¡Una nueva Navidad!

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora Editorial revista Crianza & Salud, y
Darío Botero Cadavid
Pediatra puericultor

La celebración de la Navidad este año 2020 será diferente a la que tradicionalmente hemos tenido. La pandemia nos ha llevado a una coyuntura en la que nuestro entorno, rutinas y diario vivir se han visto completamente afectados y, por lo tanto, modificados, conduciéndonos a un cambio completo en nuestros hábitos y actividades normales… Y los festejos de la Navidad no serán la excepción.

La Navidad es símbolo de unión, fraternidad, alegría, y de compartir, la COVID-19 ha modificado muchos de nuestros planes, pero, a la vez, nos ha puesto a reflexionar sobre la importancia de la salud, la vida y la familia. Muchas personas, ya sea por su trabajo, sus múltiples ocupaciones, por vivir lejos, etc., les dedicaban muy poco tiempo de calidad a los suyos, enfocándose más en otro tipo de aspectos de sus vidas; sin embargo, las circunstancias nuevas, con el confinamiento obligatorio, hicieron que volvieran a compartir con sus familias y a valorar ese tiempo valioso en el que se está con los seres queridos. Por ello, esta “nueva Navidad” es la ocasión precisa para que aquellas familias que se sienten débiles, se fortalezcan; las que se encuentran alejadas por cualquier motivo, se unan de nuevo; y las que, por algún evento, están heridas, se sanen…

Nuestra “nueva realidad” nos sorprenderá en una de las épocas con mayor significado para el ser humano por su carácter emotivo, festivo, y de unión y fraternidad. No serán unas celebraciones “normales”, ni tan tradicionales como siempre, pero no tienen que ser tampoco aburridas ni tristes. Por el contrario, puede ser esta una buena oportunidad para que replanteemos el curso de nuestras vidas y reflexionemos acerca de nuestro entorno y existencia.

Considere estas actividades en esta Navidad

El no hacer una gran fiesta o reunirnos con un grupo numeroso de familiares o amigos no debe ser un obstáculo para no pasarla bien en este tiempo. No podemos dejar que la COVID-19 se convierta en El Grinch de esta Navidad (duende, cuyo personaje ficticio fue creado en el cuento navideño del escritor Dr. Seuss, que se caracteriza porque detesta la Navidad). Si bien nuestras famosas y entretenidas novenas del Niño Dios, en las que nos reunimos con vecinos, familiares y amigos no solo para rezar, sino para compartir diferentes platos típicos y hasta bailar, no van a ser posibles de la manera tradicional que las celebramos, sí podemos recurrir a otras alternativas, como, por ejemplo, el uso de la tecnología para transformarlas, incluso, con carácter internacional, pues, pueden participar de ellas personas que vivan en diferentes lugares del mundo y que, quizás, nunca antes han compartido una Navidad con nosotros.

Es importante que tengamos en cuenta que el virus aún no se ha ido y que, por lo tanto, aún debemos continuar manteniendo las medidas de bioseguridad y protección recomendadas por los organismos especializados. Así lo recalca el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), que recomienda llevar a cabo solo actividades de menor riesgo y buscar alternativas divertidas que ayuden a evitar la propagación del virus. Entre ellas están:

  • Tener una cena pequeña solo con personas que vivan en su hogar.
  • Preparar recetas familiares tradicionales para la familia y los vecinos, y entregárselas de una manera que no implique el contacto directo.
  • Organizar una cena virtual y compartir recetas con amigos y familiares.
  • Comprar en línea en lugar de ir personalmente a los almacenes.
  • Ver eventos deportivos, desfiles y películas en casa como un plan familiar.

Recuperando nuestros valores

Llevamos meses confinados con nuestras familias y allegados y hemos podido ver que esta crisis no ha sacado precisamente lo mejor de los seres humanos; han sido muchos los conflictos por la discrepancia entre las personas alrededor de la medida de llevar el tapabocas todo el tiempo. En todo el mundo este ha sido un tema de controversia, pues no todos han querido acatar la norma con responsabilidad y conciencia; por ello, qué mejor que la Navidad para de nuevo recuperar aquellos valores de la solidaridad, generosidad, humildad, reconciliación, gratitud y amor.

Estamos acostumbrados a que es un tiempo de regalar y recibir regalos, pero, esta vez, es el momento de enfocarnos más en la gratitud y en aquellos valores olvidados, pensando en el otro, pues el bien común debe primar sobre el bien particular. Dar las gracias porque tenemos aún lo más importante que es la vida, son muchas las familias para las cuales este diciembre no será tan feliz, pues han perdido algún ser querido por el virus; por ello, debemos estar agradecidos por todos aquellos que aún continúan con vida, que cuentan con salud y trabajo, y mantener la esperanza de que estos tiempos difíciles llegarán a su fin pronto.

La crisis mundial por la COVID-19 ha puesto en tela de juicio nuestras prioridades, nuestras maneras de vivir y el funcionamiento de nuestras sociedades. Este nuevo momento que estamos viviendo, como así lo indica el pediatra puericultor Darío Botero, “nos ha enseñado que nuestra sociedad está fundamentada en cosas que definitivamente no son importantes, y que son la familia, el cariño, los amigos, la salud… lo que es realmente valioso”, y, por esto mismo, el especialista nos hace un llamado a todos, y en especial a las familias, para que, en este sentido, no veamos esta Navidad como una fecha tradicional de fin de año, sino que nos enfoquemos en los pequeños detalles y las cosas bonitas que tiene el ser humano, como mirarse a los ojos, respetar la diversidad, saludar a todos, hacer lo correcto, ser cariñoso, trabajar desinteresadamente, hacer las cosas de un buen ciudadano, de un buen padre, de un buen hijo…, pues, todo eso, es de lo que realmente se trata la Navidad.

Sea pues este el objetivo de este nuevo momento histórico en el que estamos, en el que nos replanteemos que la Navidad no es solamente la fecha, sino la actitud ante la vida. “La gran mayoría de las personas durante lo más álgido de la emergencia sanitaria exhibieron una gran capacidad de actuar como un todo, ya que los miembros de una sociedad comparten intereses en común y necesidades entre sí, estos lazos les conectan fortaleciendo la solidaridad como un valor esencial. Esta pandemia nos demostró que los bienes materiales perdieron su antiguo valor, aprendimos que la verdadera valía de la vida es el amor”, agrega el Dr. Botero.

La fuerza inmutable de la vida nos trajo a los Coronnials, aquellos niños que han nacido en este tiempo de cuarentena, quienes son oriundos de esta “nueva realidad” y que serán descendientes de una manera de ver la vida diferente, en donde el valor maravilloso de lo cotidiano será fundamental.

El compartir por tanto tiempo con los hijos, los esposos, los abuelos, los nietos, etc., nos encaminó a convivir en un ambiente en donde nos teníamos que adaptar a cada uno de nosotros, a aprender a leer las personalidades y a reconocer que en la diversidad está una gran base para sembrar una vida más tranquila. Sin lugar a duda, menciona, “este período de Navidad y de fin de año será propicio para recordar a nuestro niño interior, esa parte esencial de nuestro ser que es el heredero natural del espíritu de la verdad, de la capacidad de asombro, de la alegría, la creatividad e imaginación”.

Deberíamos empezar a aceptar el mundo con la “nueva realida” y adoptar nuevos comportamientos que nos ayuden a superar las dudas y los miedos. Por tal motivo, indica, “esta Navidad debería ser diferente; definitivamente no es la decoración, no es el árbol o el pesebre, no son los regalos o la cena. La Navidad no es únicamente una época del año, es un estado de la mente, ella está siempre dentro de nosotros cuando escuchamos con cariño y empatía a otras personas, cuando saludamos con el codo con amabilidad, cuando trabajamos por los demás desinteresadamente (manteniendo las medidas de prevención sin tener un policía que nos las recuerde), cada vez que hacemos lo correcto que nos dicta el corazón, y sonreímos y encontramos en la vida quién nos respete como somos reconociendo nuestra diversidad… En esos momentos es cuando estamos realmente en Navidad”.

Más allá de la celebración y de los regalos, esta época es una gran oportunidad para conectarnos con nosotros mismos y reflexionar de forma sencilla en torno al verdadero espíritu que encierra esta fecha. “El verdadero cambio comienza en la mente de todos (hombres y mujeres), pues es allí en donde debe construirse un mundo mejor. Nuestra realidad anterior ya no puede ser aceptada como normal. Ahora es el momento de cambiar”, concluye el especialista.

Consideraciones para organizar o asistir a una reunión en Navidad

Es muy posible que durante esta época festiva haya alguien que aún desee organizar o asistir a alguna reunión que lo inviten. Por ello, el CDC da las siguientes recomendaciones a tener en cuenta en dichos casos:

Si la va a organizar:

  • Limite el número de asistentes tanto como sea posible para permitir que las personas permanezcan al menos a dos metros de distancia en todo momento.
  • Evite realizar reuniones en espacios concurridos y mal ventilados. Lo ideal es que la reunión se haga al aire libre y no en interiores, y que los invitados usen máscaras cuando no estén comiendo ni bebiendo.
  • En reuniones que incluyan personas de diferentes hogares, exíjales a sus invitados usar siempre un tapabocas (cubriendo boca y nariz).
  • Sugiérales a los invitados el evitar cantar o gritar, especialmente en interiores. Mantenga los niveles de música bajos para evitar hablar en voz alta.
  • Si planea actividades para adultos o niños, considere aquellas en las que se puede mantener el distanciamiento social. Minimice el contacto cercano con sus invitados, es decir, evite abrazarlos o darles la mano.
  • Anime a los asistentes a lavarse las manos a menudo con agua y jabón o, en su defecto, a que usen un desinfectante con al menos un 60% de alcohol.
  • Desinfecte las superficies que están tocando constantemente los invitados y cualquier artículo compartido entre ellos.
  • Use botes de basura sin contacto y utilice guantes cuando la vaya a desechar.
  • Haga que sea solo una persona, con máscara, la que les sirva toda la comida a los comensales para evitar una mayor manipulación de los utensilios para servir y un hacinamiento en la cocina.
  • Lave los platos con agua caliente y jabón inmediatamente después de la reunión o utilice desechables.

Si va a asistir a una reunión:

  • Evalúe el riesgo de infección en función de la reunión a la que va a asistir. Piense: ¿es absolutamente necesario que asista?, ¿vale la pena ir aún si corre el riesgo de contraer el virus?
  • Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón o use un desinfectante para manos.
  • Use tapabocas todo el tiempo y solo retíreselo para comer y beber. Tenga a la mano una bolsa para guardar su mascarilla mientras come.
  • Mantenga una distancia mínima de dos metros con el resto de los invitados y evite gritar o cantar.