Publirreportaje – Tolerancia gastrointestinal de las fórmulas infantiles: estreñimiento

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×

Una de las principales causas de consulta al servicio de pediatría, son los síntomas gastrointestinales como cólicos, estreñimiento, flatulencia y regurgitación. Esta sintomatología se ha relacionado con la dieta del bebé: aquellos alimentados con fórmula láctea, la presentan con mayor frecuencia a diferencia de aquellos alimentados con lactancia materna exclusiva.

La aparición de estos síntomas gastrointestinales ha generado que el 47% de los bebés alimentados con fórmula láctea (sucedáneo de la leche materna), antes de los primeros 6 meses de edad, experimenten cambios en la fórmula, debido a que los padres buscan alternativas para mitigar esta sintomatología antes de dirigirse con el bebé a una consulta especializada con un profesional de la salud[1].

Según los criterios de Roma IV el estreñimiento funcional se tipifica si el lactante presenta  por un mes dos de los siguientes síntomas: dos o menos deposiciones por semana, historia de retención excesiva de heces, deposiciones duras o dolorosas, deposiciones de gran diámetro y/o presencia de una gran masa fecal en el recto[2].

El estreñimiento es un problema común en la infancia y aunque no hay una cifra oficial, se estima que su prevalencia a nivel mundial en niños menores de 12 meses es del 15%[3], usualmente en aquellos alimentados con fórmulas infantiles y se manifiesta principalmente cuando se reemplaza la leche materna por fórmula láctea o posterior a la introducción de la alimentación complementaria. La mayoría de los casos de estreñimiento son de tipo funcional y raramente tienen una etiología orgánica.

Al ser las fórmulas infantiles la principal causa de estreñimiento y otros síntomas gastrointestinales durante los primeros 6 meses de vida, se deben tener en cuenta algunos de sus componentes con el fin de prevenir su aparición:

Hierro: comúnmente, las fórmulas infantiles han sido diseñadas con sulfato ferroso como fuente de hierro, principalmente debido a su bajo costo y una absorción adecuada, sin embargo el uso de este compuesto se ha relacionado directamente con el aumento del estreñimiento, por lo que puede ser un factor decisivo en la tolerancia de una fórmula. En Colombia, las fórmulas infantiles contienen entre 0,6 a 1,2 mg de hierro en 100 ml de fórmula preparada, lo que estaría aportando entre 1 y 2 mg/kg/día, esto a su vez representa entre 5-10 mg de sulfato ferroso al día. Teniendo en cuenta los efectos secundarios del sulfato ferroso sobre el tracto gastrointestinal, la industria debe buscar reemplazarlo y utilizar otras fuentes de hierro, al igual que mejorar la absorción de este al adicionar componentes como la vitamina C[4].

Grasas: los lípidos en las fórmulas infantiles suelen ser grasas de origen vegetal, que reemplazan la grasa láctea bovina, con el fin de mejorar el perfil de ácidos grasos, aumentando la concentración de ácidos grasos insaturados y de cadena larga, sin embargo, diferentes fuentes de estas grasas pueden contener una cantidad importante de triglicéridos con ácido palmítico en  posición sn-1,3 (Posición α), mientras que en la leche materna, este ácido graso se encuentra en la posición sn-2 (β). Las lipasas disponibles en el lactante permiten obtener dos ácidos grasos libres y un monoglicérido, el cual tiene su único ácido graso en posición sn-2 (2-monoglicerido), no obstante, cuando estos ácidos grasos libres son saturados de cadena larga, como el ácido palmítico, pueden formar sales insolubles de calcio en el intestino (jabones cálcicos), que contribuyen al endurecimiento de las heces, al mismo tiempo que reducen la absorción de lípidos y calcio[5]. Ante esta situación, es recomendable utilizar opciones con un menor contenido de grasas con un elevado contenido de triglicéridos con ácidos grasos saturados de cadena larga en posición sn-1,3, además de buscar una composición que permita una mayor absorción de calcio (lactosa, relación Ca/P), para disminuir la disponibilidad de formación de jabones.

Prebióticos y probióticos: si bien no se ha encontrado una relación con otros síntomas gastrointestinales, si se evidencia una relación entre el consumo de prebióticos y un mejoramiento en la consistencia de las heces, junto con un aumento del número de bifidobacterias en heces. Además del efecto positivo en el estreñimiento, también pueden presentar un beneficio al disminuir los episodios de diarrea y en la prevención de alergias. El beneficio del consumo de prebióticos depende de la dosis y del tipo de prebióticos adicionados, se recomienda que la adición de prebióticos no sea superior a 0,8 g/100 ml de fórmula preparada. En cuanto al tipo de prebióticos, es fundamental contar con dos variedades: fructooligosacáridos (FOS) y galactooligosacáridos (GOS), se sugiere mantener una relación establecida para lograr un mayor beneficio en cuanto al crecimiento de bifidobacterias, idealmente el 90% de los prebióticos en una fórmula infantil deben ser GOS, mientras que los FOS solo deben ser el 10% restante[6].En cuanto a los probióticos, se ha encontrado evidencia de los beneficios de los probióticos en la prevención de alergias en niños a término y la disminución de la incidencia de enterocolitis necrotizante y sepsisnosocomial en grandes prematuros, pero se requiere más evidencia acerca de la adición de cepas probióticas en fórmulas infantiles para el manejo de síntomas gastrointestinales, principalmente porque se ha investigado  la evidencia del uso directo de probióticos, y en menor medida adicionados a fórmulas infantiles,  particularmente se ha encontrado un beneficio para el manejo del cólico en lactantes alimentados exclusivamente con leche materna, pero este mismo beneficio no es tan claro al consumirse como componente de una fórmula infantil[6].

Fórmulas hidrolizadas: aunque han sido diseñadas principalmente para evitar los síntomas de alergias producidas por la proteína de la leche de vaca, se han utilizado de manera general para la el manejo de síntomas gastrointestinales, aunque se requiere de mayor investigación sobre el uso de fórmulas hidrolizadas en el manejo de estos trastornos funcionales, se ha evidenciado una mejora en cuanto al número y consistencia de las heces en algunos ensayos clínicos, pero no hay evidencia basada únicamente en el uso de proteínas hidrolizadas, ya que estas fórmulas utilizadas en estos ensayos suelen tener adición de prebióticos y/o probióticos, o una mezcla de grasas con un alto contenido de ácido palmítico en posición sn-2[7], por lo que es difícil determinar el impacto real del proceso de hidrólisis de proteínas en una fórmula sobre el sistema gastrointestinal del lactante.

A pesar de que una de las primeras medidas en cuanto al tratamiento de síntomas gastrointestinales como el estreñimiento es el cambio de fórmula láctea,  es fundamental educar a los padres y cuidadores acerca de este trastorno, los pediatras deben discutir los mitos  y preocupaciones acerca de este tema, igualmente, dar un parte de tranquilidad, mencionando que es una de las condiciones más frecuentes y no peligrosas en el paciente pediátrico, y que usualmente tiene un pronóstico benigno[7].

En conclusión, las fórmulas infantiles deben evaluarse como un todo y no por un solo componente en particular, ya que, al ser una matriz alimentaria tan compleja, pueden existir varios factores que exacerben o disminuyan la aparición de síntomas gastrointestinales como el estreñimiento.

 

Juan Carlos Mayorga
Nutricionista Dietista
Universidad Nacional de Colombia.

 

Bibliografía

  1. Alarcon, P. A., Tressler, R. L., Mulvaney, A., Lam, W., & Comer, G. M. (2002). Gastrointestinal tolerance of a new infant milk formula in healthy babies: an international study conducted in 17 countries.Nutrition18(6), 484-489.
  2. Benninga, M. A., Nurko, S., Faure, C., Hyman, P. E., Roberts, I. S. J., & Schechter, N. L. (2016). Childhood functional gastrointestinal disorders: neonate/toddler. Gastroenterology, 150(6), 1443-1455.
  3. Vandenplas, Y., Abkari, A., Bellaiche, M., Benninga, M., Chouraqui, J. P., Çokura, F., … &Miqdady, M. (2015). Prevalence and health outcomes of functional gastrointestinal symptoms in infants from birth to 12 months of age.Journal of Pediatric gastroenterology and nutrition61(5), 531-537.
  4. Fernández-Palacios, L., Ros, G., & Frontela, C. (2015). Nutrientes clave en la alimentación complementaria: el hierro en fórmulas y cereales/Key nutrients in complementary feeding: iron in formulas and cereals.Acta Pediatrica Española73(10), 269.
  5. Miles, E. A., & Calder, P. C. (2017). The influence of the position of palmitate in infant formula triacylglycerols on health outcomes.Nutrition Research.
  6. Barrio, J., Díaz-Martín, J. J., Manrique, I., Martínez, B. M., & Ortega, E. (2015, December). Consenso experto sobre los aspectos nutricionales de las leches infantiles de inicio y continuación. InAnales de Pediatría (Vol. 83, No. 6, pp. 376-386). Elsevier Doyma.
  7. Vandenplas, Y., Cruchet, S., Faure, C., Lee, H. C., Di Lorenzo, C., Staiano, A., … &Spolidoro, J. (2014). When should we use partially hydrolysed formulae for frequent gastrointestinal symptoms and allergy prevention?. Acta Paediatrica, 103(7), 689-695.

 

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×