Primeros años – Las vacunas también tienen sus mitos

Las vacunas también tienen sus mitos

Con ideas erróneas como que las vacunas enferman, causan alergias, son innecesarias o forman parte de un negocio de laboratorios, más de un padre deja de inmunizar a sus hijos, poniéndolos en riesgo de contraer graves enfermedades, que inclusive pueden llevarlos a la muerte. En Colombia la cobertura es de 92%.

Los mitos sobre las vacunas no son asunto nuevo, todo lo contrario, algunas abuelas y bisabuelas de las familias de hoy, recuerdan que temerosas por la salud de sus hijos decidían aplicárselas a regañadientes, mientras que otras preferían encomendarlos a los santos para evitarles los riesgos de enfermarse. Hoy, a pesar de las evidencias de que las vacunas salvan vidas, hay padres que dejan de ponérselas, sin ser conscientes de que con esa grave omisión exponen al niño a un alto riesgo de contraer enfermedades severas y potencialmente mortales, como la difteria, la poliomielitis, la meningitis, la tosferina y el tétanos, por citar solo algunas.

Otra de las ideas o mitos que existen sobre las vacunas es que causan efectos secundarios peligrosos. Y si bien es cierto que en algunos casos se presentan reacciones adversas como fiebre, inflamación en el sitio en donde se hizo el pinchazo o dolor de cabeza, son mucho más los beneficios que los riesgos.

Y no faltan quienes temen porque el bebé aún es muy pequeño para vacunarlo. Para quitarse esos miedos, nada mejor que conocer las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud y entender que exponer a los niños a enfermedades es una irresponsabilidad y, más allá, es deber de todos los adultos protegerlos.

Verdades y mentiras

Estas son algunas de las principales creencias a las que se enfrentan los padres con respecto a las vacunas y que hay que desmitificar, según Martha Velandia, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), del Ministerio de la Protección Social.

Las vacunas están hechas de bacterias y virus.

Cierto. Se componen de bacterias o virus que pueden estar vivos (aunque debilitados) o inactivos. También es posible que contengan componentes químicos o biológicos, con el objetivo de facilitar su conservación y aumentar su eficacia.

Las vacunas enferman.

Falso. Provocan una reacción similar a la enfermedad cuando el cuerpo se enfrenta al agente extraño, incluyendo la producción de anticuerpos, pero sin sus síntomas, gravedad o riesgos. De esta forma, el organismo guarda en su memoria inmunológica el contacto con el germen y cuando se enfrenta a la infección está capacitado para bloquearla y no dejar producir la enfermedad.

Tienen efectos secundarios.

Sí, aunque en casos excepcionales. Entre ellos: llanto, fiebre, dolores articulares, brote en la piel y malestar, que ceden con antipiréticos. Si los efectos secundarios se prolongan por un tiempo considerable o el llanto es inconsolable, hay que buscar atención médica inmediata.

Las vacunas no protegen de por vida.

Depende. Unas sirven para la toda la vida, mientras que en otras, el efecto protector se debilita con el paso del tiempo y es necesario administrar dosis de refuerzo (véase una aclaración más adelante en la respuesta a la pregunta ¿cuántas vacunas necesita un niño?).

Hay que esperar hasta que el niño entre al colegio para ponerle las vacunas.

Falso. Las vacunas se deben empezar a aplicar en el momento del nacimiento y terminar -en su mayoría- a los dos años. Al inmunizar a un niño oportunamente, se puede proteger de infecciones e impedir que contagie a otros en el colegio. Además, los menores de cinco años son altamente susceptibles a contraer enfermedades porque su sistema inmunológico no ha desarrollado las defensas necesarias para luchar contra las infecciones.

Es peligroso poner varias vacunas al mismo tiempo.

No. Esto se hace para disminuir el número de visitas al pediatra y de inyecciones administradas. Estudios realizados han demostrado que aplicar a un niño vacunas combinadas no aumenta el riesgo de reacciones o efectos secundarios. Todo lo contrario, reduce la ansiedad de la madre y el dolor del bebé.

Con la única vacuna con la que se debería tener precaución es con la triple viral (SRP), fabricada con virus vivos; aunque se puede poner en un mismo día junto con otras vacunas una vez que se aplica es recomendable esperar por lo menos cuatro semanas antes de aplicar otra vacuna porque disminuye transitoriamente las defensas.

Un niño con gripa no se puede vacunar.

Falso. Al niño se le pueden aplicar las vacunas cuando tiene gripa e inclusive con diarrea o fiebre leve. Sólo se pospondrá la vacuna si tiene una enfermedad grave o alguna contraindicación observada por el médico.

Para qué vacunar a un niño contra una enfermedad que ya no existe.

Si bien es cierto que muchas enfermedades de la infancia hoy son muy raras, esto se debe a que los niños vacunados están protegidos y no porque los virus y las bacterias ya no existan. La única región del mundo que ha eliminado enfermedades es América, en el resto aún padecen polio, sarampión o rubeola. Viajeros de otros países pueden llevar la enfermedad, infectando a otra gente que no ha sido vacunada, por lo que sí vale la pena la aplicación de las vacunas.

La leche materna le da al bebé la protección que necesita sin necesidad de vacunas

No. La leche materna puede darle al bebé protección contra algunas enfermedades, pero no evita las enfermedades que sí previenen las vacunas.

Dudas frecuentes

Esto es lo que deben saber los padres sobre las vacunas, de acuerdo con la información entregada por la doctora Martha Velandia.

¿Qué enfermedades evitan las vacunas?

Tuberculosis, poliomielitis, difteria, tétanos, tosferina, Haemophilus influenzae, meningitis, Hepatitis B, sarampión, parotiditis, rubéola, varicela, fiebre amarilla e influenza estacional.

¿Cuántas vacunas necesita un niño?

Antes de cumplir los dos años, se administran durante 5 visitas al consultorio médico o a un punto de vacunación: 1 dosis contra la tuberculosis, 4 contra la polio, 3 contra la difteria, 4 contra pertusis (tosferina) y tétanos (DPT), 3 contra Haemophilos influenzae Hib (una de las causas principales de la meningitis, 4 contra la hepatitis B, 1 contra el sarampión/paperas/rubéola, 2 vacunas contra la influenza estacional, 1 contra la fiebre amarilla.

Después de los dos años, los niños necesitan refuerzos de las siguientes vacunas y deben ser aplicados antes de cumplir los seis años: 2 dosis de refuerzo contra la polio, 2 dosis de refuerzo contra la difteria, pertusis (tosferina) y tétanos (DPT), 1 contra sarampión, paperas y rubeola.

¿Qué pasa si no se ponen todas las dosis?

No se tiene la protección suficiente. Si por ejemplo la vacuna protege en un 95% de la enfermedad, cuando falta una dosis solo protege el 70%. En estos casos, lo mejor es poner la dosis que falta lo antes posible. Aunque haya pasado un año, no hace falta empezar de nuevo.

¿En qué casos no se puede vacunar un niño?

Todos los niños menores de 5 años pueden y deben ser vacunados. Únicamente los niños enfermos de gravedad tendrían inconvenientes, pero dada la condición del niño, el médico tratante es quien tiene la potestad de decidir la pertinencia o no de la vacunación.

¿Qué recomendaciones se deben tener en cuenta al vacunar un niño?

No olvidar el carné de vacunación, donde se lleva el registro de las vacunas; advertir sobre las posibles reacciones adversas observadas en anteriores vacunaciones o después de la administración de medicamentos. Tras la vacuna, algunos pediatras recomiendan dar al niño acetaminofén para evitar la fiebre.

¿Son seguras las vacunas?

Es muy raro que las vacunas produzcan una reacción adversa, pero siempre existe una mínima probabilidad. Sin embargo, los riesgos de contraer una enfermedad grave por no administrarlas son mucho mayores.

¿Existe el riesgo de sufrir la enfermedad contra la que se está vacunando?

Aunque es raro, la enfermedad se puede presentar de forma leve y sin complicaciones. Por ejemplo es probable, en el caso de la varicela. Le puede ocurrir a dos de cada 100 niños que se vacunan; con otras, el porcentaje es más bajo.

¿Qué hacer si el niño tiene una reacción adversa?

En ese caso, se recomienda llamar al médico o llevarlo al consultorio inmediatamente.

¿Por qué es importante tener un carné de vacunas?

Un carné de vacunas le ayuda a usted, a su médico y al personal de salud a recordar cuáles le han sido aplicadas a su hijo. El registro empieza en el momento del nacimiento y debe ser actualizado cada vez que el niño reciba las siguientes vacunas. Esta información le será útil si cambia de médico y en el momento de entrar al colegio.

¿Es necesario vacunar a los pequeños prematuros?

Sí. Se debe utilizar el mismo criterio de edad que se usa para los que nacen a término.

¿Y a los inmunodeficientes o inmunodeprimidos?

Sí, a ellos y a quienes lo rodean, para evitar contagios, siempre con el concepto médico pertinente.

¿Qué pasa si le aplican una vacuna que ya tenía?

Nada, pero se le está quitando la oportunidad a otro niño.

¿Dónde se pueden conseguir las vacunas de manera gratuita?

El Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) proporciona vacunas de manera gratuita a todos los niños del país, por lo tanto, los padres puede acercarse a cualquier Institución de Salud del Estado o privada y solicitarla. Si allí no las tienen, les indicarán donde conseguirlas.

¿Cuáles son las vacunas que no están en el PAI?

Las vacunas que no están en el esquema de vacunación de nuestro país son el neumococo para población general, la varicela y la hepatitis A. Estas no son gratuitas.

-¿Son las vacunas la única opción para prevenir enfermedades?

En muchos casos si, además es la más costo-efectiva.

¿Cómo estamos en Colombia en cuanto a vacunación y cobertura?

En los últimos cinco años la cobertura con todos los biológicos es superior al 92% a nivel nacional.

Con la asesoría de la Martha Velandia, MD
Coordinadora del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI)
Ministerio de la Protección Socia