Primeros años – La relación de pareja y la crianza

La influencia entre la relación conyugal y la relación padres-hijos es de doble vía, pues la forma de corregir a los hijos, la influencia que los padres tienen sobre ellos, los valores que se les inculcan, las diferentes manifestaciones de afecto, las formas de resolver los conflictos, son elementos que están íntimamente relacionados con la estabilidad y armonía que se genera en la pareja; de ahí la necesidad de insistir en la importancia de mantener un sano equilibrio entre la relación de pareja y las relaciones con los hijos. Es así como se aporta al mejoramiento de la calidad de vida de la familia y a la creación de un ambiente adecuado para el sano desarrollo de los hijos.

Cuando los hijos crecen rodeados de padres que tienen relaciones de pareja gratificantes, estables y seguras, tienen más alternativas en su desarrollo y se les trasmiten los elementos que les facilitan el afrontar la vida con realismo y creatividad. Además, establecerán posteriormente relaciones en las que la gratificación mutua, la expresión de afecto y el intercambio de sentimientos, les ayudarán a crecer y profundizar en sus relaciones.

En la media en que los hijos observan a los padres intercambiar ideas y emociones y los ven abrazarse con ternura, así como disfrutar de las pequeñas cosas de la cotidianidad, probablemente aprenderán a desgenitalizar sus relaciones y encontrarán la trascendencia de la sensualidad y el intercambio afectivo, además, descubrirán otras alternativas para el disfrute de las relaciones con los otros. Se puede afirmar que una pareja acoplada, que es la que tiene satisfechas sus necesidades, crea un ambiente que potencia la evolución personal de los hijos ofreciéndoles posibilidades que les facilitan el éxito en sus relaciones individuales y de pareja posteriormente, haciéndolos capaces de elegir, amar y ser amados.

Para el sano desarrollo de los hijos es importante que éstos crezcan bajo el cuidado de una pareja en la cual la conyugalidad sea profunda, estable y que les trasmita seguridad y confianza, factores que protegen el desarrollo de la personalidad sana y en el futuro potencian el comportamiento adulto.

Por el contrario, cuando la relación de pareja es insatisfactoria y conflictiva, se tiende a trasladar las emociones y actitudes negativas a la relación con los hijos, con bajo nivel de tolerancia a sus limitaciones naturales, abandono físico o emocional o imposición de responsabilidades afectivas que no les competen, todo esto como mecanismo de compensación ante la sensación de frustración, dolor, posible resentimiento y vacío que produce la relación con el compañero, lo que suele dañar a los hijos emocionalmente; además, cuando las relaciones son insatisfactorias y distantes, se disminuyen las posibilidades de que los hijos exploren el mundo libremente y logren un adecuado desarrollo personal social.

Presentamos a continuación tres recomendaciones prácticas que ayudan a construir el sano equilibrio:

  1. Mantener abiertos los canales de comunicación familiar, para lo cual es necesario aprender a intercambiar ideas, sentimientos y puntos de vista. Es importante mantener la decisión de comunicarse permanentemente de manera honesta, con respecto a todo lo que se piensa, se siente, se desea y se necesita.
  2. Llevar los acuerdos y los compromisos a la acción, pues la comunicación suele dar lugar a numerosas expectativas entre las personas, sobre todo si se trata de revelar sentimientos, necesidades y opiniones que han estado escondidas, porque se perciben como comprometedoras o porque producen sensación de vulnerabilidad entre quienes las experimentan. Es indispensable que los acuerdos se respeten y cumplan tal cual como fueron pactados, pues de lo contrario las relaciones familiares se verán progresivamente ensombrecidas y la comunicación se hará cada vez más difícil de mantener.
  3. Conservar la magia de la intimidad a todos los niveles, dado que la intimidad es la forma más profunda, viva y sana de la relación. Consiste en que cada una de las personas considere el bienestar del otro tan importante como el suyo propio cuando están juntos. Es como un espacio-tiempo que se da el uno al otro para expresarse el amor de manera profunda, cercana y personal, sólo para ellos, libre de ansiedades , inseguridad y malestar.

María Piedad Puerta de Klinkert
Profesional en desarrollo familiar

María Eugenia Villegas Peña
Especialista en familia

1 Comentario

  1. Pingback: san diego gay dating