Primeros años – Estimulación del desarrollo del lactante mayor

¿Cómo es el niño de doce a dieciocho meses? 

Se dedica a buscar lo nuevo y a perfeccionar la marcha hasta que sea segura y estable. Corre, patea, explora, busca en rincones y cajones. La admiración, el acompañamiento tranquilo y seguro de los adultos alimentan su autoestima y son la base para que el niño desarrolle la confianza básica en él y en los demás.

Juega poco con sus propios juguetes. Prefiere tocar y coger los objetos que sus padres utilizan: revistas, plantas, ollas, cojines, tapas, cajones, etc. Comienza a acompañar sus experiencias con lenguaje, mezclando pocas palabras con parloteo. Se desespera cuando los otros no le comprenden sus deseos y necesidades expresando su frustración con pataletas y llanto.

Es frecuente que intente demostrar sus logros en autonomía e independencia rechazando la ayuda de los adultos más significativos. Tratará de cepillarse y comer solo, quitarse la ropa y oponerse a sus padres cuando le propongan ir a dormir.

Recomendaciones para estimular su desarrollo

  • Llévenlo a lugares abiertos donde esté en contacto con objetos y personas diferentes a las acostumbradas
  • Estimúlenlo en todo lo que el niño sea capaz de hacer solo
  • Dejen que toque y conozca su cuerpo, enseñándole cómo se llaman las diferentes partes del mismo

¿Cómo es el niño de dieciocho a veinticuatro meses?

Es muy activo y siente la necesidad de experimentar en espacios diferentes a su casa para trepar, saltar, dominar el equilibrio y correr. Ha comenzado a entender conceptos como grande, pequeño, poco, muchos. Comprende y plantea nuevos juegos que le ayudan a solucionar problemas y situaciones.

Su lenguaje ha aumentado, nombra objetos y trata de formar frases con dos palabras para contar sus experiencias. Aparece el uso del yo, mío, tú y se ve a sí mismo diferenciado de los demás.

Señala muchas partes de su cuerpo y comienza a identificar el deseo de defecar u orinar. La mayoría de los niños están preparados para afrontar el aprendizaje del control de esfínteres. Es frecuente que el niño juegue con sus orines o materia fecal, utilizando palabras como popó o pipí. Se toca sus genitales y trata de quitarse la ropa.

Socialmente comienza a jugar al dar y recibir, especialmente con los adultos significativos. No siempre es amable con los otros niños, sin que esto signifique que será egoísta. Simplemente está tratando de establecer cuáles son los límites entre él y los otros.

Recomendaciones para estimular su desarrollo

  • Estimúlenle la actividad física
  • Denle ejemplos de compartir, pero no lo presionen a dar sus juguetes o alimentos si no lo desea
  • Enséñenle a dibujar, ensartar, tapar cajas, jugar con arena
  • Ayúdenlo a diferenciar conceptos como grande, pequeño, alto, bajo, pesado, liviano
  • Acompáñenlo en el control de esfínteres con paciencia y afecto
  • Háblenle claro, sin utilizar diminutivos ni palabras incompletas

Liliana Zuliani A. Médica y Neuropsicóloga infantil 
Yolanda Giraldo G. – Médica y Psicóloga