¿Qué significa vocación?

Vocación es una palabra que viene de latín vocáre y significa acción de llamar, de ser llamado. Es el deseo de emprender una carrera, profesión o cualquier otra actividad cuando todavía no se han adquirido todas las aptitudes o conocimientos necesarios.

La vocación se dirige hacia los sueños, los anhelos del ser humano en relación con la vida.  Es aquello a lo que se está llamado; es lo que se quiere ser y hacer; es lo que apasiona, lo que hace vibrar, lo que proporciona alegría y, en definitiva, está íntimamente relacionada con la felicidad.

La vocación en parte es innata y en parte se descubre y se  modula, en concordancia con las necesidades, capacidades y derechos. No es posible pensar que alguien nació para… o que no nació para… la vocación es mucho más que un solo aspecto de la persona, pues abarca la dimensión biopsicosocioespiritual, es decir, ese elemento personal que se llama sentido de vida, base del proyecto de vida, que es la realización genuina de la vocación, por lo que es una búsqueda constante.

Los niños y niñas preadolescentes  que tienen un buen ambiente familiar y escolar para la construcción y reconstrucción de sus metas de desarrollo humano integral y diverso se manifiestan como seres felices. Una expresión clara de su felicidad es la de dar sentido a su vida diciendo lo que quieren ser: agricultores, soldados, policías, ingenieros, astronautas, enfermeras, escritores, maestras…

En la adolescencia hay que tomar decisiones sobre lo laboral y sobre la definición sexual. La definición en lo laboral exige un proyecto de vida, el cual se hace alrededor de la vocación. El adolescente actual no tolera las presiones de la familia para optar por una vocación impuesta, imposiciones mediante las cuales por mandato familiar se sostenían las profesiones.

En la encrucijada del adolescente suele haber cinco motivaciones para elegir lo que se quiere ser en la vida: desarrollo personal, querer ser aprobado por los padres, ganar dinero, conseguir estatus social o tener un empleo seguro. Las cuatro últimas son presiones sociales inadmisibles para impulsar la vocación;  en este campo solo es aconsejable la primera, el desarrollo personal, por lo que es necesario repetir que la vocación resulta de capacidades, aptitudes y personalidad.

Es común que una persona, por distintas circunstancias, erre en su vocación, pero la construcción y reconstrucción de la felicidad lo lleva a amar lo que hace, a pesar de hacer lo que no amaba según su vocación.

Es claro, pues, que en la crianza es necesario acompañar al hijo para que descubra su vocación, es decir, lo que le apasiona, lo que le interesa. Lo anterior quiere decir que en el hogar donde el niño o niña nace, crece, se relaciona y aprende a amar también descubre en la interrelación con sus padres, hermanos y familia qué es lo que más le gusta hacer y hace mejor, qué es lo que más le interesa y lo apasiona.

Patricia Diazgranados Maya

Psicoorientadora escolar

Asesora de familia