Publirreportaje – Intolerancia a la lactosa

Reacciones Adversas a los alimentos:

Riesgos nutricionales a largo plazo de la Intolerancia a la Lactosa sin abordaje dietético eficaz. 

La leche por su calidad nutricional, agradable sabor y fácil adquisición es un importante alimento para la población colombiana. El balance final siempre será positivo en cuanto a consumir, aunque sea pequeñas porciones de productos lácteos, aún en personas con Lactasa no persistente. El rol protector inmunológico de la lactosa ha sido estudiado actuando en sinergia con otros componentes de la leche y/o de la alimentación para mejorar la salud (1). Actualmente se ha convertido en un producto muy versátil que puede ser incorporado en diferentes tiempos de comida.

Es importante conocer las diferentes condiciones encontradas a partir del consumo de lactosa y definirlas de manera clara para no malinterpretar su diagnóstico. En la siguiente tabla se enumeran los términos, las siglas y su interpretación de las características y/o síntomas gastrointestinales encontrados (1,2).

 

Término
Abreviación
Interpretación
Lactasa Persistente
LP
Adultos con la capacidad de digerir la lactosa en la edad adulta. (rasgo genético dominante)
Lactasa no persistente
LNP
Declinación natural en la actividad de la lactasa a menos de <10µ/g de tejido lo que produce en los adultos una habilidad mínima para digerir la lactosa.
Lactosa deficiencia
LD
Reducción de la lactasa ya sea genética (LNP) o secundaria a enfermedad en la mucosa intestinal.
Mal digestión de Lactosa
LM
Inhabilidad para digerir lactosa ya sea primaria (LNP) o secundaria, alcanzando la lactosa el colon.
Intolerancia a la lactosa
IL
Síntomas resultantes de la ingestión de lactosa: flatos, gas, diarrea entre otros. La sintomatología no debe estar presente cuando se utiliza placebo en lugar de lactosa.
Sensibilidad a la lactosa
Síntomas (con o sin síntomas de IL) con presencia de síntomas como depresión, dolor de cabeza y fatiga.
Tolerancia de productos lácteos
DFT
Ensayos con lácteos y contenido real de lactosa y no la lactosa sola.

Fuente: adaptado (1,2).

 

En los niños menores de 4 años, la deficiencia a la lactasa es prácticamente nula, por lo que es importante aprovechar esta ventana de tiempo para lograr el mayor consumo y mejor depósito de calcio en los huesos (3). Después de esta edad, y en aquellos que presentan síntomas de intolerancia, el manejo muchas veces recomendado por los especialistas puede ser retirar los productos lácteos de la dieta, lo que conlleva un riesgo, ya que es difícil alcanzar el aporte de calcio y, en algunos casos, de proteínas, o incluir alimentos lácteos con bajo contenido de lactosa, lo que conlleva a un mejor manejo desde el punto de vista nutricional (3).

En el mercado se encuentra productos deslactosados y algunos derivados lácteos contienen menos cantidad de lactosa, tal como se muestra en la tabla 2.

Tabla 2. Contenido de lactosa y calcio en algunos productos lácteos.

Producto lácteo
Contenido de lactosa g
Contenido de Calcio mg
Yogurt entero o descremado 1 taza
8.4
448
Leche entera 1 taza
12.8
276
Leche descremada 1 taza
12.2
285
Helado de vainilla 1 taza
4.9
92
Queso cheddar 30g
0.07
224
Queso suizo 30g
0.02
224
Queso Cottage 1 taza
1.4
135

Fuente: adaptado (1).

 

Cuando la Intolerancia a la lactosa (IL) se hace presente, la mayoría de las personas tienden a retirar los lácteos de la alimentación como se comentó anteriormente, sin embargo, lo recomendado es evitar el consumo de dosis elevadas de lactosa en una sola toma. Porciones más pequeñas repartidas a lo largo del día no producen síntomas gastrointestinales en la mayoría de las personas (3). Aunque en el mercado existe productos denominados “leches”, ya que intentan simular la composición de los productos lácteos, Es importante que sólo se puede llamar leche a la sustancia que se excreta en la glándula mamaria de los mamíferos y no se pueden comparar estos productos desde el punto de vista nutricional con los lácteos ya que su composición es muy diferente a la de la leche (3).

Un punto de vista interesante para que las personas intolerantes no eviten el consumo de lácteos es la adaptación colónica que se observa a partir de la microbiota intestinal. Este proceso puede lograrse a partir del consumo de prebióticos (variedades de fibra soluble que al llegar al colon son selectivamente metabolizados Bifidobacterias y Lactobacilos, facilitando su crecimiento)  o probióticos (microorganismos vivos que al ser consumidos en las cantidades adecuadas aportan efectos benéficos sobre la salud) permitiendo en aquellos con Lactasa no persistente (LNP) consumir una mayor cantidad de productos lácteos favoreciendo a su vez la microbiota (4).

En los últimos años ha crecido el interés por el estudio de la relación entre la microbiota intestinal y las diferentes enfermedades. En el caso de las personas con IL, se ha estudiado el efecto del consumo de probióticos principalmente en el yogurt y la disminución tanto de los síntomas, como del hidrogeno espirado medido en las pruebas de diagnóstico (4).

Además, se ha establecido un posible efecto prebiótico de la lactosa atribuido por una mayor respuesta a partir de bacterias acido lácticas, mejorando la sintomatología causada por la IL y pudiendo llegar a convertirse en sujetos asintomáticos (4). En estudios In vitroel consumo de lactosa se asoció con el aumento de lactobacilos y bifidobacterias. La adaptación colónica, aunque no ha sido estudiada por técnicas modernas microbiológicas si existen revisiones sobre el efecto y la asociación entre los productos lácteos y su impacto en la flora intestinal (4).

Teniendo en cuenta esta posible capacidad prebiótica de la lactasa, es importante por tanto conservar en lo posible el consumo de productos lácteos en la dieta de los colombianos. La frecuencia de osteoporosis en Colombia de acuerdo con los trabajos de Carmona (1999), Cure CA y Cure PE (2000), es similar a la de las otras poblaciones en Latinoamérica y siendo esta un problema de salud pública a nivel mundial, la identificación y la corrección de los factores de riesgo son de importancia invaluable en la prevención de la ocurrencia de fracturas y las secuelas que estas generan (5).

Por tanto, la educación nutricional es clave para la adquisición de una masa ósea adecuada y los lácteos como fuente de calcio son la mejor opción, el temor a los síntomas generados en la IL en nuestro medio debe ser mirado bajo la justa proporción como además lo muestra un estudio realizado en Colombia en adultos jóvenes en el cual las cifras de hipolactasia son del 56% y de intolerancia en un 14% (6).

Conclusiones:

La NIH (National Institutes of Health) en el año 2010, concluye que eliminar los lácteos de la alimentación en sujetos con IL conduce a riesgos potenciales para la salud ósea.

La deficiencia de lactasa no significa necesariamente la presencia de intolerancia.

Se debe ser muy específico en las recomendaciones de la eliminación de los lácteos en la dieta y ojalá tener claro que los síntomas pueden estar relacionados con otras condiciones de salud.

La evidencia sugiere que en personas con IL, mal digestión de lactosa (ML) o lactasa no persistente (LNP), el consumo regular de productos lácteos por periodos de 3 a 4 semanas mejora la sintomatología causada por la IL.

Tratar de cubrir en lo posible las recomendaciones diarias de calcio en la infancia y adolescencia para lograr la mayor masa ósea posible.

 

Por: María Clara Obregón.
Nutricionista, Magister en Nutrición Humana.
INTA Universidad de Chile.

Bibliografía
  1. Lukito, W., Dvm, S. G. M., Surono, I. S., & Wahlqvist, M. L. (2015). From “ lactose intolerance ” to “ lactose nutrition ,” 24(December), 1–8. https://doi.org/10.6133/apjcn.2015.24.s1.01
  2. Torregrosa, D. V., & Torres, E. M. (2015). Bases conceptuales del diagnóstico de intolerancia a lactosa , hipolactasia y mala digestión de lactosa Conceptual basis of the diagnosis of lactose intolerance , hypolactasia and lactose maldigestion. Salud Uninorte, 31, 101–117. http://dx.doi.org/10.14482
  3. Rosado, J. L. (2016). Intolerancia a la lactosa. Gaceta de Mexico, (152), 67–73.
  4. Szilagyi, A. (2015). Adaptation to Lactose in Lactase Non Persistent People: Effects on Intolerance and the Relationship between Dairy Food Consumption and Evalution of Diseases. Nutrients, 7, 6751–6779. https://doi.org/10.3390/nu7085309