Retos y juegos en las redes sociales. Una práctica peligrosa

 

La realización de retos y juegos que en las redes sociales desafían a los adolescentes a llevar a cabo todo tipo de absurdas y peligrosas pruebas, es un tema que ha llegado a ser de angustiante preocupación entre padres y especialistas de la salud, ya que estos están poniendo en riesgo la integridad de los adolescentes, con el peligro, incluso, de inducirlos a cometer suicidio.

Pruebas o desafíos virales, como la Ballena Azul o el Rey Momo, entre otros, son un potencial peligro para los adolescentes, quienes, llevados por la competitividad, el deseo de pertenecer a un grupo, por estados de depresión, o simplemente por lograr un reconocimiento y demostrar que tienen “agallas”, están dispuestos a realizar cualquier tipo de reto que les propongan.

Las plataformas digitales se han vuelto sitios potencialmente inseguros para los jóvenes, ya que los exponen a situaciones riesgosas que incluyen desde desapariciones, hasta abuso sexual e incluso suicidios, como se ha podido conocer a través de los medios.

 

¿Quiénes son más vulnerables?

Las redes sociales están totalmente integradas a nuestra vida diaria, es casi imposible estar completamente aislados de ellas o exentos de utilizarlas y, en especial, si se refiere a los adolescentes y jóvenes, quienes son sus principales consumidores y que, por tal razón, están mayormente expuestos a todo tipo de contenido, en especial, a aquel con repercusiones negativas para su salud física y mental.

Ningún padre está exento de que alguno de sus hijos se vea tentado a realizar este tipo de pruebas; no obstante, hay ciertos adolescentes que, por sus condiciones de vida, su personalidad, entre otros aspectos, son más vulnerables y más fácilmente manipulables a la hora de ser convocados a realizar este tipo de retos, como así lo indica la psiquiatra Indhira Almonte, especialista en Psiquiatría Infantil y de Adolescentes: “Los adolescentes más vulnerables a llevar a cabo este tipo de desafíos generalmente presentan poca supervisión parental, sufren de depresión, son solitarios y tímidos, tienen dificultades para establecer relaciones de amistad por fuera de las redes sociales o han sufrido algún tipo de violencia o abuso físico o sexual”.

 

Esté atento a los cambios de comportamiento

Según la especialista, el adolescente que puede estar realizando este tipo de pruebas presenta cambios en su comportamiento, tales como: se vuelve muy reservado, particularmente en lo que hace en las redes sociales o en el internet; pasa mucho tiempo navegando o compartiendo en dichas redes, cambia rápidamente la pantalla cuando alguien se le acerca, deja de interactuar con los amigos y familiares, presenta cambios en los hábitos alimenticios y de sueño, habla acerca de irse de la casa o de suicidio, tiene marcas en los brazos o piernas y, a raíz de ello, empieza a cambiar la manera de vestirse para cubrirse las heridas que se autoinflige.

Es entre los 12 y los 19 años de edad el período donde los adolescentes son especialmente más vulnerables porque atraviesan por un período de transición entre la niñez y la adultez, donde experimentan cambios en sus personalidades tratando de establecer su propia identidad independiente de sus padres. Por eso, ™si un padre descubre que su hijo está llevando a cabo pruebas peligrosas motivadas por estas páginas debe tomarlo muy en serio y llevarlo inmediatamente a un profesional de la salud capacitado∫, agrega la especialista.

 

¿Cuáles son los desafíos de los que popularmente se habla?

  • El desafío Momo

El desafío Momo es considerado como una leyenda urbana y esto debido a que, según algunos medios de comunicación, casi no hay evidencia que demuestre que en realidad es algo real. Lo que supuestamente se conoce es que es un desafío que se difundió en Facebook y WhatsApp, y que se convirtió en viral y en un fenómeno mundial en 2018 después de que un periódico indonesio informó que una niña de 12 años se había suicidado por llevar a cabo dicho desafío.

Este “juego de suicidio” se identifica por la imagen espeluznante de una cara de mujer con cabello oscuro, boca sonriente como en forma de un pico de ave, ojos grandes y saltones, y cuerpo de ave. Sin embargo, los medios indican que hay una historia real detrás de esta cara, y es que esta figura es en realidad una escultura llamada ™Madre Pájaro∫, creada por el artista japonés Midori Hayashi, la cual fue exhibida durante un tiempo en una galería de arte en Tokio (Japón). Esta imagen fue utilizada entonces por alguien inescrupuloso para crear el llamado ™Momo∫, invitando a quienes la vieran a escribirle a través de WhatsApp para participar en actividades peligrosas, como tomar pastillas, apuñalar a otras personas e incluso suicidarse.

 

  • El reto de la Ballena Azul

La Ballena Azul es un juego online autolesivo al que se le han atribuido casos de suicidio entre los adolescentes. Su difusión a través de internet comenzó en 2016 y, básicamente, consiste en un juego que se inicia entre un administrador y un jugador (participante), en el que el primero le da varias tareas a realizar al segundo, las cuales tiene que completar una a una a diario, durante un período de 50 días, y que incluyen desde viajar solo, despertarse a las 04:20 a.m. para escuchar la música perturbadora o ver las películas de terror que él le envía, hasta hacerse cortes en los brazos, aislarse, y, finalmente, completar la última tarea que es suicidarse.

 

Recomendaciones para padres y profesores

Al respecto, un reciente estudio (2018), realizado por los investigadores Mohd Shakir y Sonal Sharma, titulado Adolescents under Stress: The Blue Whale Game Challenge (Adolescentes bajo estrés: el desafío del juego de la ballena azul), destacó el papel que representa el estrés en la vida de los adolescentes para encaminarlos hacia la realización de este desafío fatal. Analizando, de igual forma, la importancia de la participación de los padres y los maestros en la salvación de los adolescentes.

En la actualidad, indica el documento, los adolescentes son infelices, están sin rumbo, tienen metas confusas y carecen de objetivos; por ello, ™tienen una fácil disposición, tanto física como mental, para arriesgar sus vidas simplemente por el bien del reconocimiento y para demostrar sus osadías en un foro virtual∫. Por esta razón, es crucial difundir la conciencia de los riesgos inherentes asociados con estos juegos y ofrecen estas recomendaciones:

  • Los maestros y padres deben alentar y motivar a los niños a hacer las cosas lo mejor que puedan, poniéndose metas reales que sean fáciles de alcanzar.
  • El entorno escolar y familiar debe ser propicio, agradable y estimulante para los niños. Donde se les estimule, se les aprecie y se les elogie.
  • Los profesores y padres deben actuar como facilitadores, motivadores, guías y amigos para que los niños puedan expresarse adecuada y abiertamente, creándoles el sentimiento de aceptación, pertenencia, calidez y empatía, importantes para el buen funcionamiento de su personalidad.
  • Los padres y gestores escolares deben organizar actividades como yoga, relajación, meditación, y programas de orientación y asesoramiento regular, las cuales serán útiles para reducirles el nivel de ansiedad, depresión, frustración y soledad.

 

Por su parte, la Dra. Indhira recomienda lo siguiente:

  • Edúquese sobre el tema; converse con sus hijos abiertamente y edúquelos acerca de los retos y desafíos a los que pueden ser invitados, manifestándoles su preocupación al respecto, ya que por hablar de suicido no significa que les va a poner la idea en la cabeza.
  • Converse acerca del tipo de actividades que se pueden publicar en las redes sociales y los amigos que se pueden tener.
  • Implemente un control parental en todos los equipos electrónicos que usan sus hijos y monitoree las actividades que estos realizan en internet. En lo posible, ponga la computadora en una área familiar de la casa.
  • Los padres deben construir lazos emocionales fuertes y vínculos que refuercen la confianza con sus hijos, para ello, hable frecuentemente y pase más tiempo con ellos, conozca quiénes son sus amigos, cuáles son sus ansiedades y dificultades. Esté alerta ante algún cambio en sus comportamientos.

 

Desafíos virales. ¿Mito o realidad?

Desafíos como el del Momo se han catalogado como “leyendas urbanas”, pues algunos medios indican que estos no son más que engaños virales que han tomado el carácter de terror urbano gracias al despliegue que se les ha hecho por todo el mundo, sembrando el pánico y la histeria.

No obstante, al respecto la psiquiatra Almonte indica que, “aunque no exista certeza de que haya una conexión entre el reto y los suicidios, sí hay varios documentos que revelan los casos de suicidio que se han reportado alrededor del mundo que se han podido vincular al reto de la Ballena Azul. Por ello, aunque estos retos sean supuestamente falsos o un engaño, pueden realmente convertirse en un riesgo para las personas vulnerables, ya que los adolescentes pueden ser fácilmente manipulables”.

Sean mito o realidad, leyenda urbana o no, algo sí es seguro y es que los peligros en las redes sí existen, de hecho, recientemente una pediatra y madre estadounidense reveló el aterrador descubrimiento de mensajes que incitaban al suicidio ocultos en videojuegos para niños en los canales de YouTube y YouTube Kids.

Si bien diferentes redes sociales trabajan en la revisión de contenidos para tratar de garantizar la seguridad de sus cibernautas, este es un tema muy difícil de tratar y especialmente complicado de controlar. Por ello, los padres no se pueden confiar en esta labor de control y deben constantemente monitorear lo que hacen sus hijos cuando se conectan a internet.

Las redes sociales en sí son una herramienta de comunicación, entretención, conocimiento, educación, etc., entonces, como herramienta, no es buena o mala de por sí, sino que depende del uso que hagamos de ella. Por ello, está en los padres la responsabilidad de enseñarles a sus hijos el darles un buen uso a estas.

Al respecto, la Dra. Indhira puntualiza que “los padres son los encargados de poner el punto de equilibrio, sensatez y responsabilidad en el manejo que sus hijos hacen del internet y las redes sociales, y en establecer normas y pautas de uso. Para esto, deben limitarlo teniendo en cuenta lo que se recomienda en un día normal para un niño y adolescente, lo cual incluye: tiempo en la escuela y para realizar los deberes escolares, por lo menos una hora de actividad física y dormir entre 8 a 12 horas”.

 

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora editorial de la
revista Crianza & Salud

Con la colaboración de:
Indhira Almonte
Psiquiatra, especialista en Psiquiatría Infantil
y de Adolescentes, con certificación en Neurología Infantil