Ser padres sin ser pareja…

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El escritor brasileño Paulo Coelho afirma: “Dios nunca pone a alguien en tu vida sin ninguna razón. Algún día sabremos por qué lo hizo”.

Todos sabemos que el divorcio existe, pero no siempre pensamos que sea para nosotros, en general, es una situación inesperada que con el paso del tiempo se convertirá en un aprendizaje infinito, en todo un desafío, y una ventana que traerá el verdadero amor para muchos, como así lo queremos compartir.

Cuando el divorcio llega a tu puerta, no es la familia de la casa de al lado, es tu familia la que está cambiando, es solo una metamorfosis, porque el compromiso y el amor por ti mismo y por tus hijos continúan intactos. Esta es una situación de alta vulnerabilidad y, por supuesto, es un duelo que podemos expresar con la emoción de las letras del gran poeta mexicano Jaime Sabines: “Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad”.

2Pero también lo podemos hacer desde tu interioridad y desde la nuestra. Te compartimos un mensaje que le dio mucho alivio a nuestro corazón en esta situación: “Dios, Señor de la unión y de la desunión, enséñame a caminar ahora solo y fuerte, sana mis heridas y permíteme ser una persona resiliente en estos nuevos días.

Concédeme un corazón sabio, límpiame de la hostilidad, la venganza y el rencor. Hazme conocer la risa que no es frívola, el afecto que no es temeroso, aléjame de la desesperación, y que mis hijos siempre inspiren en mí un actuar en amor.

Que me dé cuenta que este duro capítulo de mi vida está cerrado y será de aprendizaje para mí, hoy y siempre. No viviré mi vida planeada, sino mi vida destinada con el amor propio, el de mis hijas, mi familia y amigos, donde el amor de pareja llegará como un tesoro.

Terminada la confusa melancolía y la tensión emocional, hazme seguir adelante en amor y bondad para mí, mi familia, mi expareja y mis hijos. Enséñame a leer y escribir de nuevo para que pueda convertir este diálogo inesperado en un nuevo y hermoso poema, donde el amor propio, el de pareja y familia duren hasta las arrugas”.

 

Un acto de amor y valentía

Un divorcio es una situación que requiere del acompañamiento de la red de apoyo social de la cual se dispone, se necesita del amor de toda la familia y, hablando de esta, debemos aprender la importancia de las vivencias de nuestros ancestros, ya que muchas de estas historias parecen repetirse de generación en generación.

El divorcio es una forma de disolución de una pareja por un mecanismo legal y una herramienta de prevención contra la infelicidad de las parejas, por lo tanto, también es un acto de amor y valentía.

Las causas de un divorcio son diversas, van desde la infidelidad o el incumplimiento de los deberes como padre, madre o esposos, hasta el maltrato físico o psicológico, la embriaguez y el uso de sustancias psicoactivas. También puede darse por la enfermedad grave de alguno de los cónyuges que perturba sus deberes como esposo, por pervertir al otro, por una separación de cuerpos judicial mayor a 2 años, o por el consentimiento de ambos cónyuges ante un juez, entre otras.

Además, vale la pena mencionar, que en los tiempos actuales algunos de los escenarios que más ponen en peligro la felicidad y permanencia en las relaciones afectivas de pareja son la desconfianza y el uso de las redes sociales como Facebook y WhatsApp.

 

3Actualmente, estamos en un momento en el cual en nuestro país cada día hay tantos divorcios como bodas. Mientras en las generaciones pasadas era muy frecuente que las relaciones no fueran consentidas, pero duraban toda la vida, en la actualidad la duración de las relaciones consentidas es la más efímera como nunca antes vista. En Colombia, por cada tres parejas que se casan, aproximadamente una se separa, según cifras reveladas en el 2017 por la Superintendencia de Notariado y Registro. Bogotá, Medellín y Cali son las ciudades que más registran divorcios.

Si nos centramos en el ámbito humano, debemos expresar, como lo dice la psicóloga y psicoterapeuta mexicana Ángela Pérez, que un divorcio puede destrozar a cualquier ser humano; sin embargo, no es un hecho imperdonable y, por ello, las personas que con amor han trabajado con profundidad los temas del duelo y del dolor en el acompañamiento a padres que no son pareja, como así lo ha hecho la pediatra y terapeuta de familia Carmen Escallón, nos han enseñado que el arte es aprender a desenredar la trama de esta situación y que esto comienza con nuestra postura frente al sufrimiento, ya que este puede llegar a ser enriquecedor.

El psiquiatra, psicoterapeuta y escritor brasileño Augusto Cury afirma: “El que no aprende con amor, aprende con el dolor”. El dolor se vuelve un maestro cuando penetramos en nuestro interior, reflexionamos, desarrollamos la conciencia crítica, dejamos de ser dioses y nos humanizamos. Por ello, podemos decir que cada uno de nosotros es el responsable en esta situación… de lo que piensa y de lo que siente; tú eres el responsable de tu actitud y de tu estado de ánimo, y, si sufres, tú eres el único responsable de sufrir sin importar cuánto dolor tengas.

Pero siempre podremos elegir nuestra actitud: tú eliges si vas a luchar o a quejarte, si vas a hacer positivo o negativo, si vas a ser optimista o pesimista, si vas a perseverar o a lamentarte. Solo tú haces esa elección. Y cada elección, cada decisión, cada instante, y cada comportamiento en tu vida te acercará un poquito más a la grandeza o a la mediocridad. Esa es tu decisión.

Entonces cuando tenemos un reto de vida y se trata de mejorar como persona encontrando un regalo en la adversidad, es cuando podemos recordar esta hermosa frase del libro El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, la cual todos los padres que no son pareja pueden practicar: “Y empecé a liberarme de todo lo que no era saludable: situaciones, personas, gustos y cosas. Lo llamaron egoísmo, yo lo llamé amor propio”.

Por lo tanto, el proceso de ser padres sin ser pareja desde sus comienzos requiere de algo muy importante: la paciencia, la cual es una cualidad necesaria para cualquier tipo de curación tanto física, como mental, emocional y espiritual. Además, debes darte la maravillosa oportunidad de llorar como parte de tu terapia personal, ya que, como dice la maestra Escallón, “cuando no lloran los ojos, lloran los órganos, porque el cuerpo padece lo que la palabra ha callado”.

Y es, en ese momento, cuando la vida te enseña lo terapéutico de perdonarte y perdonar, pues, como afirma Paulo Coelho, “el primero en pedir perdón, es el más valiente. El primero en perdonar, es el más fuerte. El primero en olvidar, es el más feliz”. Cuando hay perdón se tramitan las emociones y, por supuesto, hay que liberarlas.

Al respecto, aquí les presento este ritual de liberación guaraní, el cual se profesa luego de haber escrito sobre tu dolor en una carta, y haberla roto y quemado en una vasija de cobre, diciendo: “Se va mi dolor, se va mi rabia, ya no me pertenecen. Te suelto. Mi destino es ser feliz. Soy libre, me libero y te libero, mis descendientes no heredarán ninguna historia de dolor ni vergüenza”.

 

Claves para superar el divorcio

4Por otro lado, queremos compartir contigo cuatro claves para superar el divorcio: reconócete a ti mismo con amor y grandeza, dispón tu corazón a cosas bellas como así lo mereces, no cites a nadie para perdonar (solo se necesita de ti), y, por último, no olvides que lo sucedido ha tenido también tu protagonismo y, por lo tanto, no es culpa del otro o tuya, es decir, hay una responsabilidad compartida.

No olvides tampoco que no estás solo si te sientes conectado con el planeta tierra, con la naturaleza, con el universo y con el amor que te envuelve. Al haber pasado por el perdón, la tramitación y la liberación viene el hermoso momento de la restauración, donde el reto es comenzar a reconstruir tu vida, tu identidad y tus prioridades.

El objetivo es que recuperes tu estabilidad convirtiendo en positiva esta vivencia, de modo que puedas organizarte un futuro considerando las partes dañadas y permitiendo que cicatricen las heridas. Recuerda que el exceso de pasado produce depresión, el exceso de presente produce estrés y el exceso de futuro produce ansiedad, por ello, vive a plenitud cada emoción y reto, asumiéndolo como adulto significativo y sin olvidar que es importante no convertir a los hijos en facturas por cobrar de los padres, ni el medio a través del cual se manifiestan los celos y frustraciones, ya que el divorcio es un acto de amor.

La realidad es que los padres separados tienen una relación de por vida y un vínculo que nunca acaba: “ser padres de los mismos hijos, todo un desafío del amor”.

“Los padres no deben sentirse culpables por su divorcio y creer que sus hijos necesariamente van a sufrir”, así lo afirma la psicóloga Mónica Reyes Rojas, especialista en Psicología Clínica y Terapia Familiar. Los niños tienen una impresionante capacidad sanadora y pueden comprender verdades como vivir el presente, confiar, ser compasivos y cuidar lo que aman; la verdadera herida para ellos no es la separación de los padres, sino la manera como ellos la viven.

Por lo tanto, citaremos una lista de misiones que NO les corresponden a los hijos en un divorcio:

  • Ser mensajeros. A lo cual ellos podrían responder: “No me pidas que lleve ese mensaje”.
  • Ser espías. A lo que ellos podrían decir: “Fácil, llámalo y pregúntale”.
  • Ser confidentes. Cuando la realidad es que: “Hay historias solo para adultos”.

 

Además, es importante mencionar las cosas que podrían hacer difícil el reto que muchos niños y adolescentes deben enfrentar: “El arte de vivir en dos casas”.

Las anteriores recomendaciones han sido sugeridas con el fin de no favorecer el “síndrome de los niños partidos en dos”, circunstancia en la cual los niños tienden a vivir como dos vidas (una con su padre y otra con su madre) cuando en realidad tienen una sola, pero en un nuevo modelo de familia dentro del amoroso reto de ser padres sin ser pareja.

Un mensaje desde el corazón

En el camino de este desafío queremos dar las gracias a esos amigos que atendieron el llamado cuando los necesitamos, a esos que nos escucharon, que nos acompañaron a llorar y a reír, que soportaron nuestros buenos y malos ratos, y que hoy festejan con nosotros la búsqueda de la restauración de nuestras vidas; a ellos, un abrazo del alma y la gratitud eterna desde nuestro corazón.

Y para todos aquellos que han pasado por el reto de ser padres sin ser pareja, o de no ser más pareja así no sean padres, un mensaje para el alma: “A veces Dios te quita algo que nunca pensaste perder para darte algo que nunca pensaste tener, ten fe, todo llegará en su momento, no en tu tiempo, sino en el tiempo perfecto de Dios”.

Por ello, dentro de esas posibilidades del desafío también puede aparecer un hermoso reto: los hombres y mujeres que se dan la oportunidad de compartir su vida con una persona que ya tiene hijos; y es aquí donde quiero citar el testimonio de vida de mi amada Katherine García: “El reto de ser pareja de una persona con hijos suena angustiante, pero puede serlo o no dependiendo de la conexión que esta persona permita en la interacción con sus hijos, en la cual se genera una relación inicial adecuada que nace como `los hijos de mi pareja’, para luego pasar al origen de sentimientos directos que se pueden ir presentando a través del convivir y actuar mutuo, con lo cual se nos brinda la oportunidad de maternar o paternar a través de ellos. Esta es una experiencia maravillosa porque, aunque no nacen del útero, nacen del corazón, y así como inspiran y transforman los días, los momentos, las situaciones y los sentimientos de sus padres de sangre, así también lo hacen con los de los que se vuelven sus padres de vida. Claramente todas estas vivencias generan un afianzamiento emocional en la pareja que fortalece no solamente el reto de ser padres, sino el camino de ser pareja guiados por un líder seguro que es Dios, que lleva a un terreno lleno de felicidad y paz interior”.

Al restaurarte te preparas para tu felicidad en cualquier escenario y no debes olvidar que, si fuiste feliz con la persona con la que compartiste este reto, imagina lo feliz que serás con la destinada a encontrarte después de tu restauración. Por último, NO olvides tampoco que “la familia no siempre es de sangre, son las personas en tu vida que te quieren en la suya, son aquellos que te aceptan por quien eres. Aquellos que harían cualquier cosa por verte sonreír y que te aman sin importar nada”.

Para terminar, qué más apropiada que una frase de la mentora para el desarrollo de competencias en valores, de origen español, Lidia Monzón: “Aceptar el reto de ser padres sin ser pareja implica desarrollarnos y evolucionar en el ámbito personal; estaremos trabajando por la libertad de nuestros hijos rompiendo patrones antiguos y creando nuevas formas de relación desde el amor, el respeto y la libertad para que la mirada sea hacia el futuro y no hacia el pasado”.

Por: Germán Soto Moreno
Pediatra puericultor

Kristell Andrea Rodríguez
Pediatra puericultor, Unisanitas

Katherine García
Economista, Fundación 
Porvenir y Felicidad

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