Preescolar – El sueño en la edad preescolar

El niño en edad preescolar tiene un patrón de sueño bien establecido; por lo general duerme toda la noche y algunos necesitan una siesta diurna de una hora.

Los padres contribuyen a que el niño adquiera buenos hábitos del sueño si permiten que duerma solo y establecen un horario para ir a la cama y para levantarse. Si es posible, el niño en edad preescolar debe dormir solo, en una habitación para él o compartida con un hermano, pero en camas separadas, lo que le ayuda a la formación de la autonomía y a reconocerse mejor dentro de su familia. El acompañamiento inteligente implica, precisamente, brindarle la mejor alternativa dentro de las posibilidades de la familia.

Es recomendable una habitación bien ventilada, limpia, acogedora y segura, con un sitio donde el niño pueda poner sus juguetes, los cuales deben permanecer a su alcance; los enchufes deben ser cubiertos para evitar accidentes, ocasionados por la gran curiosidad del niño y por su deseo de experimentar. Los padres deben organizar el horario del niño de tal forma que pueda tener un sueño reparador durante toda la noche , y procurar que su habitación sea un sitio tranquilo de juegos y convivencia.

Los temores nocturnos y las pesadillas ocasionales son frecuentes en la edad preescolar y generalmente tienen que ver con eventos que de una u otra forma impresionaron al niño durante la vigilia; si son repetitivos, deberán ser motivo de estudio y tratamiento especial. Cuando suceden, es necesario tranquilizar al niño, encendiendo la luz, demostrándole que no tiene nada que temer y acompañándolo en su propio cuarto unos minutos hasta que se duerma de nuevo, pero advirtiéndole que solo será acompañado hasta que se duerma, para que al despertar no se sienta engañado.

Es aconsejable que si el niño se despierta en la noche se vuelva a dormir en su cama sin acostumbrarlo a que lo haga en la cama de los padres. Sin embargo, ocasionalmente puede decidirse de manera concertada con el niño, dejarlo en la cama de los padres hasta que concilie el sueño y luego pasarlo a su habitación; de esta forma tendrá la certeza de que despertará en un sitio diferente al que se durmió y no por el contrario la incertidumbre y desconfianza que podría generar el acostarse en un sitio y despertarse en otro.

Miriam Bastidas Acevedo
Pediatra puericultora

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