Una mirada a las propuestas de crianza en el siglo XXI

Por: Sulma Lorena González Vargas
Terapeuta y coach emocional
Auxiliar de enfermería – Hospital San Vicente Fundación y

Blair Ortiz Giraldo
Pediatra neurólogo
Universidad de Antioquia

La realidad actual demanda en todos los padres, tutores y cuidadores el conocimiento de nuevas estrategias para la crianza de las generaciones más jóvenes. Muchos de los padres recordamos con nostalgia, alegría, y a veces con tristeza, las formas de crianza que emplearon nuestros padres. Es más, gran parte del conocimiento tradicional que aplicamos en la crianza proviene de nuestra propia experiencia en la niñez.

Cada vez hay más padres que apuestan por una crianza alternativa a los métodos ortodoxos, más consciente y respetuosa, con palabras empoderantes y lenguaje asertivo; en la rutina diaria titubeamos al reaccionar ante nuestros hijos cuando se sienten frustrados, tristes, ansiosos, con rabia, eufóricos o aislados.

Nuevas amenazas y oportunidades

Padres, niños y adolescentes se enfrentan a situaciones dentro de un entorno cambiante y dinamizado por la tecnología, el libre comercio, las redes sociales, la responsabilidad social y la conciencia ecológica. También hay nuevas amenazas, como el matoneo por redes sociales, la aparición de nuevas sustancias psicoactivas, el robo de datos personales, la invasión de la privacidad, y las tendencias masivas a la depresión y el suicidio.

A partir de estos retos han resurgido varias técnicas de crianza para mitigar el riesgo de depresión, suicidio, consumo de drogas, estrés, desesperanza y promover hábitos de vida saludable. La educación emocional, la crianza sin gritos, la psicología positiva, el mindfulness (atención plena) y la programación neurolingüística proponen aprovechar estas amenazas como oportunidades para fortalecer el ser interior, volviéndolo menos vulnerable a los devenires del presente y facilitando la felicidad y el desarrollo personal.

Y si son tan nuevas, ¿por qué no las conocía?

Aunque estas técnicas de crianza parecen absolutamente novedosas, en verdad, son el redescubrimiento de prácticas milenarias como el yoga, la meditación, la atención plena y el optimismo mental. Como lo menciona Rafael Bisquerra, psicólogo y catedrático de la Universidad de Barcelona y autor del libro Educación emocional: “El objetivo de estas estrategias de crianza es el desarrollo de la emocionalidad como competencia básica para la vida, a través de la enseñanza de actividades y ejercicios para el conocimiento de la ira, la ansiedad, el estrés, la regulación de la ira, de la tristeza y la promoción de la felicidad”.

Mindfulness’ (atención plena)

La investigación científica reciente demuestra que todas las personas, incluidos los niños, contamos con una serie de recursos internos para encargarnos de la ira, la tristeza y la depresión. Tanto los padres como los niños podemos cultivar la técnica del mindfulness para resolver situaciones negativas y descubrir la felicidad.

Pasos del ‘mindfulness’

 

Pasos Cómo aplicarlo
1.Entender cómo funciona el círculo vicioso de emoción negativa-pensamiento-conducta. Preguntándole al niño si puede solucionar una situación desagradable cuando grita, se enoja y patalea; acompañándolo en la identificación de este comportamiento innecesario e inútil.

Ofrézcale si puede considerar otras opciones efectivas para estar más confortable.

2.Determinar los malos hábitos que bloquean la resolución de los conflictos. Esto es, reconociendo con los niños las acciones que no facilitan la resolución de los problemas, aquellas que son reiterativas e inútiles.
3.Mindfulness.   Promoviendo la atención plena y deliberada al momento presente, dejando de lado los sesgos mentales programados.
4. Autocompasión. Despertando la autocompasión, la capacidad de entender el sufrimiento y la intención propia de ayudar.
5.Juego. Incentivando que los niños se sumerjan en una actividad elegida libremente, interesante, placentera, satisfactoria y en estado mental flexible.
6.Propósito.

 

Ayudándoles a reconocer a los niños y adolescentes el cometido que tienen en la vida de los demás y el orden superior de la vida.
7.Dominio. Reconociendo el control personal y de seguridad desarrollado desde una disposición mental de aprendizaje y que esta actitud es más importante que el interés de un logro particular.

 Disposición mental de crecimiento

Los niños disfrutan aprender como si la vida fuera un salón de clase y un laboratorio de ensayos. Las experiencias compartidas de padres e hijos son el escenario ideal donde se pueden aplicar estos principios. La disposición mental de crecimiento permite que los tropiezos de la vida cotidiana no hagan tanto daño y se pueda retornar a los hábitos verdaderamente importantes. Con la práctica, los padres pueden ver cómo cambia la actitud de los niños para superar el dolor relacionado con la pérdida, a percibir más opciones de elección, a detectar señales de malestar emocional y a evitar consecuencias negativas.

Paso para la disposición
mental de crecimiento
Fundamento Cómo aplicarlo
Detecte la disposición mental fija.

 

La idea es identificar aquellos pensamientos, tales como: “Ya lo he intentado antes y no soy capaz. Volveré a fracasar”.

 

Pregúntele a su hijo: “¿Realmente es lo que más te conviene o deberías probar otra cosa?”.

 

Reconozca el estado de alerta. Se acude a la capacidad del niño de centrar un lugar de elección para que pueda relacionarse de otra manera con ese momento. Pídale al niño que entre en calma, que vuelva a la respiración como ritmo central, que sienta su cuerpo y vuelva al momento presente.
Haga un reconocimiento de la emoción. A partir de la identificación de las emociones, los niños pueden trascender, no estancarse y reconocerse como seres sensibles. Pregúntele al niño si hay miedo o tristeza, si puede mostrar compasión consigo mismo.

 

Responda con disposición de crecimiento.

 

El niño debe identificar la disposición mental fija, reconocer la emoción y plantearse la posibilidad de aprender algo de ese momento. Dígale al niño que casi todas las personas que han logrado superar un obstáculo han tenido tropiezos.

 

Autorregulación

La autorregulación hace referencia a la capacidad fisiológica, mental y emocional que tienen los niños para adaptarse a las tareas identificando sus estados de ánimo y, de esta forma, utilizando estrategias que les permitan aprender más fácil. Esta da la posibilidad de centrarse en procesos cognitivos que tienen que ver con sus habilidades, la atención plena, los impulsos, la memoria y la planeación.

Para los niños y adolescentes es muy importante conocer que no podemos controlar lo que nos sucede en cada momento, pero sí podemos prepararnos para responder a ello. Ellos pueden llegar a ser más conscientes de forma automática si los padres destinamos a diario un breve momento a tomar conciencia de este hecho. Los hábitos se forman cuando practicamos y repetimos conductas deliberadamente.

La intención de los siguientes ejercicios es activar la disposición mental de crecimiento. Se debe brindar especial énfasis a que el niño explore qué siente cuando los practica, qué sucede si recurre a ellos cuando detecta rabia y tristeza, y notar si estos ejercicios amplían su capacidad de elegir.

 

Ejercicio Fundamento Cómo practicarlo con los niños

 

Igual que yo. Con frecuencia los niños responden a los estímulos “en piloto automático”, percibiendo a los demás como individuos desconectados y diferentes.

 

En este ejercicio los niños deben tomar conciencia de los demás, intentando controlar los juicios automáticos y reconociendo la conexión personal que tienen en común.

 

La respiración
como punto de
reinicio.
Siempre podemos contar con la respiración para reiniciar la mente y aterrizar al momento presente.

 

La respiración facilita el ejercicio del mindfulness y el autodominio. Permite, además, volver a centrarse con serenidad cada vez que la atención se desvíe.

 

Tomar
conciencia.
Mediante la práctica de este ejercicio, los niños pueden salir de comportamientos que se ejecutan “en piloto automático”, para calmar la mente y aferrarse al momento presente. En este ejercicio se toma conciencia de la respiración, el cuerpo, la atención y las emociones.

 

Otras propuestas de crianza

  • Disciplina positiva: se refiere a la importancia de enseñar con el ejemplo; si no deseas que el niño grite, no grites. Desestimula el castigo corporal.
  • Crianza respetuosa: hace referencia a considerar el niño como una persona con los mismos derechos del adulto, lo cual implica el respeto a su personalidad, su forma de pensar, su cuerpo, sus creencias, sus elecciones, sus tiempos y etapas.
  • Crianza natural: busca entender los mecanismos adaptativos del ser humano para comprender las consecuencias naturales. Así los padres tienen la capacidad de observar mejor a sus hijos, reconociendo por qué actúan como actúan y acompañándolos a su adaptación en lugar de entorpecerla. De esta forma, los niños identifican si las acciones generan una emoción negativa o positiva y luego retroalimentan sus futuras elecciones.
  • Crianza con apego: busca vincular activamente al niño y sus padres durante los tres primeros años de vida por medio del respeto, el amor y la generación de confianza, para que el niño se sienta seguro, amado y protegido. Los padres asumen esta tutoría con amor, sin manipular el vínculo fraternal con sus hijos.
  • Palabras empoderantes: con esta estrategia se logra que los niños reconozcan y aprovechen al máximo sus habilidades para conseguir los objetivos que se proponen; es ayudarlos a construir su propia autoestima, sin necesidad de inflarles el ego permanentemente.

Para conocer más sobre estas estrategias de crianza basta con acceder a contenidos en internet responsables, los libros que llevan su nombre, y, mejor aún, a la revista Crianza & Salud de la Sociedad Colombiana de Pediatría, cuyos artículos se comparten gratuitamente para el bienestar de la familia en el siguiente link: https://crianzaysalud.com.co/