Publireportaje – Infecciones: Neumonía

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La neumonía es una enfermedad pulmonar infecciosa común que causa inflamación, y puede desencadenar una inadecuada oxigenación, disnea y hasta la muerte. A pesar de los aumentos sustanciales en la comprensión del síndrome clínico de la neumonía y sus etiologías, su diagnóstico preciso es un reto cuando se emplean los indicadores clínicos, y mejora en forma moderada con la adición de pruebas de laboratorio microbiológico o de exámenes radiológicos1.

2La neumonía representó el 18% de los 7,6 millones de muertes en niños menores de cinco años de edad que se produjeron en 2010 en todo el mundo (Liu y cols. 2012)2,3. Los fallecimientos en 2011 se estimaron en 1,2 millones, de los cuales la mayoría ocurrió en países en vía de desarrollo, en donde el acceso a la atención es limitado y las intervenciones –que han mejorado en los países desarrollados– son escasas1. En Kenia, en 2010, de las defunciones registradas en menores de cinco años, el 17% fueron por neumonía, según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS)2.

Existe considerable evidencia de que el lavado de manos con jabón disminuye la incidencia de infecciones respiratorias agudas (IRA): en un 16%, según Rabie y Curtis, 2006, y Aiello y colaboradores, 20084; y una cifra similar encontró el estudio de Nicholson y colaboradores, en el que la reducción del riesgo relativo observado en las IRA fue del 14,9% para niños menores de cinco años de edad y del 13,9% para el resto de sujetos4.

 Causas

Para poder proporcionar un tratamiento apropiado y específico para determinada enfermedad, se requiere de un diagnóstico adecuado. Desafortunadamente, el diagnóstico de la neumonía es particularmente difícil, ya que la mayoría de los enfoques y directrices que orientan el tratamiento empírico se basan en estudios de neumonía bacteriana de la década de 1980. Estos estudios destacaban dos patógenos como los principales causantes de neumonía grave en niños1:

Streptococcus pneumoniae (neumococo), en el 41% de casos1.

Haemophilus influenzae tipo B (Hib), en el 16%1.

Diagnóstico

• La actualización técnica de las recomendaciones de la OMS para el tratamiento de la neumonía, publicada a principios de 2013, presenta varios cambios, entre los que se incluye una reclasificación de las categorías1.

• La radiografía de tórax, con frecuencia usada como el estándar de oro de los estudios de diagnóstico para la neumonía, está limitada por su atraso en la presentación clínica y por la incapacidad de diferenciar la etiología de la enfermedad (por ejemplo, si es bacteriana o viral). Aunque la presencia de infiltrados alveolares podría ser un signo patognomónico de la neumonía bacteriana, la evidencia muestra que la infección viral y la coinfección viral y bacteriana pueden producir hallazgos radiológicos similares, y que la posible diferencia radiológica entre las causas virales y bacterianas de la neumonía no existe en casos de enfermedad de leve a moderada.

• Confirmación microbiológica1.

• Las muestras de aspirado pulmonar, lavado broncoalveolar o la biopsia toracoscópica probablemente tengan la mayor correlación con el verdadero diagnóstico de la neumonía, pero estos exámenes demandan procedimientos invasivos y, por lo común, no se utilizan1.

• Debido al énfasis en las causas bacterianas de la enfermedad grave, el hemocultivo ha ganado terreno como complemento en el diagnóstico temprano de la neumonía. La ventaja del cultivo en sangre es que no solo proporciona la causa, sino también la resistencia y la sensibilidad a los antibióticos; y en el caso del neumococo y del Hib, el serotipo, que es importante para los programas de vacunación1.

• La utilización de los marcadores de respuesta inflamatoria que produce el sistema inmune, como la proteína C-reactiva (PCR) y la procalcitonina, evalúan la probabilidad de neumonía bacteriana, y proporcionan un potente beneficio para el diagnóstico1.

Manejo

Para guiar en el primer nivel a los profesionales de la salud en el tratamiento de la neumonía en los países en desarrollo, la OMS recomienda un algoritmo diagnóstico que tenga en cuenta los signos clínicos1:

• Frecuencia respiratoria por edad1.

• Presencia de tirajes en la parte inferior del tórax1.

• Cianosis1.

• Incapacidad para alimentarse1.

 

Los antibióticos tienen un papel esencial en la reducción de la mortalidad por neumonía; en los países de bajos ingresos, menos de un tercio (29%) de los niños menores de cinco años con síntomas de neumonía recibe antibióticos1,5.

 

Prevención

3(2)• La higiene adecuada de las manos es una de las medidas más eficaces para prevenir y controlar la propagación de las enfermedades infecciosas2,3,6-9.

• El lavado de manos es reconocido como la mejor manera de prevenir la transmisión cruzada de microorganismos y de disminuir la incidencia de las infecciones. Se ha demostrado que los antisépticos a base de alcohol son utilizados en todo el mundo por su efecto antimicrobiano rápido, la cobertura de amplio espectro, la mejor tolerabilidad y la facilidad en su aplicación8.

• Estudios realizados en diferentes lugares de bajos recursos encontraron una asociación entre la presencia de adecuados materiales para el lavado de manos y menores tasas de enfermedades respiratorias (Luby y Halder, 2008; Peterson y cols. 1998; Dubois y cols. 2006)2.

• En un reciente metanálisis, la higiene de manos redujo la presencia de enfermedades respiratorias en un 21%. La forma recomendada de realizar el lavado de las manos incluye un proceso por etapas que implica9:

– Mojarse las manos con abundante agua9.

– Aplicar una buena cantidad de jabón9.

– Frotarse adecuadamente todas las superficies de las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos9.

– Enjuagar las manos con agua9.

– Secar las manos con una toalla limpia o dejar que el aire las seque9.

• Theodoratou y colaboradores estiman que el manejo adecuado de casos de neumonía en la comunidad podría significar una reducción del 70% en la mortalidad por esta patología en niños menores de cinco años de edad7, por lo cual, es necesario fortalecer los programas de salud de la comunidad1.

• Se necesitan nuevas investigaciones para enfrentar los desafíos en el diagnóstico etiológico de la neumonía, llevando a cabo intervenciones terapéuticas, más allá de las vacunas y el uso de antibióticos, para disminuir la carga de la neumonía y mejorar la supervivencia infantil1.

• Se debe aumentar la vacunación contra el neumococo, el Hib, el sarampión, la tos ferina y la gripe, monitoreando las respuestas e identificando nuevos objetivos en vacunas1.

• Se debe mejorar la nutrición y promover la lactancia materna a los niños1.

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Referencias

1. Izadnegahdar R, Cohen AL, Klugman KP, Qazi SA. Childhood pneumonia in developing countries. Lancet Respir Med. 2013;1(7):-574-84.

2. Kamm KB, Feikin DR, Bigogo GM, Aol G, Audi A, Cohen AL, et al. Associations between presence of handwashing stations and soap in the home and diarrhoea and respiratory illness, in children less than five years old in rural western Kenya. Trop Med Int Health. 2014;19(4):398-406.

3. Bruce N, Pope D, Arana B, Shiels C, Romero C, Klein R, et al. Determinants of care seeking for children with pneumonia and diarrhea in Guatemala: implications for intervention strategies. Am J Public Health 2014;104(4):647-57.

4. Nicholson JA, Naeeni M, Hoptroff M, Matheson JR, Roberts AJ, Taylor D. et al. An investigation of the effects of a hand washing intervention on health outcomes and school absence using a randomised trial in Indian urban communities. Trop Med Int Health 2014;19(3):284-92.

5. Das JK, Lassi ZS, Salam RA, Bhutta ZA. Effect of community based interventions on childhood diarrhea and pneumonia: uptake of treatment modalities and impact on mortality. BMC Public Health 2013; 13 Suppl 3:S29.

6. Rabbi SE, Dey NC. Exploring the gap between hand washing knowledge and practices in Bangladesh: a cross-sectional comparative study. BMC Public Health 2013; 13 89.

7. Davis OL, Fante RM, Jacobi LL. The effectiveness of sign prompts to increase hand washing behaviors in restrooms. N Am J Psychol 2013;1583:565-76.

8. Al-Naggar RA, Al-Jashamy K. Perceptions and barriers of hands hygiene practice among medical science students in a medical school in Malaysia. IMJM 2013;12(2):11-14.

9. Person B, Schilling K, Owuor M, Ogange L, Quick R. A qualitative evaluation of hand drying practices among Kenyans. PLoS One. 2013;8(9):e74370.

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