Tabaquismo

Tabaquismo
El consumo de cigarrillo es la causa de muerte más frecuente y prevenible en el mundo. Se estima actualmente que cada seis minutos en el mundo una persona se muere por una causa directa relacionada con el consumo de tabaco. El tabaco en el mundo mata más que el sida, los accidentes, las drogas ilegales, los homicidios y el suicidio, todos en conjunto, en los mayores de 35 años. De las personas fumadoras, un poco más de 90% comenzaron el consumo antes de los diecinueve años y un poco más de 20% antes de los diez años.
Estos datos invitan a reflexionar sobre la acción del tabaco en la salud de los adolescentes y la función que deben cumplir los padres al respecto. El tabaquismo está considerado actualmente por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad transmisible, y se transmite mediante la publicidad. Constituye un problema de salud muy complejo, ya que tiene múltiples raíces hondamente sembradas en la sociedad.
La situación es muy difícil de solucionar porque hay una industria mundial muy poderosa detrás del consumo del tabaco. Una industria que es plenamente consciente de los efectos dañinos que el consumo del tabaco ocasiona sobre la salud, pero sus intereses económicos superan cualquier consideración ética sobre el bienestar humano. Una industria que tiene a los adolescentes como la principal población a la cual dirigen sus mensajes publicitarios para provocarlos y hacerlos consumir.
Los productores de cigarrillo saben que los adolescentes pueden ser fácilmente influenciables a las distintas estrategias publicitarias. Por eso venden sus productos mediante espectáculos que atraen a los adolescentes y jóvenes, como conciertos, eventos deportivos, moda, etcétera. La publicidad del tabaco incluye la representación de necesidades de los adolescentes como masculinidad y fuerza en los hombres y libertad, delgadez, modernidad y emancipación en las mujeres. Una responsabilidad de los padres debe ser la explicación sobre cómo las estrategias de la publicidad muchas veces llevan mensajes para inducirlos a cosas inconvenientes.
De las medidas que disminuyen el consumo de tabaco entre los adolescentes la que ha demostrado mayor efectividad es el incremento en el costo. Uno de los mecanismos que influyen en el precio de los productos de la industria tabacalera son los impuestos por la producción y comercialización, pero Estados débiles tienen impuestos bajos, lo que hace que el precio del producto sea bajo.
La industria tabacalera se ve favorecida por otros fenómenos que abaratan el costo de sus productos. Uno de los más importantes es el contrabando. Un cigarrillo de contrabando no paga impuestos y, por lo tanto, es más accesible al presupuesto de los adolescentes. La venta de cigarrillos por niños y adolescentes y de manera informal también abarata los costos y favorece a esa industria. Cuando una familia rechaza el contrabando está previniendo de forma indirecta el consumo de tabaco en los adolescentes.
Otro de los factores que favorecen el consumo del cigarrillo en los adolescentes es la legalidad del consumo y la aprobación indirecta que le da la sociedad al mismo. Es contradictorio que el alcohol y el tabaco causan muchos más daños sobre la salud que todas las sustancias psicoactivas ilícitas juntas y que la estigmatización social solo se haya dado sobre estas ultimas. Un adulto fumador en una familia es un factor promotor significativo para el consumo de cigarrillo en los adolescentes. Lo anterior plantea un reto para los padres, ya que la conciencia de un problema sin una actitud consecuente hacia el mismo promueve su uso.
Los padres parecen ver con ojos resignados e impotentes el consumo de cigarrillo por sus adolescentes. Parecieran sucumbir ante la fortaleza de la industria tabacalera, sus estrategias de publicidad y la pasividad y complacencia de la sociedad. Sus posturas no pasan de críticas poco profundas para los adolescentes o de medidas restrictivas fácilmente evadidas por ellos. ¿Cuáles son las medidas reales de prevención que pueden promover los padres? ¿Mediante cuáles mecanismos se implementan?
Como primera medida se debe tener conciencia del monstruo que están enfrentando, un monstruo que vende enfermedad y muerte. Hay que tener claro que el tabaquismo es una adicción y daña la salud. Una adicción muy potente: solo 3% de los adultos que desean dejar el cigarrillo lo pueden hacer. La industria tabacalera intenta minimizar los efectos nocivos mediante la constancia en su publicidad de los efectos dañinos sobre la salud del tabaco. A propósito, los llamados cigarrillos light tienen los mismos componentes tóxicos y venenosos que los otros.
El tabaco es una sustancia psicoactiva, que una vez aspirado o mascado llega el cerebro aproximadamente en siete segundos. Tiene efectos inmediatos que son valorados por adultos y adolescentes: puede producir sensación de tranquilidad, placer y alegría que sirve para mitigar la ansiedad y aumenta los niveles de concentración, atención y memoria, lo que puede incrementar la producción académica, entre otros efectos cerebrales positivos rápidos.

Para conservar estos efectos el consumidor debe aumentar, a medida que pasa el tiempo, la cantidad de cigarrillos que fuma. Al mismo tiempo, el tabaco en los adolescentes se ha asociado con algunas ganancias sociales, como la aceptación por su grupo de amigos o el imaginario de ser grandes; con la moda, con la actitud rebelde y contestataria contra los adultos y la sociedad en general.

Por lo anterior, negar las ganancias que brinda el cigarrillo no previene su consumo, por lo que se deben incrementar los mecanismos para obtener esos mismos efectos por vías diferentes al tabaco. El fomento de las habilidades para la vida de los adolescentes es una estrategia valiosa. Las capacidades de relación y los mecanismos de defensa a la presión del grupo de amigos son esenciales para prevenir el consumo temprano.

En general, se ha demostrado que el comienzo del consumo temprano de cualquier sustancia psicoactiva es un factor de riesgo para el abuso y la dependencia posterior. La inmensa mayoría de los adolescentes prueba alguna vez el cigarrillo, por lo tanto uno de los objetivos que se pueden plantear es retrasar esa experiencia (con mejores herramientas), antes que prohibirla. Al mismo tiempo, es prácticamente imposible que un adolescente inicie el consumo de psicoactivos con las sustancias pesadas: la regla es que quienes terminan consumiendo y abusando de las sustancias ilícitas han empezado con cigarrillo y alcohol.
 
Se debe tener claro que la accesibilidad actual de los adolescentes al cigarrillo es ilimitada y por lo tanto los mecanismos de protección contra este flagelo se fundamentan en las capacidades individuales y la estabilidad emocional y el soporte social del adolescente.
Miguel Barrios Acosta
Pediatra y Puericultor
Universidad Nacional de Colombia
Recomendaciones:

  • Háganse conscientes de que el tabaco es una sustancia psicoactiva, altamente adictiva, causante de daños en la salud y de muerte
  • Enséñenles a sus hijos las estrategias publicitarias que se usan para fomentar el consumo del cigarrillo
  • Fomenten en sus hijos habilidades para la vida, incluyendo capacidades de relación
  • Hagan de su hogar un lugar tranquilo que genere bajos niveles de ansiedad para su hijo adolescente
  • Discutan claramente con sus hijos  los graves problemas que conlleva el consumo del tabaco
  • Rechacen el contrabando

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