Sociopatía en adolescentes. Identifique sus características

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La sociopatía es uno de los trastornos mentales más preocupantes que existen debido a que la persona que lo padece no muestra ninguna consideración entre lo correcto y lo incorrecto e ignora los derechos y sentimientos de los demás, e incluso no demuestra ningún sentimiento de culpa o remordimiento por sus actos o malos comportamientos.

Realmente la sociopatía es un término informal que se le da al diagnóstico psiquiátrico que se conoce como trastorno de la personalidad antisocial (ASPD, por su sigla en inglés), el cual es generalmente detectado y diagnosticado a partir de los 18 años; sin embargo, los síntomas o signos se pueden empezar a observar desde la niñez. Existen niños sociópatas que van desarrollando sus características a medida que crecen, por eso es necesario aprender a reconocer cuáles son las señales más evidentes que le pueden indicar si su hijo está sufriendo de este tipo de desorden mental.

Los sociópatas nacen, no se hacen

Esta patología es más común de lo que se piensa. Hay más personas sociópatas de lo que nos imaginamos y su hijo adolescente puede serlo, solo que en muchas ocasiones es muy fácil que pueda enmascarar su verdadera personalidad, pues puede actuar muy bien para su conveniencia, por eso es bueno que estén atentos a las señales que puedan ayudarles a identificar si su hijo tiene este trastorno y, de esta forma, ayudarlo para que reciba un tratamiento profesional adecuado y oportuno.

Según la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP, por su sigla en inglés), muchas conductas de trastorno de la personalidad antisocial son comunes en niños pequeños que aún están aprendiendo y adaptándose a las fronteras sociales. Como resultado, los niños generalmente no son diagnosticados con esta enfermedad. “En su lugar, los médicos usan el término trastorno de conducta para referirse a los niños que muestran regularmente un comportamiento antisocial. Si bien muchos de estos comportamientos son normales en algunos niños de vez en cuando, es mejor buscar (o descartar) un diagnóstico formal lo antes posible”, recomienda la Academia.

La razón por la que se diagnostica después de los 18 años, indica Indhira Almonte, psiquiatra especialista en Psiquiatría Infantil y de Adolescentes, es porque en ese momento la personalidad termina de formarse y se considera que la persona ha alcanzado la madurez. Antes de esta edad, “los niños y adolescentes pueden presentar lo que se denomina como trastorno de conducta, que puede ser de tipo inicio infantil si comienza antes de los 10 años y de tipo inicio adolescente si no muestra ningún síntoma previamente a cumplir los 10 años. No obstante, antes de los 18 años se pueden observar ciertos comportamientos que pueden indicar si en el futuro un niño puede desarrollar este trastorno”.

¿Cómo se diagnostica?

Existen ciertos criterios que, de acuerdo con los profesionales de la salud mental, pueden ayudar a identificar a un adolescente sociópata. Entre algunas de las características principales, Almonte cita las siguientes: el fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, la deshonestidad, el mentir repetidamente, el utilizar un alias, el estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer, la impulsividad, irritabilidad y agresividad; la despreocupación por su seguridad o la de los demás, la irresponsabilidad persistente y la falta de remordimiento luego de haber dañado, maltratado o robado a otro.

Para la especialista, “el trastorno de conducta en la infancia y adolescencia es el predecesor de la sociopatía y, por ello, se deben observar los signos y síntomas de este tipo de trastorno en un niño o adolescente. El trastorno de conducta es un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que no se respetan los derechos básicos de otros, ni las normas o reglas sociales, lo cual puede manifestarse con actos como la agresión a personas y animales, la destrucción de la propiedad, el engaño, el robo y el incumplimiento grave de normas”.

En cuanto a lo que se refiere a estadísticas, el trastorno de la personalidad antisocial muestra una prevalencia del 1-4% de la población general, siendo más común en los varones con un 3% y en las mujeres con un 1%. El trastorno de conducta que puede ser diagnosticado en la niñez y adolescencia tiene una prevalencia del 6-16% en los varones y de 2-9% en las mujeres.

Los factores desencadenantes

El trastorno de la personalidad antisocial es probablemente el resultado de interacciones entre la genética y el ambiente, así lo indican los especialistas de la Mayo Clinic. Se desconoce la causa exacta de este trastorno; sin embargo, para los especialistas, lo que se detalla a continuación podría estar involucrado:

  • Los genes pueden hacerlo vulnerable a presentar el trastorno de la personalidad antisocial, y las situaciones de vida pueden desencadenar su desarrollo.
  • Durante el desarrollo del cerebro se pueden haber presentado cambios en el modo en el que este funciona.

Por su parte, para Almonte, “este trastorno puede tener un origen genético, ya que en los estudios familiares se ha registrado que es más frecuente entre los familiares de primer grado que padecen el trastorno que entre los familiares de los individuos control. Además, existe evidencia en estudios de gemelos y adopciones donde la heredabilidad en niños o adolescentes en conducta antisocial se estima en un 30-44%”.

Cualquier persona puede desarrollarlo, pero existen ciertas variables que incrementan las posibilidades de padecerlo. Según la especialista, estos factores pueden ser:

Factores biológicos

Como complicaciones durante el embarazo o parto, ser del género masculino, o el uso de drogas y daños en ciertas zonas cerebrales que controlan los impulsos, sentimientos y decisiones.

Factores ambientales

Estos incluyen el relacionarse con individuos que padezcan de este trastorno, así como el ambiente escolar, la exposición a la violencia en la televisión y videojuegos, entre otros.

Factores familiares

Como, por ejemplo, una pobre o nula educación de los padres, pobreza, maternidad adolescente, una familia numerosa, un hogar lleno de conflictos, un divorcio traumático, el desempleo de los padres, o negligencia y abuso infantil.

Factores genéticos

Cuando se proviene de una familia con antecedentes del trastorno.

La prevención, el mejor tratamiento

“La sociopatía es difícil de tratar, ya que la persona que la padece no es consciente de que necesita tratamiento. Las psicoterapias conductuales y cognitivas y los neurolépticos, que son medicinas que se utilizan cuando la persona presenta episodios de violencia, son muy efectivos en su tratamiento”, afirma Almonte.

Para la especialista, la prevención es el mejor tratamiento. “Si un niño o adolescente muestra trastorno de conducta la mejor manera de evitar que progrese a un trastorno de la
personalidad antisocial es una evaluación y tratamiento tempranos para cambiar ese comportamiento durante la infancia o adolescencia. Es importante que los padres pasen tiempo con sus hijos, los supervisen, se eduquen acerca del trastorno, hablen con ellos acerca de tomar buenas o malas decisiones y las consecuencias de sus acciones, y busquen ayuda para ellos mismos uniéndose a un grupo de apoyo”.

¿Por qué es importante un tratamiento oportuno?

Porque a pesar de que tratar a un sociópata es algo difícil, en algunos casos el tratamiento y seguimiento minuciosos a lo largo del tiempo pueden resultar muy beneficiosos. Además, un adolescente con trastorno de conducta puede representar un peligro para su familia o la sociedad debido a que son impulsivos, agresivos y pueden causar daño físico o psicológico a otras personas, ya que no tienen empatía o remordimiento por sus acciones.

Por ello, es importante que los niños y adolescentes con signos y síntomas de trastorno de conducta sean evaluados por psiquiatras o psicólogos para recibir el tratamiento adecuado y evitar que lleguen a convertirse en sociópatas. Las consecuencias podrían llegar a ser desde la participación en pandillas, el abuso de alcohol o drogas, problemas legales, problemas en la escuela y dificultades en la relación con sus familiares y amigos, hasta actos de violencia y agresión verbal o física contra otros, que pueden variar entre leves y graves, utilizando los golpes, armas de fuego o cuchillos.

Tenga en cuenta que…

La psiquiatra Almonte destaca que no todos los niños con problemas en el comportamiento están predispuestos a convertirse en sociópatas, ya que los niños y adolescentes sin problemas de conducta presentan períodos de rebeldía y pueden comportarse ocasionalmente impulsiva y agresivamente.

“La diferencia está en un patrón repetitivo y persistente de acciones destructivas y agresivas. Por ejemplo, a menudo acosa, amenaza o intimida a otros; ejerce la crueldad física contra otras personas o animales, provoca incendios, roba, sale por las noches sin permiso de los padres, falta a la escuela y no expresa remordimiento por sus acciones”, concluye.

Características de un sociópata

La psicóloga Marta Guerri, con máster en Terapia de la Conducta y la Salud, en un artículo para la página web Psicoactiva identifica como características claves de un sociópata, las siguientes:

Se comporta de forma dura o cruel. Un sociópata está dispuesto a herir a quien sea y en cualquier momento si con eso logra sus objetivos.

Manipula a los demás. Tiene una gran comprensión de la debilidad humana y disfruta explotándola.

Miente constantemente, ya sea sobre su pasado, o lo que hace o deja de hacer, etc.

Carece de remordimientos. Nunca acepta la culpa de sus actos, errores o faltas.

Muestra un encanto superficial. Sabe cómo hacer que los demás se sientan especiales, cómo parecer divertido, confiable e interesante, para así lograr lo que desea.

Carece de emocionalidad. Puede estar frente a un acontecimiento altamente doloroso y no mostrar la más mínima emoción (desprecio silencioso).

Es muy inteligente. Su inteligencia extrema es, en parte, lo que lo hace tan peligroso, ya que a menudo va varios pasos por delante de los que tratan de descubrirlo y, de este modo, es capaz de cubrir sus huellas.

Posee un gran ego. Por lo general, es tremendamente narcisista y cree que es la persona más extraordinaria del mundo. No le afectan las críticas.

Mira fijamente a los ojos. Suele mantener durante mucho rato el contacto visual con su interlocutor, para hacerlo sentir incómodo y lograr manipularlo.

Tiene pocos amigos de verdad. Puede tener lacayos o personas que se encuentran a su alrededor para tratar de vivir a su costa; no posee conexiones significativas con las personas.

No aprende de las experiencias. A pesar de los castigos por sus malas acciones, con frecuencia seguirá con el mismo comportamiento, sabiendo que si es cogido se le castigará de nuevo.

Le gusta controlar. Cuando conoce a alguien suele actuar con rapidez para estrechar lazos. Esto lo hace para no darle la oportunidad de dar marcha atrás o de cambiar de opinión.

 

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora editorial de la 
revista Crianza & Salud
Con la colaboración de: 
Indhira Almonte
Psiquiatra, especialista en Psiquiatría Infantil y de Adolescentes, certificada por la Junta
Americana de Psiquiatría y Neurología Infantil y de Adolescentes

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