¿Qué es la displasia de cadera y por qué nos preocupa?

Por: Jessica Suárez Zarrate
Ortopedista pediatra – Fundación Clínica Infantil Club Noel

La displasia de cadera se refiere a un desarrollo inadecuado o una anomalía de la zona del acetábulo que hace parte de la articulación de la cadera. El acetábulo es una porción cóncava de la pelvis donde se apoya el fémur. Se considera displásico cuando no tiene la concavidad o la profundidad necesaria para cubrir la cabeza femoral.

1 de cada 10 bebés nace con inestabilidad de cadera.

El término ideal es displasia del desarrollo de la cadera, ya que esta afección se presenta alrededor del nacimiento porque la cavidad es menos profunda al nacer; sin embargo, puede desarrollarse con el tiempo.

Esta anomalía puede generar inestabilidad o luxación (la cabeza del fémur se desliza de forma parcial o total hacia afuera del acetábulo). La inestabilidad leve se resuelve de forma natural en la mayoría de los bebés durante las primeras semanas de vida, pero algunos necesitarán una evaluación o tratamiento según la inestabilidad persistente de la cadera o la luxación de esta, siendo de vital importancia para su salud, pues el tratamiento temprano evita cirugía y complicaciones futuras.


Normal


Subluxada


Luxada 

1 de cada 500 bebés nace con la cadera luxada.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Se desconocen las causas. Por lo general son multifactoriales, pueden ser genéticos o ambientales:

  • Sexo femenino (cinco veces más frecuente).
  • Primer embarazo.
  • Posición podálica.
  • Embarazo gemelar.
  • Oligohidramnios, que se refiere a una cantidad reducida del líquido amniótico.
  • Historia familiar de displasia de cadera (12 veces más).
  • Posicionamiento infantil durante el primer año de vida: “enchumbar” o “envolver”.

¿Cómo se diagnostica?

El pediatra o especialista en neonatos examina al bebé en el hospital para detectar la posible existencia de este problema de cadera antes del alta. Sin embargo, es posible que se descubra en evaluaciones posteriores. En ocasiones, es difícil de diagnosticar porque la displasia de cadera se conoce como una condición “silenciosa”; no les causa dolor a los bebés y normalmente no les impide aprender a caminar a una edad normal.

El pediatra realizará una historia clínica y examen físico completo para determinar si necesita ayudas diagnósticas y remisión prioritaria con el ortopedista pediatra con el fin de descartar una displasia del desarrollo de la cadera. Algunas pruebas complementarias son:

  • Ecografía de cadera: tiene grandes ventajas, entre ellas, que se puede realizar en menores de seis meses, lo que permite hacer un diagnóstico oportuno. Y, adicionalmente, no presenta ningún tipo de irradiación para el niño, lo que la hace más segura.
  • Radiografía de cadera: se realiza en mayores de 4-6 meses o cuando el médico tratante lo indique.

¿Cuál es el tratamiento?

El objetivo del tratamiento es colocar la cabeza del fémur en el acetábulo para que esta pueda desarrollarse normalmente y mantener la cadera en la articulación hasta que crezca y se vuelva estable.

1 de cada 100 bebés recibe tratamiento para la displasia de cadera.

Se realiza de acuerdo con la edad y el tipo de displasia; cuanto antes se inicie, mayor es la posibilidad de una buena respuesta y una curación completa. En menores de seis meses, el tratamiento consiste en el arnés de Pavlik, el cual es un dispositivo compuesto por unas correas que van sujetas a una especie de faja que rodea el pecho del bebé. Su duración es variable, ya sea de dos a cuatro meses, o hasta que se logre resolver la displasia. Con esta técnica la tasa de éxito es hasta del 90%.

Adicionalmente, se pueden implementar otros tipos de aparatos ortopédicos y, en caso de no mejoría, llevar a cabo un tratamiento quirúrgico.


Arnés de Pavlik 


Otros aparatos ortopédicos

¿La displasia de cadera se puede prevenir?

Desafortunadamente, esta anomalía no se puede prevenir al 100%. La clave está en el diagnóstico temprano para así tener las opciones de tratamiento más exitosas, como el arnés de Pavlik.

¿Qué ocurre si no se trata la displasia de cadera?

La displasia de cadera a largo plazo puede dañar el cartílago que recubre tanto el acetábulo como el fémur, lo que se conoce como artrosis, y también se puede romper una estructura muy importante de la cadera llamada labrum, que puede ocasionar dolor, cojera y limitación funcional, siendo la causa más común de artrosis de cadera antes de los 50 años.

En adultos jóvenes, es posible que sea necesario hacer una cirugía de reemplazo de cadera, que consiste en sustituir los huesos dañados por una prótesis con el fin de eliminar el dolor y mejorar la movilidad de la cadera enferma. Por lo cual, es importante realizar el diagnóstico temprano para llevar a cabo un tratamiento oportuno y así evitar complicaciones.

1 de cada 10 reemplazos totales de cadera se debe a displasia de cadera no diagnosticada en la infancia o adolescencia.

¿Qué debe hacer cuando a su hijo le diagnostican displasia de cadera?

  1. Asegúrese de que el diagnóstico sea correcto; idealmente debe ser dado por un ortopedista pediatra.
  2. La ecografía de cadera es el estudio ideal entre las cuatro semanas y los seis meses de edad.
  3. La radiografía de cadera se recomienda en mayores de 4-6 meses.
  4. Aprender más sobre la displasia de cadera puede hacer que el tratamiento sea menos confuso para usted y le puede ayudar a calmar sus temores.
  5. Hable con otros padres que tengan hijos en tratamiento o que hayan sido tratados por esta afección.