¿Tendrá mi hijo la edad adecuada para ingresar al jardín infantil?

Señores
Revista Crianza & Salud
Sociedad Colombiana de Pediatría

Cordial saludo. Hemos tenido la oportunidad de leer algunos números de la revista Crianza & Salud, y, por esta razón, nos dimos cuenta de que ustedes responden las inquietudes de los lectores, por lo que nos atrevimos a escribir y solicitar información sobre la siguiente inquietud: tenemos un hijo de dos años y nos encontramos en la fase inicial del segundo embarazo y, para cuando demos a luz, nuestro hijo mayor tendrá casi tres años, por lo que hemos considerado conveniente ingresarlo al jardín infantil. ¿Será muy pequeño para ello?

Agradecemos la información que puedan brindarnos.

Atentamente,

Mariluz Vera y Octavio David

Rta./ Con gusto les damos información que puede serles útil para tomar la decisión adecuada:

El ingreso al jardín infantil debe hacerse preferentemente alrededor de los tres años (por lo que su hijo mayor estaría en el momento ideal); en esta época, los niños son capaces de permanecer más tiempo separados de sus padres, sin temor a perderlos, y de compartir con otros niños de su misma edad.

Además, tienen cierta capacidad de controlar esfínteres y un buen lenguaje para expresar sus deseos y necesidades, lo que contribuye a que el tiempo que pasan en el jardín sea placentero y estimulante de su desarrollo social, motor, emocional y cognoscitivo.

La llegada al jardín infantil debe ser una tarea mancomunada entre la institución y los padres, de tal modo que a los niños se les garantice una adaptación gradual y placentera, con el fin de que se pueda lograr la finalidad fundamental de este proceso, la cual es la de acompañarlos en esta importante etapa de su socialización.

En la situación específica que ustedes plantean sí consideramos conveniente que no coincida el periodo inicial del posparto de su segundo hijo con el ingreso al jardín de primogénito, pues podría generar en este una sensación de desplazamiento más fuerte de lo usual que podría afectarlo emocionalmente y generarle alguna incidencia en el momento del desarrollo en el que se encuentra.

*Fuente: Gómez JF, Posada Á, Ramírez H. Puericultura: el arte de la crianza. Editorial Médica Panamericana. 2000.