Puericultura de la alimentación

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La recomendación por excelencia en cuestiones de alimentación infantil tiene que ver con la lactancia materna, la mejor manera de garantizar una nutrición exitosa es administrar leche materna de forma exclusiva desde el nacimiento hasta los seis meses de vida. Al respecto de lo anterior, se ha demostrado que los niños amamantados aceptan mejor alimentos novedosos y vegetales en la dieta que los niños alimentados con leche de fórmula.

En cuanto a las pautas de crianza es fundamental que los padres desde temprana edad vinculen al niño con esquemas de alimentación que incluyan horarios y lugares definidos, de esta manera se formarán en el infante hábitos saludables y agradables de alimentación, en este aspecto es importante la utilización del comedor, ya que no solo evita que el niño se distraiga con facilidad, sino que además vincula al niño en aspectos claves de la socialización.

La presentación de los alimentos es fundamental, ya que una secuencia inadecuada de las texturas y los sabores puede generar rechazo al alimento, dicha progresión parte desde los líquidos que son la primera forma de alimentación, se debe progresar a las papillas, luego los “migados” y más adelante trozos pequeños. La carne se puede licuar con las primeras papillas de vegetales, más adelante debe ofrecerse molida, y después desmechada, prefiriendo carnes magras y blandas, ya que los niños se fatigan al masticar y esto puede perpetuar el rechazo.

La variedad en la dieta favorece una adecuada aceptación de los alimentos por parte del niño, si éste muestra gusto por algún alimento sano, favorezca su consumo y asócielo con otros alimentos nuevos. El hecho de que un niño rechace un alimento la primera vez no contraindica seguirlo ofreciendo, ya que el gusto se va puliendo en cada prueba. Si existe la posibilidad, el preescolar debe elegir entre los alimentos preparados en la casa que quiere comer y qué cantidad. Sirva porciones pequeñas, es preferible servir una segunda porción, recuerde que la digestión y el gusto por el alimento comienza por su aspecto visual, sirva de manera organizada los platos y sin exagerar en la cantidad que se ofrece.

Los líquidos pueden ocupar gran parte del espacio en el pequeño estómago del niño, evite grandes volúmenes de líquido entre comidas que puedan generar saciedad, con más razón si se trata de bebidas azucaradas o gaseosas, ya que estas no solo producen sensación de plenitud por el volumen sino también por las grandes cantidades de carbohidratos que contienen.

Comer es una necesidad de todos los seres humanos, por lo tanto comer bien no hace al niño merecedor de premios, cuando el niño coma de manera adecuada refuércelo positivamente con palabras cariñosas, pero no transmita mensajes confusos que pueden perpetuar el comportamiento incorrecto. Además, recuerde que si tiene un postre este es parte del menú y no un premio a una buena ingesta de comida.

Tenga en cuenta que la mejor forma de enseñar a un niño es el ejemplo, si los padres comen en horarios inadecuados, comidas no nutritivas y de manera desordenada, estos comportamientos van a ser fácilmente aprendidos por el niño.

Se ha descrito que se debe limitar el tiempo destinado a la ingestión de los alimentos; la literatura recomienda aproximadamente 30 minutos y si en este tiempo el niño no ha consumido la porción servida, puede retirarse al niño de la mesa y así esperar hasta la siguiente comida programada.

La cotidianidad se ha visto perjudicada por la medicalización, por eso es común escuchar acerca de fórmulas y complementos nutricionales que prometen ayudarle a alimentar al niño, mientras que esta etapa de la vida es superada, sin embargo recurrir a estas preparaciones podría perpetuar el hábito alimentario inadecuado.

Para los niños el tiempo de juego es tan importante como para los adultos el de trabajo, si usted ya sabe a qué hora va a servir las comidas, evite llamar al niño sobre la hora, avísele con anticipación para que el niño tenga tiempo de concluir su juego y que de esa manera acuda a la mesa sin contrariedad. La mejor recomendación es generar un ambiente armonioso a la hora de comer.

Francisco Javier Montoya Ochoa

Pediatra puericultor

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