Una mirada a la Diversidad

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Hoy en día no se trata de tener derecho a ser iguales, se trata de tener derecho a ser diferentes. El término diversidad se refiere a la diferencia o a la distinción entre personas, animales o cosas; a la variedad, a la infinidad o a la abundancia de cosas diferentes; a la desemejanza, a la disparidad o a la multiplicidad.
Para dar una mirada a la diversidad, en términos humanos, debemos ser pluralistas y encontrar que, en la riqueza de lo diverso, que desemeja la esencia, nos muestra lo bello que es la diferencia y ella nos deleita nuestra existencia.

Deseamos compartir con ustedes algunas palabras con respecto a la diversidad con la esperanza de generar un bello despertar de la conciencia, con un cambio en nuestra mentalidad, que nos permita comprender de manera real la condición de diversidad de otra persona y su familia, estableciendo acciones con sentido humano, eficaces y transformadoras, que nos permitan una mejor manera de vivir y relacionarnos con nosotros mismos y los demás.

Si queremos revisar la mirada histórica de la diversidad en la humanidad debemos adentrarnos en los exponentes del liberalismo filosófico, quienes postularon: “El respeto por las diferencias es el mejor camino hacia la equidad y la fraternidad”. De este modo, el liberalismo se comprometió con la perspectiva según la cual los individuos deberían tener libertad y capacidad para cuestionar y revisar las prácticas tradicionales de su comunidad.

divercidad1Posteriormente, la iglesia católica, en una de sus cartas pastorales, se pronunció ante la diversidad de la siguiente manera: “La dignidad propia de toda persona siempre debe ser respetada en las palabras, en las acciones y en las legislaciones”.

Existe un gran problema frente a la diversidad y es el fundamentalismo, definido como un exceso que engendra el fanatismo y la intolerancia, generando violencia y caos, y atropellando de manera consciente a quienes son contrarios en el pensamiento o las actitudes, según se refiere Karen Armstrong.

El concepto y el valor de la vida han cambiado y nos unimos a las palabras de María Antonieta Solórzano, quien afirma que: “Peligrosamente la vida moderna nos ha conducido hacia esa soledad que se describe como la certeza de que mi vida no le importa a nadie, que me podría morir y nadie se daría cuenta, pues nuestra red socio-afectiva, la comunidad humana, ha desaparecido, y, con ella, la posibilidad de acompañar al otro”.

La diversidad también incluye las personas diversamente hábiles, es decir, aquellas que presentan vulnerabilidades físicas, cognitivas o sensoriales, pero que tienen habilidades y capacidades funcionales que les permiten expresar dignamente su proyecto de vida; antes estas personas eran llamadas ‘en condición de discapacidad’.

Descubrir al otro enseña la diversidad de la especie humana y contribuye a la toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia entre los seres humanos. Ello, teniendo en cuenta que el descubrimiento del otro pasa forzosamente por el descubrimiento de uno mismo, como así lo afirma el político francés Jacques Delors.

En cualquier ser humano no es lo que falta lo que importa, sino lo que se es y lo que se tiene como persona, porque el valor de la diversidad supone aportar al mundo lo que cada uno es y no lo que creemos que es.
Por lo anteriormente escrito debemos preguntarnos: ¿Quién de nosotros es lo suficientemente normal como para decidir lo que se considera normal o no, o para juzgarlo y no permitirle ser lo que quiere ser? La respuesta nos lleva a pensar que para que exista el respeto por la diversidad es importante la tolerancia, la cual es esencial para la vida de los seres humanos y permite automáticamente que aparezcan otras virtudes, como la paciencia, la humildad, la sencillez y la dulzura, entre otras.

Según afirma el pediatra colombiano con magíster en Filosofía Francisco Javier Leal Quevedo, existen tres tipos de tolerancia: “La positiva, donde celebramos que somos diferentes y aprendemos de las diferencias; la neutra, donde la experiencia es: ‘vivamos y dejemos vivir’, lo cual es como si no hubiera pasado por nosotros y, por lo tanto, no existe mayor aprendizaje; y la tolerancia negativa, donde nos hacemos los de la vista gorda, como mirando para otro lado ante la diferencia o una experiencia y para nada tocamos nuestro sentir, y en la que, por consiguiente, tampoco hay aprendizaje”.

El respeto por la diversidad es la aceptación de que el que no piensa como uno, no es un enemigo, es solo un contradictor, quien te permite apreciar otra realidad y te da un regalo con su mirada, lo cual implica aprender a construirme con la mirada del otro y enriquecerme de ella, eso se llama ‘alteridad’. Esta mirada implica el respeto por la interpretación del cuerpo, de los sentimientos y las emociones, y la representación del amor, entre otros.divercidad2

Renovar nuestra mirada a la diversidad puede llevar a una convivencia pacífica donde se resaltan el autoconocimiento y autoestima, el desarrollo de la empatía, la resolución de conflictos sin violencia, la cooperación y la tolerancia a las diferencias generando una forma de vida más plena y enriquecedora.
La diversidad, con una mirada esperanzadora, implica ser solidario, lo cual es permitir que la naturaleza humana muestre y saque a relucir su cara más noble y sublime, la que más se aleja de los irracionales y de los bajos instintos. La solidaridad se adquiere en el hogar, en la escuela y en la vida, como así lo afirma el pediatra y puericultor Luis Carlos Ochoa Vásquez.

Para lograr una mirada humanizada frente a la diversidad debemos incentivar una enseñanza progresista en las familias y los colegios, entornos en donde el individuo se construye y se desarrolla, con el fin de buscar una mejor sociedad. Donde la palabra alumno es la protagonista, y en donde los niños, sabiendo poco o mucho, puedan ser capaces de aceptar la diversidad desde una temprana edad en cualquier ámbito de la socialización.
La enseñanza es un proceso de vida, más que un proceso para la vida, tengamos en cuenta que la escuela nos ayuda a ser, en el sentido amplio de la palabra, porque cuando soy y dejo ser involucro mi conciencia, y esto incluye la ciencia, soy tejido humano y esto me posibilita cumplir mi esencia de ser distinto y reconocer la distinción como una importante acción. Pues diversidad, distinto y distinción son parte de la relación y estos conceptos permiten reconocer la naturaleza humana que de la divinidad emana.
De tal modo que solo en la fundamentación del otro reconozco la diversidad, ¡qué sabia decisión de la humanidad la de despojarse de tener la razón en aras de una buena relación consigo mismo y con los demás!

Es un compromiso de todos dejar aprender con un mejor entender, siendo modelos que inspiren a niños y adolescentes para tener una mejor relación con la diversidad. A todos los padres, madres, pediatras, maestros y seres comprometidos con la puericultura, vean que no es una locura dejar abierto el camino para una generación que se aventura a vivir una vida con sentido y propósito, mente y corazón unidos, lo cual resulta muy apetecido.

Dejar un universo mejor del que encontramos es un compromiso que abrigamos. Visión, unión, cooperación y contribución hacen alusión a nuestra gran misión. Por ello, amigos: no juzgues, no tipifiques, no critiques, no etiquetes, porque este es el mayor daño que hacemos en el proyecto de vida de una persona que está en la libertad del pensamiento y de la acción; más bien favorezcamos la inclusión, que es la actitud y dinámica de la sociedad para eliminar las barreras de acceso, para que cada persona pueda desarrollarse dignamente como un ser humano, independientemente de sus características y configuración física, mental, cognitiva, sensorial o socioeconómica, como lo afirma la filósofa Íngrid Sofía Buitrago.

Debemos forjar una sociedad inclusiva que es la que acepta a las personas como son, adaptándose a sus personalidades y no obligando al diferente a cambiar ni a excluirlo por serlo.
“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”. Rosa Luxemburgo.

Finalizamos con el mensaje de unidad que es emblema de la celebración del Día del Respeto a la Diversidad Cultural, el cual se conmemora el 12 de octubre:

Nuestra piel es diferente,

las hay de muchos colores,

pero todos disfrutamos

del afecto y los amores.

Las palabras son distintas,

hay idiomas diferentes,

pero todos comprendemos

que el diálogo tiende puentes.

Nuestras danzas son diversas

y la música también.

Los bailes y las canciones

a todos nos hacen bien.

Tenemos distintas costumbres

y hasta modos de vivir,

pero los mismos deseos,

nos une un mismo sentir.

Hay creencias diferentes,

ni peores, ni mejores,

pero todas nos ayudan

a crecer en los valores.

Tenemos distintos gustos

y comidas diferentes,

pero todos disfrutamos

de comer con nuestra gente.

Nuestra ropa es diferente

y también nuestros peinados.

Algunos a cara lavada

y otros lucen pintados.

Formas de ser diferentes,

muy distintas de verdad,

pero que buscan lo mismo,

   y es la felicidad.

Por: Marta Báez Rojas
Psicóloga, enfermera y abogada

Sandra Palacios Rojas
Pediatra Colsanitas Bogotá

Germán E. Soto Moreno
Pediatra puericultor

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