Ser niños en el siglo XXI

Asistimos en los nuevos tiempos a una reconfiguración del concepto de Niñez, desencadenada por el devenir de los escenarios posmodernos caracterizados por el auge de la tecnología, la comunicación masiva, el relativismo y las identidades múltiples.

La noción tradicional de la niñez inocente, asexuada, incompleta y separada del universo adulto ha entrado en crisis. Se invoca, en la actualidad, que “los niños de hoy son muy distintos a los de antes”, debido a que poseen otro modo de pensar, imaginar, jugar, sufrir y construir su realidad.

Hay un desvanecimiento de las tradicionales asimetrías generacionales en la relación adulto-niño, ocasionado por los cambios tecnológicos, que han generado una crisis en la trasmisión intergeneracional del saber con el cambio en el accionar infantil de la dependencia hacia la participación crítica.

Todo lo anterior, hace necesario un replanteamiento en el accionar de la familia y las instituciones educativas, que garantice el necesario equilibrio entre el derecho a la participación creciente por parte de los niños y el derecho a la protección mediante la promoción del criterio y el pensamiento crítico frente al torrente de información circulante.

En el contexto descrito los adultos necesitamos aprender a funcionar en este nuevo escenario, sin, por ello, renunciar a la responsabilidad de proteger, guiar y orientar, sin anular la personalidad y el protagonismo de los jóvenes.