Solidaridad: la construcción del nosotros

Por: Humberto Ramírez Gómez
Pediatra puericultor

“La lactancia es una parte de sí misma que la madre da al niño sin esperar nada a cambio, lo cual es la mejor enseñanza de solidaridad”. “Qué mejor ejemplo de solidaridad que la lactancia natural, en
este abrazo amoroso de íntima comunión de la madre con su hijo, en esta acción de ‘darse’”.

En el proceso de crianza los niños, niñas y adolescentes y, al mismo tiempo, los adultos acompañantes, construyen y reconstruyen permanentemente seis metas del desarrollo humano integral y diverso: autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad y salud.

En este caso, meta es el fin al que se dirigen las acciones o deseos de los seres humanos, y su construcción y reconstrucción no se hace para llegar, sino para vivir construyendo y reconstruyendo cada una de ellas.

La solidaridad es lo mejor del sentimiento humano al servicio de los demás, es fraternidad, adhesión, ayuda, apoyo, concordia, devoción. Según los diccionarios, es el sentimiento que impulsa a las personas a prestarse ayuda mutua. Llámese sentimiento, valor o meta del desarrollo, la solidaridad es una necesidad indispensable para el desarrollo humano individual y colectivo.

El afecto, la alimentación, el abrigo y la protección contra cualquier daño o lesión hacen parte de la resolución de las necesidades básicas que requiere satisfacer necesariamente el niño recién nacido.

Resolver adecuadamente las necesidades básicas que el niño presenta durante los primeros meses de su vida extrauterina, se constituye en la implantación de unos cimientos sólidos para construir una confianza esencial que marcará las pautas de las relaciones con los demás para el resto de la vida. Ser querido, alimentado, abrigado y protegido les dará esa seguridad en los otros, para luego, como persona bien conformada, tener la capacidad de querer, alimentar, abrigar, proteger y compartir con los demás.

La solidaridad se aprende más por observación que por prescripción

Percibir en los demás sus acciones solidarias es la primera fuente en que se bebe, sorbo a sorbo, el nutritivo elíxir de la vida en comunidad, de unión con los otros, de deseos y objetivos comunes.

  • La alimentación, como necesidad básica del ser humano, es indispensable para poder sobrevivir, pero también lo es para el ejercicio pleno del proceso vital, es decir, para ser sano. Y esto lo representa en el recién nacido la leche ofrecida oportunamente, con gusto y en cantidad y calidad adecuadas, como es el caso de la lactancia natural y, cuando esta desafortunadamente no es posible, la de las leches adaptadas especialmente para niños de esta edad. La lactancia se constituye, entonces, en un satisfactor suficientemente adecuado para la resolución de una necesidad básica en el primer mes de vida extrauterina del ser humano.
  • El afecto, energía vital del proceso de desarrollo humano, es otro elemento indispensable para sobrevivir y vivir plenamente. Sin este es imposible el desarrollo, pues no se dan satisfactoriamente las interacciones humanas, no se construye comunidad y no se da la solidaridad. Inicialmente, mediante las manifestaciones afectivas brindadas al niño se configura la autoestima; posteriormente, por medio de las manifestaciones afectivas ofrecidas a los demás, se configuran los modelos de solidaridad. En esta forma, se constituye el yo y el nosotros.
  • El abrigo, como protección específica al frío tan dañino y molesto para el recién nacido, es otra necesidad básica que debe ser satisfecha adecuadamente por los adultos significativos (padre, madre, abuelos, tíos, hermanos, enfermeras u otros); este será otro puntal de resolución a las necesidades básicas de esta edad, para lo cual, se debe mantener una confortable temperatura de 37 a 38 grados centígrados y evitar las bajas temperaturas que implican graves riesgos para la salud. Tampoco se trata de mantener sobreabrigado al niño, lo que lo llevaría a otra incómoda molestia: “ni mucho que queme al santo, ni tan poquito que no lo alumbre”.
  • La protección, contra cualquier daño, incomodidad o lesión, constituye otra necesidad básica del recién nacido humano, que, a diferencia de otros animales mamíferos, es un ser que nace tremendamente desvalido, y que, por lo tanto, requiere de cuidados especiales para el desarrollo de sus potencialidades, para progresivamente constituirse en el ser vivo con mayores capacidades de autonomía y, por supuesto, de relaciones fraternales con los demás.

En resumen, el vínculo afectivo inicial que establecen el padre, la madre y los demás adultos significativos con el niño recién nacido impulsará el apoyo concomitante a la resolución de sus demás necesidades, las cuales, al mismo tiempo, serán oportunidades de accesibilidad al desarrollo de potencialidades para el bienestar y felicidad, tanto de él como de los otros.

El recién nacido, como beneficiario de esta relación solidaria, captará el influjo suficiente que servirá de base para construir su autoestima, fabricar su autonomía, fomentar su creatividad, y adquirir progresivamente la capacidad de darse a los demás con alegría y pleno ejercicio y disfrute de su proceso vital, superando las adversidades y constituyéndose como persona íntegra e integrada a una comunidad: sueño que los puericultores tenemos como propuesta para una Colombia más humana, democrática y solidaria.

Recomendaciones

  • Planeen, como pareja, la llegada de su recién nacido, y ténganle una propuesta de acompañamiento para el ejercicio de su proyecto vital.
  • Cuiden, carguen, bañen, acaricien, háblenle, cántenle, y háganle masajes y ejercicios con afecto a su recién nacido.
  • Bríndenles amor incondicional y manifiesto a sus hijos, apoyándolos inteligentemente en la gestión que ellos hacen como protagonistas de su propio desarrollo.
  • Propónganse construir conjuntamente un proyecto de vida solidario para su familia, su municipio, su departamento y su país.
  • Discutan y reflexionen acerca de esta pregunta: ¿es la solidaridad lo mejor de la humanización?
  • Analicen las metas del desarrollo humano integral, sostenible y diverso como una alternativa para un nuevo país.