¿Por qué son tan hermosos los niños?

“Cada niño es un rey. Observa a los niños: cada uno es un rey, un emperador. Observa su movimiento: aunque el niño vaya desnudo, ningún emperador puede competir con él.

¿Por qué son tan hermosos los niños? Todos los niños son bellos, sin excepción. ¿En qué radica la belleza de un niño? En que no está contaminado todavía por la mente, la cual solo busca propósito, significado y metas. El niño se limita a jugar y no se preocupa por lo que pueda traer el día siguiente…

Ese es el mundo de un niño. Se mueve sin propósito en medio de su juego. El juego de por sí es suficiente.

Si logras volver a ser niño, habrás logrado todo. Si no lo- gras volver a ser niño, te habrás perdido todo. El sabio es un niño nacido dos veces. Los niños nacidos una vez no son niños de verdad porque crecen. El segundo nacimiento es el verdadero nacimiento, porque cuando alguien nace dos veces, es porque se ha dado nacimiento a sí mismo. Es una transformación a través de la cual ha vuelto a ser niño. No pide razones ni pregunta por qué, sencillamente vive. Fluye

con el momento independientemente de lo que este traiga; no tiene planes ni proyecciones. Vive sin esperar nada, y esa es la única forma de vi- vir; de lo contrario, se vive simplemente en la apariencia sin estar vivo de verdad. Para el niño no hay bueno ni malo, no hay Dios ni demonio; un niño lo acepta todo. El sabio lo

acepta todo”.

Osho, La armonía oculta.