Salud: el pleno ejercicio del proceso vital humano

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La salud de nuestros hijos es un asunto que a todos nos preocupa. ¿Qué será lo fundamental saber para acompañar afectuosa e inteligentemente a los niños en este aspecto?

La salud es sinónimo de bienestar físico, mental y social. Otros consideran la salud como la capacidad de adaptación a las diferentes circunstancias de la vida. Contribuir a mejorar, mantener y recuperar la salud es una de las tareas cotidianas de quienes tenemos personas en proceso de desarrollo a nuestro cuidado.

La salud en los niños de un mes a cinco años es uno de los asuntos que más nos preocupa como padres, maestros, enfermeras, médicos o simplemente como adultos responsables de su cuidado. Lo mejor sería que no enfermaran, por eso los cuidados permanentes son especialmente para que sean sanos y felices. Amarlos, darles buena alimentación, abrigarlos, asearlos, protegerlos de lesiones físicas no intencionales (mal llamadas “accidentes”), vacunarlos, y brindarles atención cuando se enferman para que se recuperen pronto son tareas que hacemos con gusto por su bienestar.

Un ambiente hogareño amoroso, con buenas relaciones afectuosas entre padres, hijos, hermanos y otras personas de la familia es ideal para la salud. La alimentación del pecho materno como único alimento en los primeros seis meses después del nacimiento es lo mejor. Si esto no es posible por algunas circunstancias hay otras leches y alimentos que serían adecuados.

Luego se incorporan progresivamente los diferentes alimentos hasta llegar a la dieta habitual de la familia después del año. Los cuidados proporcionados con cariño por papá, mamá y otros adultos significativos son fundamentales en la crianza. De todas formas, el afecto, la buena alimentación, la disciplina amorosa y, en general, la crianza humanizada son la base del buen crecimiento y desarrollo durante la niñez.

Además del cariño y la buena alimentación, la formación de hábitos saludables es fundamental para la salud. El baño diario, el cepillado de dientes después de las comidas, el lavado de manos antes de comer y después de utilizar el inodoro, el dormir suficientemente y a horas determinadas, teniendo un horario más o menos establecido para levantarse, bañarse, asistir al preescolar, jugar, comer y dormir son prácticas fundamentales para los niños.

“Es mejor prevenir que curar”, dice el adagio popular. Aplicar las vacunas a tiempo, según las indicaciones del centro o institución de salud, es básico, así como evitar el contagio de enfermedades transmisibles tomando las medidas de precaución con personas o animales infectados. Respirar aire puro, no ingerir agua o alimentos contaminados, hacer una adecuada eliminación de basuras, mantener los juguetes limpios, entre otras, son algunas de las medidas básicas para evitar infecciones.

Evitar lesiones físicas no intencionales (“accidentes”), como quemaduras impidiendo que el niño juegue en la cocina; caídas, cuando el piso esta mojado, liso o con juguetes regados; heridas, evitando el uso de objetos cortantes o puntiagudos; intoxicaciones, manteniendo bajo llave los medicamentos, petróleo o derivados y venenos; ahogamiento, manteniendo piscinas, tanques y albercas protegidos, son medidas preventivas que son vitales en la crianza.

Acompañar a los niños en su proceso vital para su bienestar es tarea satisfactoria de nuestra vida diaria en el hogar, la que muchas veces compartimos con otros miembros de la familia, vecinos, hogares comunitarios o instituciones de educación preescolar, con quienes tendremos una estrecha coordinación para no entrar en contradicciones que desorienten y perjudiquen la salud y felicidad de nuestros niños.

Inscribirlos en los programas de Crecimiento y Desarrollo es una buena idea para disponer de un acompañamiento periódico y orientación por parte de profesionales de la salud, y una oportunidad para dialogar con otros padres y adultos sobre la crianza de nuestros hijos. Todas las personas menores de diez años deben beneficiarse de estos programas gratuitos que ofrece el Estado colombiano en todas las regiones del país.

Además de la promoción de la salud, son igualmente necesarias la prevención de las enfermedades y de las lesiones en los niños como aspectos básicos, la atención en el hogar o en instituciones cuando se enferman, y el saber cuándo requieren de los servicios de los profesionales de la salud.

Cuando un niño no juega, está triste, quieto, preocupado, agresivo, inapetente, o con trastornos del sueño, está dando señales de alerta que nos indican que algo está funcionando mal. ¿Serán las relaciones afectivas con mamá, papá, tíos, abuelos, hermanos, maestros u otras personas? ¿Será que está comiendo mal, tiene un dolor, fiebre o malestar? ¿Estarán funcionando mal las relaciones con personas del barrio, vereda, hogar infantil o preescolar? ¿Estará enfermo? Las señales o signos de alerta en salud antes mencionados u otros similares motivarán nuestra reflexión para brindarle el apoyo requerido oportuno y adecuado según las necesidades.

El poco aumento del peso, la estatura o el tamaño de la cabeza para la edad pueden ser síntomas de desnutrición en la niñez. Consultar a un profesional de la salud y tomar las medidas necesarias es importante. La desnutrición en la primera infancia puede afectar definitivamente la calidad de vida posterior.

Tos, fiebre, secreciones nasales y bronquiales son síntomas frecuentes de infección respiratoria aguda, que puede complicarse con neumonía. El aumentar los líquidos orales, continuar la alimentación habitual y limpiar las secreciones con frecuencia son suficientes mientras las defensas del niño actúan y recupera su salud. Si le aumenta la frecuencia respiratoria, presenta dificultad para respirar o si se le ponen muy pálidos o morados los labios es necesario acudir rápido a una institución de salud.

Diarrea, acompañada o no de fiebre, vómito y dolor abdominal son síntomas frecuentes de infección intestinal aguda, enfermedad que requiere aumento inmediato de líquidos orales, especialmente suero oral. Si se presentan signos de deshidratación, como mucosas secas, sed intensa u ojos hundidos, se requiere consulta inmediata.

Dolor abdominal, a veces acompañado de abdomen abombado o expulsión de gusanos, aparece frecuentemente en las parasitosis intestinales. Requiere tratamiento y, posteriormente, medidas preventivas, como no ingerir agua o alimentos contaminados, no llevar a la boca objetos contaminados, evitar comer con las manos sucias y lavarse las manos después de defecar; todo con el fin de evitar una nueva infestación por parásitos. Administrar antiparasitarios periódicamente durante la niñez (purgar) solo se justifica si no se tienen las medidas higiénicas mencionadas.

Las caries dentales o infecciones en la boca están claramente relacionadas con higiene oral deficiente. La fluoración del agua u otros alimentos y el cepillado después de comer son medidas preventivas efectivas.

En caso de lesiones físicas no intencionales (“accidentes”) siempre asegúrese de que el niño esté respirando bien, contenga las hemorragias e inmovilice los huesos fracturados. Si se desmaya, acuéstelo con las piernas levantadas. No le dé líquidos en caso de inconsciencia y acuda rápidamente a una institución de salud. Mientras una persona atiende al lesionado otra estará buscando ayuda o transporte. Mantenga a la mano los teléfonos de urgencia.

La ansiedad, los trastornos de comportamiento, los tics, el insomnio y otros trastornos del sueño con frecuencia están asociados con problemas afectivos que requieren un cuidadoso examen de la calidad de los vínculos de los niños con personas significativas en su vida. La promoción del buen trato y el respeto a sus derechos son de vital importancia.

El retardo mental, los trastornos del aprendizaje y las discapacidades tienen causas muy variadas; durante la niñez se requiere una gran dosis de afecto y comprensión, pues durante esta etapa de la vida se necesita un mayor esfuerzo de todos para avanzar en el proceso de desarrollo.

La violencia, el secuestro, los niños en la calle, los desplazados, entre otros, son trastornos sociales que afectan a la niñez colombiana y que requieren acciones conjuntas del Gobierno y la sociedad civil en su control.

Recomendaciones

  • Brinden afecto, proporcionen una buena alimentación y formen hábitos saludables como parte fundamental de la promoción de la salud de los niños.
  • Resuelvan satisfactoriamente las necesidades básicas de la niñez, atendiéndola pronta y efectivamente como parte de las bases sólidas en la construcción de la confianza básica en las relaciones posteriores con los demás.
  • Brinden preferentemente la leche materna como único alimento al menor de seis meses y acompañada de otros alimentos desde los seis meses a los dos años.
  • Vacunen a sus hijos con todos los biológicos recomendados en el Programa Ampliado de Inmunizaciones del centro de salud o institución de salud asignada.
  • Inscriban y lleven cumplidamente a su hijo al Programa de Crecimiento y Desarrollo, en la institución de salud correspondiente.
  • Prevengan las lesiones físicas no intencionales y, en caso de su ocurrencia, bríndenle los primeros auxilios mientras es atendido por personal idóneo.

 

Por: Humberto Ramírez Gómez
Pediatra puericultor

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