¿Qué hay de comer?

Alimentos sanos para niños con hambre

Un menú para la buena salud
Alimentar a los niños puede ser todo un reto, ya que muchos tienden a ser remilgados a la hora de comer. Continúe leyendo para obtener consejos de cómo complacer a aquellos niños quisquillosos con la comida. Para obtener recomendaciones específicas sobre la alimentación y nutrición de su hijo, hable con el pediatra o con un dietista certificado.

¿Cuánta comida es suficiente?
La cantidad de comida y el número de porciones de cada grupo de alimentos que los niños necesitan al día dependen de su edad y de lo activos que sean. Algunos padres se preocupan de que sus hijos coman cantidades tan pequeñas de alimentos, especialmente al compararlas con las porciones de los adultos. Esto no debe ser un motivo de preocupación. Si un niño está creciendo bien, es porque está comiendo lo suficiente. Si le inquieta este asunto, hable con el pediatra de su hijo.

Al comenzar el día: los beneficios del desayuno
El desayuno brinda la energía que el niño necesita a través de una mañana activa. Los niños que no desayunan pueden tener dificultades para concentrarse en la escuela o carecer de la energía para jugar. Además, tenderán a comer alimentos o refrigerios poco saludables.

Aunque el cereal con leche baja en grasa es el desayuno favorito de muchos, hay cereales que contienen demasiada azúcar agregada. Por ello, lea las etiquetas de nutrición antes de comprar cualquier producto. Aunque los porcentajes de valores diarios de las etiquetas se basan en los niveles de calorías para adultos, pueden servir de guía para elegir cereales (y otros alimentos) más ricos en nutrientes. Escoja cereales con menos de 10 gramos de azúcar y, por lo menos, dos gramos de fibra por porción. Si a su hijo le gustan las cosas dulces, le sugerimos combinar un cereal sin azúcar con fresas, arándanos, duraznos o bananos.

¡El juego activo también es importante!
La actividad física, junto con una nutrición adecuada, promueven una vida saludable. El juego activo es el mejor ejercicio para los niños. Los padres pueden divertirse y ejercitarse con sus hijos. Algunas actividades entretenidas que pueden hacer juntos son jugar en los columpios, pasear en triciclo o bicicleta, saltar a la cuerda, volar una cometa, nadar o bailar. La recomendación en cuanto al ejercicio que deben hacer los niños (así como los adultos) es de, por lo menos, una hora diaria. Esto requiere de un compromiso por parte de los padres.

Almuerzos apetitosos

Los niños que ayudan a hacer su propio almuerzo tienden a comérselo con más facilidad. Las siguientes ideas harán que este sea más apetitoso:

  • Use moldes de galletas para hacer sándwiches con formas divertidas e interesantes.
  • Decore la bolsa del refrigerio con calcomanías coloridas.
  • Dele un toque diferente al sándwich favorito del niño (encima de la crema esparza uvas pasas o rebanadas de banano o manzana).
  • Para darle color y textura al sándwich, póngale una variedad de verduras (las que sean de su gusto).
¿Leche entera o baja en grasa?

Las siguientes son sugerencias sobre el tipo de leche que debe darle a sus hijos:

Edad Tipo de leche
Menor de 12 meses Leche materna o leche de fórmula enriquecida con hierro.
12 a 24 meses Leche entera. El médico de su hijo podría recomendar leche reducida en grasa (al 2%) si el niño es obeso, si tiene sobrepeso o si hay un historial familiar de colesterol alto o enfermedades cardíacas. Consulte con el pediatra o un dietista antes de hacer el cambio de leche entera a leche baja en grasa.
Mayor de 24 meses Leche reducida en grasa (al 2%), baja en grasa (al 1%) o descremada.

Los niños remilgados

Hasta la comida más nutritiva no tendrá ningún beneficio si el niño se niega a comerla. Algunos pequeños son remilgados para comer por naturaleza. Otros solo comen ciertos alimentos o se resisten a comer como un modo de mostrar su autonomía. Si su hijo se opone a comer un alimento de un grupo determinado, trate de ofrecerle un sustituto de ese mismo grupo.

Ponga en práctica estas ideas para que las comidas familiares sean placenteras:

Si su hijo se niega a comer Ofrézcale:
Vegetales verdes. Vegetales amarillos o anaranjados.
Leche baja en grasa. Leche saborizada, queso o yogur bajos en grasa.
Carne magra. Pollo, pavo, pescado o cerdo.
  • Fomente el valor nutritivo de los platos preparados con ingredientes adicionales. Podría añadirle leche en polvo sin grasa a las sopas cremosas, malteadas o pudines. Agregue zanahoria rallada a los panes, panecillos, moldes de carne, lasaña y sopas que prepare.
  • Sirva una comida que le guste a su hijo junto con una que se haya negado a comer en el pasado.
  • Intente volver a servir una comida que el niño se negó a comer antes. Después de varios intentos, es posible que empiece a gustarle.
  • Permita que los niños le ayuden a preparar la comida. Esto hará que coman con más gusto.
  • Haga que la comida sea apetitosa a la vista. Corte los alimentos en formas atractivas.
  • Dé un buen ejemplo y aliméntese bien. Lo ideal es que coman, al menos, una de las comidas diarias en familia o, por lo menos, tres a cuatro veces por semana.

¿Qué comer cuando no hay tiempo?

Cuando se trata de comer, las familias buscan conveniencia. No sorprende entonces que los restaurantes de comidas rápidas sean tan populares; sin embargo, muchas de esas comidas contienen una gran cantidad de grasa, calorías y sal. Tanto los niños como los adultos pueden optar por consumir estos alimentos de vez en cuando, siempre y cuando hagan una elección más sensata de otros alimentos.

Siga estos consejos que le ayudarán a elegir los más sanos entre las opciones de comida rápida:

  • En los restaurantes de comida rápida:
    • Comparta una orden de papitas fritas entre todos los miembros de la familia.
    • Escoja un alimento de cada grupo. La mayoría de los restaurantes de comida rápida ofrecen un surtido de opciones más bajas en grasa, incluyendo la barra de ensaladas (con aderezo bajo en grasa), papas horneadas sin cremas (aderécelas con verduras o salsa de tomate picado), leche o yogur bajos en grasa, panecillos tipo muffin o sándwiches de pollo a la parrilla (no fritos).
    • Haga sustituciones. Pida jugo de pura fruta (sin azúcar) o leche baja en grasa en lugar de refrescos. Si la comida viene con un postre, pregunte si pueden darle una fruta a cambio del postre.
    • Equilibre los alimentos altos en grasa con los que son bajos en grasa. Pida una hamburguesa pequeña y la barra de ensaladas. A muchos niños les gustan varios alimentos que hay en una barra de ensaladas, como fruta fresca, palitos de zanahoria y cabecitas de brócoli.
  • En el supermercado:
    • Planee con anticipación. Un sándwich con carnes frías y quesos bajos en grasa se puede preparar en menos de un minuto, siempre y cuando tenga los ingredientes a la mano. Lea las etiquetas de nutrición en los empaques de carnes frías, puesto que muchos de estos productos, como el salami, el jamón y la mortadela, son altos en grasa.
    • Compre comidas más sanas. Si necesita comprar en el supermercado una comida ya lista, busque sándwiches preparados (hechos con carnes frías bajas en grasa) o pollo a la brasa acompañado de frutas frescas y verduras de la barra de ensaladas.
    • Adquiera bocaditos más sanos. Los pastelitos o rosquillas hechas de harina integral, así como las tortillas y papitas horneadas son alternativas bajas en grasa; no obstante, tenga cuidado con su contenido de sal.
Precauciones con los alimentos

Recuerde dos importantes reglas para prevenir enfermedades provocadas por los alimentos:

1.       Todos deben lavarse las manos muy bien antes y después de cada comida.

2.       Mantenga las comidas calientes bien calientes y las comidas frías bien frías. Si no hay refrigerador en el que se pueda tener la bolsa o lonchera del almuerzo, he aquí algunas sugerencias para conservar los alimentos:

·         Ponga un paquete helado en la lonchera o use un termo para mantener calientes los alimentos que lo son.

·         Incluya en el almuerzo una cajita congelada de jugo de frutas (sin azúcar).

·         Congele el pan y los ingredientes del sándwich –o cualquier otro alimento que se pueda congelar– la noche anterior.

Peligros de atragantamiento

No les dé a los niños menores de cuatro años alimentos redondos y firmes sin haberlos picado en trocitos. Estos alimentos representan un riesgo de atragantamiento: nueces y semillas, pedazos de carne o queso, salchichas, uvas enteras, pedazos de fruta (como manzana), palomitas de maíz, verduras crudas, caramelos duros o pegajosos y goma de mascar. La crema de almendras o maní puede ser un riesgo de atragantamiento para los niños menores de dos años.

Alergia al maní u otros alimentos

Si su hijo es diagnosticado con alergia a algún alimento en especial, al maní o a las nueces de árbol, evite todo tipo de nueces, así como cualquier comida que contenga o que esté hecha con productos de nueces. Si van a servir nueces estando fuera de casa, verifique que no haya niños presentes que padezcan de alergia a ellas.

 

Precauciones con el microondas

El horno microondas puede ayudarle a cocinar de un modo saludable. Las verduras que se cocinan en este conservan sus nutrientes. Las carnes, pescados y aves también se pueden preparar o recalentar sin grasa o con muy poca grasa adicional.

El microondas, además, permite cocinar de una manera más fácil y rápida. Sin embargo, puede conllevar ciertos peligros, especialmente si es manejado por un niño.

Las quemaduras por el microondas son una de las lesiones más comunes en los niños. Estos pueden quemarse al:

  • Sacar platos del horno microondas. Cerciórese de que usen guantes o manoplas para agarrar las ollas o platos calientes.
  • Tocar comidas calientes que se riegan. Mantenga el horno fuera del alcance de los niños pequeños.
  • Abrir bolsas de palomitas de maíz para microondas y otros recipientes. Enséñeles a los niños mayores cómo abrir el recipiente para que el vapor no les queme las manos o la cara.
  • Comer alimentos que han sido cocinados disparejamente o tienen un “punto caliente. Muéstreles a los niños mayores cómo revolver bien los alimentos antes de comerlos o dejarlos “reposar” para que el calor se distribuya de manera pareja.
  • Utilizar los utensilios no adecuados. Use únicamente aquellos recipientes marcados para su uso en este electrodoméstico.

*Nota:
He aquí una regla  de sentido común en cuanto al uso del horno microondas: si el niño es muy pequeño para leer o seguir instrucciones escritas, entonces es muy pequeño para usar un horno microondas sin supervisión.

No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Podría haber variaciones en el tratamiento, las cuales su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.