Por una juventud libre de humo

Por una juventud libre de humo

El papel de los maestros resulta definitivo en la prevención del tabaquismo desde el ámbito escolar. Un curso virtual capacita a los docentes para afrontar con éxito el problema, a partir de la formación de valores en niños y jóvenes.

Muchos empiezan a fumar por rebeldía e independencia, otros por presión social, de grupo, y algunos porque encuentran en el cigarrillo una forma de controlar la tensión. De acuerdo con estudios del Comité Nacional de Antitabaquismo Escolar y AstraZeneca Colombia, 6 de cada 10 adolescentes han estado expuestos al consumo de cigarrillo; de ellos, 1 de cada 3 hoy es fumador. Las cifras se dieron a conocer a través de la Encuesta de Tabaquismo Escolar, que se llevó a cabo en el 2006 entre 4.702 jóvenes escolarizados de los grados 6 a 11, la cual fue aplicada en 370 instituciones educativas, entre privadas y públicas, de 7 ciudades del país, en coordinación con investigadores de la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax. Los resultados confirman que la tendencia al aumento en las cifras continúa: por ejemplo, del 9% de jóvenes que fumaba hace cinco años, según el último Estudio de Incidencia de Tabaquismo, se pasó a un 29% hoy en día. Entre tanto, la edad de inicio en el consumo de tabaco se estableció entre los 11 y 15 años, con excepciones esporádicas de haber probado el cigarrillo a los 4 ó 5 años de edad. Las ciudades que registraron un mayor consumo fueron Bogotá y Medellín, mientras que Cali presentó el promedio más bajo.

Mejor prevenir

Una de las maneras de contrarrestar estas cifras es la prevención, y en los centros educativos son precisamente los docentes los que cuentan con más credibilidad y confianza para establecer propuestas al respecto. Así lo afirma Juan Carlos Mora, director médico de AstraZeneca, laboratorio farmacéutico que diseñó el Primer Curso Virtual para la Prevención del Consumo de Tabaco en Escolares, dirigido a los docentes de primaria y secundaria, en el marco de su programa de responsabilidad Social Empresarial. “La iniciativa surgió como una respuesta a las inquietudes que nacieron del Comité de Tabaquismo que realizó la encuesta. Allí, 1 de cada 3 estudiantes dijo haber probado el cigarrillo, así mismo se encontró que 1 de cada 2 es fumador actualmente, influenciado por factores de riesgo como pertenecer a un círculo de amigos fumadores (incrementa las posibilidades 8 veces); tener un hermano fumador a quien le gusta más la rumba que hacer deporte (3 veces)”, indica el médico. Así, la idea fue generar un proyecto multidisciplinario y multiinstitucional. Para ello, se escogieron maestros porque son un modelo de influencia para los estudiantes. “Para que diera resultado, se convocaron expertos en neumología, psicología, pediatría y desarrollo de material pedagógico, entre otros, coordinados por el Centro de Gestión Hospitalaria”, agrega Mora. El objetivo es brindar herramientas a los maestros para que puedan abordar el tema. El curso tiene 5 módulos con una duración de 90 horas. Al final, cada profesor podrá establecer su propio proyecto, dadas las circunstancias de su entorno. “Sin embargo, el taller está abierto a todos, al final, un padre es profesor en su casa y quienes más influencia tienen en la vida de sus hijos”, añade. Tanto profesores como padres pueden apuntarle a la comunicación bidireccional, posibilitando la formación de valores y actitudes, tan necesarios para afrontar con éxito el problema del tabaquismo. Está claro que la nicotina es la segunda sustancia más adictiva después de la heroína y que solo se necesitan unas pocas semanas de consumo para depender de ella, por eso el curso busca prevenir que el individuo caiga en ese proceso de adicción.

Herramientascontra el tabaco

Los cinco módulos del curso virtual le permiten al docente capacitarse, conceptualizar y poner en práctica una metodología actual para abordar, desde el aula, el tema del tabaquismo. Desde una plataforma conceptual, los  maestros empiezan su capacitación a partir de información sobre tabaquismo, factores de riesgo, consecuencias para la salud, elementos que inciden en el inicio del hábito en los niños, entre otros temas. Para ello, se les proporcionan conocimientos teóricos sobre la prevalencia, la incidencia y las enfermedades asociadas al consumo de cigarrillo. Una vez el profesor completa los módulos de formación, encontrará en el quinto y último módulo una plataforma de construcción para que arme su propio proyecto y pueda llevar a sus alumnos un mensaje de prevención del tabaquismo, aplicando su creatividad y elementos propios de comunicación. De acuerdo con Juan Carlos Mora, el curso genera una serie de dinámicas y propuestas de interacción que ofrecen los recursos para confrontar a los alumnos con esa realidad. “Muchas veces, el muchacho ni siquiera conoce por qué se genera la adicción, su impacto en el organismo y las lesiones que causa. Y eso es lo que van a aprender a través de técnicas pedagógicas que van a estar condicionadas por el gusto del profesor, los escenarios y la edad de los alumnos que maneje. Lo más valioso es la retroalimentación de los que ponen el curso en práctica y la posibilidad de interactuar”, dice el experto. Por su parte, el médico neumólogo Horacio Giraldo, ex presidente de la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax, califica de excelente y oportuno este curso virtual. “Participé como asesor en su realización y es de destacar el rigor metodológico y tecnológico del mismo, el cual de manera novedosa, responsable y oportuna llegará a la comunidad estudiantil de Colombia”, comenta. El curso virtual cuenta con el aval de las secretarías de Salud y Educación de Bogotá, con su programa “Salud al Colegio”, y ha sido calificado como un gran aporte a la comunidad estudiantil del país. A diciembre del 2010, se habían vinculado activamente como estudiantes en el curso 700 maestros de colegios privados y públicos. AstraZeneca ha invitado a participar de este curso a 288 planteles.

Objetivos claros

A través del curso contra el tabaquismo, se busca sensibilizar y capacitar a padres y maestros para promover actitudes favorables hacia estilos de vida saludables, libres de tabaco. Al final, quienes se inscriban y completen los módulos podrán conocer la historia del tabaquismo, así como comprender y analizar sus efectos para examinar las estrategias  mundiales creadas para prevenir su consumo. Para acceder al curso virtual, solo deben visitar el portal: www.micolegiolibredehumo.com.

El hábito a la nicotina

Según el Instituto Nacional de Cáncer, en Estados Unidos, el hábito de fumar es la primera causa de muerte prevenible en el mundo. Se estima que para el 2015, de todos los fallecimientos ocurridos en el planeta, el 10% será por una enfermedad relacionada con el cigarrillo. La nicotina es una de las drogas de abuso que se consume más veces en un mismo día. Si calculamos, por ejemplo, que cada cigarrillo se aspira en promedio 10 veces, una persona que fume 20 cigarrillos en el día, realiza 200 aspiraciones y cada vez que aspira se produce un refuerzo positivo o un estímulo a continuar el consumo, es decir, cada día el sujeto refuerza su hábito 200 veces. Esto hace que sea difícil dejarlo y explica por qué cada año casi 35 millones de fumadores tratan de romper el hábito y lamentablemente menos del 6% logra abstenerse por más de un mes. En Colombia, el tabaco se consume en todos los estratos socioeconómicos y regiones, principalmente en forma de cigarrillos. Según la encuesta de ingresos y gastos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las familias colombianas destinan en promedio $23.788 mensuales (2002), para la compra de estos. Su gasto mensual en los productos elaborados con tabaco representa el 4,4% del gasto total en alimentos y bebidas.

Los efectos

El humo del tabaco contiene más de 4.000 componentes, 250 tóxicos o cancerígenos. Cuando una persona fuma, la nicotina pasa a la sangre después de viajar por los pulmones y por todo el cuerpo hasta llegar al cerebro. La concentración máxima se alcanza a los 10 segundos de inhalada. Muchos adolescentes no ‘aspiran’ el humo, pero aun así la nicotina se absorbe y con el tiempo se convertirán en adictos. La nicotina en dosis bajas actúa como un depresor del sistema nervioso. El fumador se relaja y como el efecto dura poco, empieza a fumar más. En dosis altas es un estimulante del sistema nervioso y produce ansiedad que la persona trata de calmar con otro cigarrillo y así termina en un círculo vicioso. En las glándulas adrenales, provoca la liberación de epinefrina o adrenalina (hormona del estrés). También genera efectos como descarga de glucosa (azúcar), aumento de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial. En el cerebro, la nicotina produce la liberación de neurotransmisores como la dopamina en áreas determinadas, relacionadas con la sensación de gratificación y placer. Esta reacción es similar a la que se genera con otras drogas de abuso y es la causa de las sensaciones placenteras que perciben los fumadores. Los síntomas de abstinencia incluyen irritabilidad, ansiedad, impaciencia, hambre, dificultad para concentrarse, intranquilidad, déficit cognitivo y perturbación del sueño. Aparecen pocas horas después de haber fumado el último cigarrillo, se intensifican 3 ó 4 días y luego van disminuyendo progresivamente al cabo de 4 a 10 semanas.

Por: Ana María Gómez

Con la asesoría de Juan Carlos Mora

¿Por qué fuman los adolescentes?

Para Juan Carlos Mora, el tema del círculo de influencia es un factor claro, y algunos aceptan fumar para no quedar como ‘bobos’ ante el resto. Los investigadores han encontrado que los adolescentes que han fumado alguna vez, reciben 26 veces más ofertas de cigarrillos que aquellos que nunca lo han hecho. La edad promedio de inicio está entre los 11 y los 15 años, pero se han detectado casos de niños de 5 y 6 años, que a veces fuman de manera accidental porque encuentran colillas y ya tienen la imagen del adulto, que fácilmente induce el consumo. Así es como, según concluyen los expertos, los programas de prevención para los niños de primaria deben estar dirigidos al mejoramiento del aprendizaje académico y socio emotivo con el fin de tratar factores de riesgo que incitan el abuso de drogas como la agresión temprana, el fracaso académico y la deserción de los estudios. La educación debe enfocarse en habilidades como autocontrol, conciencia emocional, comunicación, solución de los problemas sociales y apoyo académico, especialmente en la lectura.