Lo que enseñas a tu bebé se refleja en el futuro

Rutinas y hábitos

Este es un tema muy importante porque participan muchas personas, comunidad, medios, publicidad y ahora el Internet que brinda gran cantidad de información, y la cual muchas veces es difícil de verificar. En este punto entra a desempeñar un papel muy importante el pediatra.

Lo primero que debemos saber es que cada “hijo” es un mundo completamente diferente con respecto a los otros niños y aún con los propios hermanos, a pesar de tener muchas cosas en común como son sus padres, ambiente, familia. Por lo tanto, con cada uno tendremos que ir haciendo su manual, sabiendo que como humanos podremos equivocarnos pero que estamos obrando con la mejor intención y que los efectos de nuestras daciones tendremos que verlos como mínimo 20 años después. Por lo tanto, el generar rutinas y hábitos es pensando a futuro y un ejercicio que podemos hacer es preguntarnos antes de establecer ciertas rutinas en el momento, si éstas podrán tener continuidad a lo largo de los años como por ejemplo: “¿podré a los 20 años dormir a mi hija paseándola?”…como la respuesta es NO, lo más indicado sería no hacerlo en la edad del recién nacido.

Esa personita recién nacida tendrá que ir haciendo las actividades que generan hábitos, y todos sabemos que se generan por rutinas repetitivas por más de 21 días. Los adultos – en este caso los padres – son los que van desarrollando dichas rutinas y en los primeros meses las más importantes para mantener de manera disciplinada son: sueño, comida, baño y juego. Para poder uno desarrollar estas actividades, lo primero a tener en cuenta es que son los padres quienes los conocen, saben qué es lo mejor y más indicado para ese bebé; pero en algunas ocasiones se observa que son estos pequeños seres humanos quienes terminan fijando los hábitos, rutinas y diciendo cómo se hace.

Estos son algunos lineamientos muy generales con respecto a estos temas que permitirán disminuir los riesgos de equivocarse o posteriormente tener que hacer correcciones más complicadas.

Sueño

El espacio debe ser adecuado en cuanto a tamaño para que el/la bebé pueda moverse o estirar sus extremidades manteniendo desde un principio su independencia, lo cual significa que la cama de los padres no es el sitio ideal desde el nacimiento.

El segundo punto importante es mantener la temperatura corporal. Finalmente, también debemos mantener horarios para la rutina del dormir ya que inicialmente están ligados a la comida.

Comida

arti1La leche materna es el alimento más importante en los primeros meses de vida, pero debemos saber que el proceso digestivo tiene varios componentes: comer, hacer digestión, descansar y de nuevo iniciar este proceso; eso tiene unos tiempos mínimos que podría estar entre 2 a 3 horas mínimo. No debe hacerse el hábito de comer viendo televisión, jugando o recibiendo “premios” o sustituyendo alimentos por los que son de su preferencia en las comidas. Al igual debemos hacer que el proceso de masticación sea realizado adecuadamente y cambiando colores, texturas y sabores .Un punto importante es que los niños aprenden por observación, siendo ideal en este momento el mantener en las dietas la ingesta de frutas y verduras. Podremos reforzarlo a través del ejemplo y manteniendo alejados los productos “chatarra”.

Juego

arti2El juego también tiene sus espacios y horarios. Inicialmente cuando está recién nacido los espacios son cortos y a medida que él crece se aumentan los espacios de vigilia, pero es importante tener en cuenta que al estar despierto a veces requerirá de la presencia de un adulto quien podrá mantenerlo jugando o estimularlo por ciertos periodos de tiempo. Uno como adulto es el que determina los espacios y también optimiza los tiempos a sabiendas de que él requiere de momentos que a pesar de estar despierto, puede mantenerse solo sin la supervisión del adulto.

La madre generalmente por naturaleza tiene habilidades, ingenio y disposición para realizar estas labores, pero lo más importante es un instinto muy desarrollado que hace que estas actividades con la orientación y canalización del pediatra se realicen adecuadamente en beneficio de nuestro hijo y entre más simples y espontáneas sean las cosas, se facilita implementar esos hábitos y rutinas. Generalmente la angustia, la inseguridad y la duda hacen que la relación se cargue de ansiedad y procesos que posteriormente los veremos cómo afectan a lo largo de la vida. Por último, es importante dejar que ellos expresen sus necesidades bien sea que se manifiesten como descontento o como alegría, con llanto o con risa o de manera verbal porque no es aconsejable dar todo por entendido ya que esto puede afectar más adelante su personalidad y su manera de comunicación por cuanto se tornan intolerantes, impacientes, con bajo nivel de frustración y comunicación poco asertiva tanto en el medio escolar como laboral. Por lo tanto es un trabajo en equipo de manera permanente y albergando el pensamiento de que el resultado se verá reflejado a largo plazo.

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