Tengo que cambiar ¿Cómo manejo esa transición?

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Existen muchas razones por las que en algún momento de la vida a los padres les toca lidiar con el proceso de cambiar de colegio a sus hijos, ya sea porque la familia se mudó a otro barrio o ciudad, porque el colegio no ha llenado sus expectativas, porque sus hijos han sido víctimas de matoneo o bullying, o porque, por el contrario, el comportamiento de estos no ha sido el más adecuado y sus padres prefieren trasladarlos a otra institución para evitar futuros problemas.

Sea la razón que sea que los llevó a tomar esta de- cisión, una de las principales preocupaciones de los padres es cómo darles la estabilidad y la confianza a sus hijos para continuar con su educación en un nuevo centro educativo, pues este cambio puede ser para muchos traumático y afectarlos de diferentes maneras, haciendo que su adaptación se vuelva más difícil y que, con ello, los padres se vean igualmente afectados.

El acompañamiento de los padres es clave

Cuando un niño llega nuevo a una escuela por lo general se piensa que esto va a ser muy emocionante y divertido para él, pero no todos los niños cuentan con una personalidad extrovertida, sociable, amigable, o empática; a algunos les cuesta más que a otros hacer ami- gos y adaptarse al nuevo entorno.
La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP, por su sigla en inglés) indica que un cambio, como es el de escuela, implica la interrupción de las amistades que se tenían y al llegar a una nueva el niño puede llegar a pensar que todos los demás tienen un mejor amigo menos él y que todos los demás están involucrados de manera segura con un grupo de compañeros que ya se conocen muy bien y al cual él no pertenece. Esto, por consiguiente, puede hacer que el niño se sienta estresado, ansioso o aburrido, o tenga incluso miedo o pánico y ya no desee volver al colegio.

Los padres deben preocuparse si su hijo empieza a quejarse regularmente de sentirse enfermo o a menudo les pide quedarse en casa sin quejas físicas reales y esto es porque puede estar sufriendo de un miedo paralizante de abandonar la seguridad que le brindan sus padres y el hogar. “El pánico y la negativa del niño a ir a la escuela son muy difíciles de enfrentar para los padres, pero estos miedos y comportamientos pueden tratarse con éxito, con ayuda profesional”, ex- presa la AACAP.

En estos casos, la entidad recomienda que, si el niño muestra signos persistentes de depresión o angustia, los padres le pidan a su pediatra que lo remita a un psicólogo infantil, quien podrá evaluar y tratar los problemas emocionales del niño que pueden estar asociados con el estrés que le produce el nuevo cambio y también que le ayude a los padres a facilitar la transición y la nueva experiencia para toda la familia.

Por su parte, para el pediatra puericultor Ramiro Toro Guarín, quien además es rector del Gimnasio Galileo Galilei en Tunja (Boyacá), el acompañamiento de los padres en este proceso de adaptación a un nuevo plantel es fundamental, pues, como todo proceso de cambio, necesita de un período de adaptación y acomodación, en el que “es necesario brindarle al niño seguridad en lo físico y emocional, pues son condiciones mínimas de supervivencia. Este es un proceso inconsciente que tiene que ver con nuestro cerebro emocional (mamífero)”.

Todo cambio desencadena inseguridad e incertidumbre, pues se sale de la zona de confort en la que generalmente se está a gusto, por ello, asegura el especialista, los padres deben mostrarle al niño que el cambio generado es para mejorar en algún aspecto que es fundamental para él y su familia, con el fin de tranquilizarlo, lo cual le permitirá enfrentar la realidad con más seguridad.

Explíquele las razones del cambio

No hay que olvidar, de igual forma, que “es importante hablarle sobre las verdaderas razones que motivaron el cambio de colegio, explicándoselas de acuerdo a la edad y su nivel de comprensión, pues esto le generará tranquilidad y disminuirá su angustia, fortaleciendo así su confianza, sus vínculos y seguridad.

Toro Guarín destaca que es importante estar muy de cerca del niño, hablándole, leyendo sus emociones, explicándole las razones, y brindándole el acompañamiento necesario que facilita el proceso y el impacto que este cambio le produce, lo cual facilitará su adaptación.

“Es necesario que el niño tenga un conocimiento amplio de la nueva institución, como la planta física del colegio nuevo, su metodología, su manual de convivencia y reglamentos, pues esto le dará claridad acerca de en donde va a estar, cómo será su forma de aprendizaje, cuáles serán las reglas de juego para moverse dentro de la institución, y así aminorará su nivel de angustia”, lo cual, agrega el especialista, es otra forma de ayudarlo en su proceso de adaptación.

Un cambio en sus antiguas actividades extracurriculares, como formar parte de un equipo deportivo o un programa de teatro escolar, que eran importantes para él y en los cuales ya no va a participar, puede crearle al niño una pérdida del sentido de pertenencia. De igual forma, al llegar a una nueva escuela es posible que se encuentre a sí mismo académicamente superior o inferior a sus nuevos compañeros de clases, dependiendo del programa académico que llevaba en la escuela anterior, todo esto puede traerle conflictos emocionales al niño.

Por ello, los especialistas de la Academia Americana de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés) recomiendan llevar al niño a la nueva escuela antes de que se inicien las clases y plantear- le las nuevas actividades que va a poder realizar y las oportunidades que estas le pueden representar, como hallar nuevos amigos y experiencias. A medida que conozca nuevas personas en la escuela o en los grupos de actividades extracurriculares se le irán abriendo aún más las puertas para que su hijo haga nuevos amigos.

Las circunstancias y su manejo

El cambio de un colegio a otro de su hijo puede ser llevado por diferentes circunstancias. ¿Qué hacer en cada caso?:

Cuando es por cambio de ciudad o barrio:

para ayudarle a su hijo a prepararse para el nuevo colegio, indica la AAP, dele todo el énfasis posible a los aspectos positivos que le esperan. Esta es una oportunidad para que viva y aprenda sobre una nueva ciudad, una nueva comunidad o quizás incluso un nuevo país y su población. Recálquele lo positivo que será el estar expuesto a nuevas costumbres culturales y maneras diferentes de ver la vida. Además, es una oportunidad de conocer nuevas personas y hacer nuevos amigos. Explíquele cómo se beneficiará con la mudanza y el cambio de colegio.

Cuando el cambio es por petición del niño:

en este caso, el especialista indica que Los padres deben analizar con detenimiento las razones que este aduce, sopesarlas y tomar la mejor decisión pensando en el bienestar de su hijo. Existen unas razones de peso, como el maltrato o bullying, la no adaptación al colegio, la metodología o la falta de escucha de los profesores de la institución sobre las inconformidades o inquietudes del niño, que están fundamentadas en cuestiones lógicas.

Cuando es por bullying o matoneo:

los padres deben tener una actitud de empatía y apoyo hacia su hijo, no de- ben llegar a extremos de tomarse el maltrato personalmente, actuando como si ellos hubieran sido las víctimas, pues complicarán la situación; si esta circunstancia no pudo ser resuelta por el colegio se debe cambiar al niño de institución, teniendo en cuenta que este tiene una autoestima baja para enfrentar el ataque y siente vergüenza de sí mismo por no haberla enfrentado. Por lo tanto, advierte el pediatra Toro Guarín, debe ser apoyado por los padres y por un psicólogo, pues, de lo contrario, si esto no se resuelve al cambiar de colegio será nuevamente víctima de los “matoneadores” en el nuevo plantel, pues estos detectarán inconscientemente su debilidad y se repetirá el evento. Por otro lado, si el caso es lo contrario, es decir, es su hijo quien está cometiendo acoso escolar, “hay que aplicar la reflexión sobre las circunstancias que desencadenaron la decisión de cambio de colegio; en primer lugar, para hacer conciencia del porqué de la decisión y, en segundo lugar, para llegar a acuerdos sobre su futuro comportamiento, teniendo en cuenta que, si los hechos son graves, es necesario un apoyo psicológico”.

Según la AAP, para algunos niños, particularmente para aquellos que han tenido problemas académicos o son rechazados por sus compañeros de clases en su escuela anterior, un cambio de colegio también podría representar la oportunidad de un nuevo inicio, lo cual sería un proceso emocionante. “Les da la oportunidad de ser aceptados en un lugar nuevo y hacer amigos sin cargar con las reputaciones anteriores y las autoimá- genes. Si este es el caso, discutan y planifiquen qué es lo que harán diferente tanto ustedes como su hijo en su nueva escuela; sin embargo, los padres deben ser cautelosos con las expectativas irracionales acerca de que este cambio hará cosas maravillosas, pues los niños llevan con ellos tanto sus gustos y disgustos como sus fortalezas y debilidades personales”.

El papel del colegio en esta transición

Como rector de un colegio, para el pediatra Toro Guarín “este es un pro- ceso que inicialmente es directivo de parte de los maestros, para que el niño adquiera el conocimiento de la institución y su forma de funcionar, donde los profesores deben estar muy cerca dándole las instrucciones adecuadas en lo académico y el apoyo psicológico necesario. A medida que va avanzan- do, deben hacerle un acompañamiento cercano mientras se apropie de la manera de ser y hacer dentro de la institución y, posteriormente, aclararle las dudas que tenga. Los padres deben tener una estrecha vinculación con los maestros en estos momentos para igualmente acompañarlo en casa de una forma pertinente”.

¿Cómo elegir un nuevo colegio?

Teniendo en cuenta, sobre todo, el interés tanto de los padres como del niño, basado en sus habilidades y expectativas, y buscando una institución con educación personalizada y que le desarrolle su carácter con base en valores y principios, con un buen nivel académico y que resuelva las necesidades e intereses del niño.

Cuando se trate de buscar el mejor colegio para su hijo, según lo indica Liz Perelstein, presidenta de School Choice International, en un artículo de GreatSchools, una de las cosas más importantes que debe tener en cuenta es “no juzgar el libro por su cubierta”, es decir, no juzgue a la escuela por lo que ve en sus pasillos, no permita que una visita rápida y superficial lo encamine hacia una escuela determinada. Tenga en cuenta que incluso un colegio física- mente no atractivo puede tener los mejores maestros y el mejor plan de estudios de la ciudad. Si realmente quiere conocerlo, hágalo desde su lugar más importante: el aula de clases.

“Pida sentarse en un par de aulas y observar, en cualquier lugar, hasta media hora. Esta tarea le servirá a usted y a su hijo para analizar cuán involucrados, activos e inspiradores son los maestros, si los alumnos interactúan de buena forma con ellos, o si los niños se ven aburridos, inquietos o se portan mal, entre otros aspectos”, indica Perelstein.

Recomendaciones

El especialista Ramiro Toro hace las siguientes recomendaciones al cambiar a su hijo de colegio:

Hable con su hijo, explíquele las razones que motivaron el cambio de colegio.

Acompáñelo emocionalmente, bríndele seguridad, familiarícelo con el lugar y con las personas antes de que inicie sus actividades escolares.

Este atento a los primeros días, sea el primero en recogerlo, esperarlo en la puerta de la casa, pregúntele cómo le fue, hable con él sobre cómo se siente.

Dialogue diariamente con él observando su comportamiento y estado de ánimo y hable con frecuencia con los profesores para ver cuál es su actitud y desempeño.

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora editorial de la revista Crianza & Salud
Con la colaboración de: Ramiro Toro Guarín Pediatra puericultor
Rector del Gimnasio Galileo Galilei (Tunja – Boyacá)

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