescentes, pues facilitan la manera de buscarlos y contactarlos. El estudio de Idipron establece que, ™si bien no hacen pública la edad, sí emplean frases como: `son chicas vírgenes’, `llevan poco tiempo en esto’ o `acabó de cumplir 18′. Esta forma de oferta de servicios sexuales, especialmente por su ocultamiento, sugieren un alto riesgo de explotación∫.

El matrimonio servil, entre tanto, ha sido una de las dinámicas que ha pasado desapercibida en las diferentes localidades. ™En Usme se encontraron especialmente mujeres que en su infancia o juventud fueron obligadas a estar con una pareja o compañero mayor que ellas, pero era aceptable socialmente que se produjera esa relación asimétrica en edad. La naturalización de esta práctica hace que todavía no se reconozca plenamente como un delito, debido a que los explotadores han terminado siendo parte del sistema familiar de las víctimas. Además, esta situación tampoco se ha identificado como ESCNNA por parte de las Comisarías de Familia, quienes han reportado este tipo de casos como violencia intrafamiliar∫, indica Grajales.

Estos son solo algunos de los tantos casos de explotación sexual comercial de niños y adolescentes que se reportan en el estudio que ocurren diariamente ™frente a nosotros∫ en la capital del país, y que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos, pero la realidad está allí y no podemos ser indiferentes a ella.

Prevención y atención integral

La ESCNNA es un problema de gran complejidad por los factores que la generan y mantienen, entre ellos, culturales, socioeconómicos, psicológicos, sociales, familiares y afectivos, además de involucrar distintas modalidades de violencia; por ello, como lo indica Grajales, “su atención debe ser multidimensional desde varios enfoques, que permitan una respuesta de prevención y atención integral logrando una intervención de acción sin daño”.

En Bogotá, por ejemplo, Idipron lleva a cabo la estrategia de atención denominada FARFALA, cuya sigla se explica así:

Focalización en territorio de niños y adolescentes víctimas o en riesgo y recepción de casos remitidos desde el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Acogida, protección y afecto para niños y adolescentes que se vinculan al Idipron.

Restablecimiento de derechos vulnerados a través del modelo de atención SE3 y sus áreas: Sicosocial, Sociolegal, Salud, Escuela, Espiritualidad y Emprender.

Fortalecimiento de vínculos familiares y relaciones sociales para una adecuada inclusión social.

Articulación institucional con entes distritales, regionales y nacionales para el cumplimiento de los procesos legales.

Liderazgo en su proyecto de vida.

Autogobierno y responsabilidad.

El llamado es para todos como sociedad para que nos concienticemos de la importancia de tomar acciones para la prevención y erradicación de este problema y dejar a la luz pública esta vulneración de derechos de nuestros niños.

Es una campaña a la que también se suma la Sociedad Colombiana de Pediatría, quien convoca a través de su propuesta de Gran Cruzada por el Buen Trato a la Infancia “un cambio en la representación social de la niñez, desde el bastión irreemplazable de la educación, por medio de unas pautas de crianza humanizada en donde valores como el respeto, la tolerancia, la bondad y la empatía tengan una introyección dentro de la vida familiar y lleguen a ser determinantes en el ser y el hacer de todos los integrantes del tejido social”.

Impacto de la ESCNNA en la salud mental y su intervención

Las experiencias que vivimos en la infancia juegan un papel importante en la configuración de nuestra salud mental y bienestar a lo largo de nuestras vidas, por ello, un delito tan atroz como es la explotación sexual ocurrida en la infancia puede dejar cicatrices muy difíciles de reparar y que pueden conservarse por mucho tiempo.

Según el informe clínico Tráfico sexual infantil y explotación sexual comercial: necesidades de atención médica de las víctimas, publicado por la Academia Americana de Pediatría (AAP), son numerosos los efectos adversos en la salud física y mental de una víctima de ESCNNA. Como resultado del intenso y prolongado trauma psicológico y físico vivido por las víctimas, muchos niños y jóvenes experimentan una adversidad psicológica importante, que incluye trastorno de estrés postraumático, depresión mayor, tendencias suicidas, trastorno de ansiedad, somatización, agresión y comportamiento de oposición.

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Por ello, indica el informe, ™el conocimiento de los factores de riesgo, las prácticas de reclutamiento, los posibles indicadores de ESCNNA y los problemas médicos y de salud conductual comunes experimentados por las víctimas ayudarán a los pediatras a reconocer posibles víctimas y responder adecuadamente. Sus funciones pueden incluir trabajar para aumentar el reconocimiento de ESCNNA, proporcionar atención directa y orientación anticipada relacionada con esta, involucrarse en esfuerzos de colaboración con colegas médicos y no médicos para satisfacer las complejas necesidades de los jóvenes y educar a los profesionales que atienden a los niños y al público∫.

 

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora editorial revista Crianza & Salud
Con la colaboración de Wilfredo Grajales
Director de Idipron Bogotá y
Walter Barbosa Rodríguez
Director Comunicaciones Idipron