Recomendado en todos los sentidos

El asombro

 Es el “deseo de conocer”, decía Tomas de Aquino. El niño nace con ese deseo, no es algo que haya que “inculcarle”, es algo que debemos respetar, cultivar. Como decía G. K. Chesterton: “en cada una de esas deliciosas cabezas se estrena el mundo, como en el séptimo día de la creación”.

Asombrarse es “no dar nada por supuesto”, ver todo como un regalo, por eso el niño asombrado es agradecido. El asombro no es una mera “emoción”, es un pensamiento metafísico; de hecho, los griegos decían que es el inicio de la filosofía. No lo considero una innovación; dar importancia al deseo de conocer es volver a lo esencial, a lo de siempre. Gaudí decía que ser original es volver a los orígenes.

¿Cómo no se ahoga el asombro?

A través del respeto por los ritmos, las etapas de la infancia, un niño que actúa como un pequeño adulto es un niño que está de vuelta de todo. No es necesario saturar los sentidos e hiperestimular a los niños. El consumismo hace que se acostumbren a tenerlo todo antes de desearlo, y dan todo por supuesto, lo contrario del asombro. Un niño embotado es pasivo. Quizás se fascina, pero no sabe asombrarse. Un niño adicto a la velocidad y al ruido no sabe contemplar. Necesitan menos pantallas y más realidad

Catherine L’Ecuyer

*Fuente: http://www.lafamilia.info/hijos-y-tecnologia/los-ninos-necesitan-menos-pantallas-y-mas-realidad -catherine-lecuyer

 

• “Es posible que con el tiempo aprendamos a manejar las redes sociales civilizadamente”.
Jürgen Habermas

• “Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla”.
Petrus Jacobus Joubert

• “Nunca estamos tan indefensos frente al sufrimiento como cuando amamos”.
Sigmund Freud