Recien Nacidos – Puericultura Prenatal

La puericultura en el periodo prenatal pretende que la mayoría de los hombres y mujeres sean conscientes de la responsabilidad y el compromiso que significa la procreación; por tanto, es necesario que como sociedad y como miembros de la familia gestante, se conozca con profundidad lo que sucede durante la gestación y los cuidados que se deben tener en la búsqueda del bienestar del nuevo ser y de todos los miembros de la familia a la cual éste llega.

La gestación humana dura aproximadamente cuarenta semanas; las modificaciones que ocurren son la respuesta a procesos biológicos, emocionales y sociales, los cuales suceden tan rápidamente que es difícil adaptarse. Si se entiende lo que está sucediendo en el cuerpo de la gestante, es posible actuar reflexiva y oportunamente para prevenir y aliviar las molestias típicas de este periodo.

Es común que las madres en las primeras semanas sientan sueño constante, mareos, náuseas y vómitos y aunque algunas sólo se percatarán de su estado por la falta de la menstruación, es frecuente que los síntomas aumenten con la confirmación de la gestación, lo cual hace evidente la influencia de los factores emocionales y culturales en la manifestación de los mismos. El apoyo del compañero, los familiares, las amigas y del personal de salud, tienen un papel importante en la actitud que asumirá la nueva madre.

La adaptación materna implica modificaciones fisiológicas en el peso –ponderales-, la piel, las mamas, los hábitos excretorios, los órganos genitales, las extremidades y el sistema musculo-esquelético.

Preparación corporal de la gestante
El movimiento, el estiramiento, la lúdica y la relajación, traen beneficios en tanto que preparan y protegen los diferentes grupos musculares; se debe hacer énfasis en aquellos que tienen mayor intervención en la gestación, el parto y el postparto: perineales, abdominales, dorsales, abductores y aductores de la cadera, pectorales y del cuello. Estas actividades favorecen el proceso procreativo, en la medida en que disminuyen el cansancio, reducen las tensiones y la acción del aumento de catecolaminas, alivian algunas de las molestias típicas de este período y son profilácticas de várices, calambres y edemas.

Entorno psicosocial y familiar de la gestante
Durante el proceso de gestación, la familia necesita hacer ajustes en su dinámica interna. Las relaciones de la pareja cambian; el deseo y las motivaciones que cada uno tenga ante este proceso influyen en la actitud que adoptarán. Los sentimientos que se generan en la pareja son ambivalentes: pueden ir desde la alegría y la plenitud hasta la sorpresa perturbadora. Si hay hijos, también tienen sentimientos ambivalentes hacia el hermano, algunas veces de amor y otras de temor a perder el apoyo emocional que tienen de sus padres.

Acompañamiento a la gestante
El contacto con el equipo de salud se debe establecer en las primeras seis semanas con el objeto de confirmar la gestación e iniciar un control prenatal que identifique la situación de ésta con respecto al tiempo de evolución, el estado de salud y los aspectos emocionales del binomio madre-hijo. Para acompañar en forma adecuada a una gestante, se debe conocer su historia individual, familiar y social.

Una regla de oro en la gestación es evitar la automedicación, el tabaco, el alcohol, las irradiaciones y las drogas, por el daño que pueden causar tanto a la madre como al hijo. Los cursos de preparación para la familia gestante brindan la posibilidad de entender lo que está sucediendo, adecuar el cuerpo, obtener asesoramiento con profesionales de diferentes áreas y compartir en grupo las inquietudes y ansiedades propias de este periodo.

Durante la gestación se debe entender lo que está sucediendo y permanecer atento a las diferentes inquietudes y permitir que fluyan sin inhibirlas; confrontar y verbalizar los sentimientos, crear una conciencia de su propio cuerpo y, en caso de ser necesario, buscar asesoramiento profesional. Estos elementos, sumados al afecto y al apoyo del entorno familiar, social y del personal de salud, conducen a una mejor autopercepción, aceptación e interrelación y permiten transformar los temores e identificar qué es lo normal y cuáles son los síntomas de alarma; en consecuencia, vivir de una manera más gratificante esta significativa fase del ciclo vital.

Maria Eugenia Villegas Peña
Trabajadora social
Especialista en familia