¿Por qué lloran los niños?

¿Por qué lloran los niños?

Los bebés desatendidos lloran con más frecuencia y durante más tiempo durante el primer año de vida. Los padres deben aprender a interpretar el llanto del niño. Consejos clave.

Según la Real Academia Española de la Lengua, el llanto es la “efusión de lágrimas acompañada de lamentos y sollozos”. Al nacimiento el ser humano es desvalido por naturaleza y necesita que todo se lo hagan. Para lograr esto, el llanto constituye la principal forma de comunicación del niño con sus progenitores y la única con la que cuenta en los primeros meses de vida, antes de aprender a usar la mímica y las palabras. A diferencia de la sonrisa, el llanto del bebé no se aprende en sociedad y es el primer signo que indica el estado del niño. A pesar de que el llanto es un lenguaje universal como método de comunicación, los bebés comienzan a captar elementos de lo que será su primer lenguaje mucho antes de poder empezar a balbucearlo, incluso desde el útero. Los fetos humanos son capaces de memorizar sonidos del mundo exterior en el último trimestre del embarazo, con una sensibilidad especial al perfil melódico tanto de la música como del lenguaje. Los neonatos perciben el contenido emocional de los mensajes transmitidos a través de la entonación y prefieren la voz de su madre. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Würzburg (Alemania), publicado en la revista científica Current Biology en el 2009, sugiere que los neonatos humanos no solo son capaces de producir diferentes melodías de llanto, sino que también prefieren producir aquellos patrones de melodía que son  típicos del lenguaje del ambiente que han escuchado durante su vida fetal, durante el último trime stre de gestación.

Causas diversas

Las causas del llanto infantil son diversas y dentro de ellas se encuentran: el hambre, aflicción, sed, frío o calor, cansancio, el pañal sucio, incómodo, dolor, susto (un ruido repentino, un movimiento brusco), o simplemente por necesidad de hacerse notar ante los demás y recibir afecto (estos bebés generalmente se calman cuando los arrullan, los acarician o los alzan porque lo único que desean es sentir el amor de sus padres). El llanto del lactante es tan importante para el bienestar del niño, que incluso un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, publicado en la revista Acta Pediátrica , que utilizó el clásico juego whack-a-mole  (en el que se usa un martillo para golpear luces que se encienden o personajes que se asoman), reveló que las respuestas de los adultos eran más rápidas cuando escuchaban bebés llorando.

El llanto normal es uno de los indicadores de maduración neurofisiológica; usualmente es un llanto estructurado, rítmico, con inflexiones y deflexiones. Por el contrario, el llanto anormal no cumple con estos parámetros y se cambian los sonidos rítmicos por quejidos, pujos, ronquidos y chillidos.  Por todas las funciones del llanto previamente expuestas, no es de extrañar la observación del pediatra americano T. Berry Brazelton quien, al estudiar niños pequeños sanos en cuanto a la frecuencia y duración de los episodios de llanto durante las primeras semanas de vida, encontró que hacia la segunda semana la duración promedio del llanto era de dos horas al día, con un aumento progresivo a tres horas hacia la sexta semana y un promedio de una hora diaria a los tres meses y luego de esto, los episodios de llanto eran más frecuentes entre las 6 y 11 p.m., lo que correspondía al período cuando llegaba el padre, la madre estaba más cansada físicamente y los otros hermanos hacían mayores demandas.

Interpretar las lágrimas

La actuación de los padres o cuidadores frente al llanto del niño, cumple un papel primordial en su  desarrollo. Las madres adoptan medidas para calmar a su bebé que, por lo general, tienen un alto grado de ritmicidad, como el balanceo, las canciones de cuna y los primeros juegos, lo cual es de suma importancia porque el ritmo es un componente del sistema nervioso filogenéticamente muy antiguo y una de sus funciones es conseguir canalizar la atención. Por medio de estas respuestas frente al llanto, los padres regulan los estados de excitación del niño, incrementando su capacidad de atención y proporcionándole estimulación social y cognitiva. Es importante recordar que la manera en que una madre responda ante el llanto de su hijo, impactará en el desarrollo de su personalidad.

Los niños cuyas madres responden rápido a su llanto suelen tener una mayor capacidad de comunicación y un comportamientomás extrovertido. Responder al llanto incentiva la confianza en sí mismo y la autoestima. Adicional a esto, los bebés desatendidos suelen llorar con más frecuencia y durante más tiempo durante el primer año de vida. Un estudio reciente señala que los niños con llanto excesivo en el primer año de vida, en el que el llanto se acompaña de problemas de alimentación y sueño y es tan intenso que motiva a los padres a buscar ayuda profesional, pueden tener alteraciones de comportamiento a lo largo de su infancia, con manifestaciones como ansiedad, conductas agresivas o hiperactividad.Desde la etapa de recién nacido hasta los dos años de edad, el llanto constituye un elemento diagnóstico de importancia en la práctica de la pediatría.

El pediatra debería aprender también a identificar los tipos de llanto no solo porque constituirá un importante elemento semiológico en los primeros años de vida, sino también para poder orientar a los padres.  En la literatura médica se encuentran pocas referencias sobre el llanto antes de la década de los sesenta, pero luego de que el médico genetista francés,  Jérôme Lejeune, describiera en 1963 la enfermedad o síndrome del maullido de gato (del francés cri du chat ), la cual presenta un llanto característico, como lo indica su nombre, similar al maullido de un gato, se despertó el interés de los investigadores. Del libro El pediatra eficiente,  del profesor Ernesto Plata Rueda, hemos tomado la definición de los tres tipos de llanto descritos por él: el fisiológico, el excesivo secundario y el excesivo primario.

Tipos de llanto

Llanto fisiológico

Es aquel mediante el cual el niño manifiesta una necesidad primaria; será normal en duración e intensidad si la petición es atendida por la madre, y se convertirá en excesivo, si dicha petición no es resuelta en forma pronta y adecuada. El llanto del hambre puede llegar a ser tan intenso que simule al del dolor, pero el niño sano con hambre se calma al alimentarlo; mientras que cuando existe un dolor intenso,el  niño rechaza el alimento violentamente y sigue llorando. Es importante también, explicarles a los padres que no es cierto que al niño bien comido se le debe dejar llorar “para  que se le amplíen los pulmones”. Si a pesar de cargarlo, el niño continúa llorando, una madre debe pensar en otras causas.

Llanto excesivo secundario

Es aquel llanto al que se le encuentra una causa.

• Factores extrínsecos: En niños alimentados al pecho, el llanto excesivo prolongado puede deberse a una hipogalactia (escasa cantidad de leche materna). Esto puede solucionarse ofreciéndole el seno frecuentemente al niño, ya que la producción de leche depende de la demanda. Si con esto no se logra aumentar la secreción, se puede prescribir alimentación suplementaria, pero nunca como forma única de alimentación. En cuanto al papel de los gases, es importante recordar que el tracto digestivo usualmente está lleno de gases desde el nacimiento, por lo que es ingenuo e imposible contrarrestarlos. La sana costumbre de poner al niño vertical unos minutos sobre el hombro, sirve más que todo para que el nivel de la leche se aleje del estómago y haya menos posibilidad de regurgitar. Se ha dicho que las madres ansiosas tienen hijos más llorones; sin embargo, esta observación podría tener un sesgo, pues también podría ser que los hijos más llorones ocasionan madres más ansiosas.

• Factores intrínsecos: Se incluyen dentro de estos los relacionados con la esofagitis por reflujo  en el cual el llanto es diurno, sin horario, muy intenso y el niño también presenta regurgitación. Otro factor es la proctitis moniliásica, en la que el dolor se relaciona con la evacuación intestinal (antes, durante y después). También están los trastornos de la micción, que se deben tener en cuenta especialmente cuando el llanto se acompaña de pujo.

Llanto excesivo primario

La definición de llanto excesivo primario fue acuñada por Wesel y se refiere a aquel niño, por lo demás sano, que presenta paroxismos de llanto que duran en total más de tres horas al día y que se presentan en más de tres días a la semana, por más de tres semanas (regla de los tres), sin que se le encuentre causa. El llamado cólico infantil podría incluirse dentro de sus causas. Comienza a partir de la segunda o tercera semana de vida (pero más tarde en prematuros) y desaparece en forma abrupta y espontánea hacia el tercer mes de vida. Por lo general, los episodios de llanto se presentan al final de la tarde y el principio de la noche.

Consulta por llanto excesivo

Cuando el médico o el pediatra enfrentan una consulta por llanto excesivo, su actitud debe ser de diálogo. Para la comprensión y tratamiento adecuados del problema, se debe realizar un interrogatorio cuidadoso. El interrogatorio puede arrojar luces sobre el ambiente que rodea al niño, las consecuencias que ha traído el llanto para este (incluyendo maltrato) y para los padres, así como las posibilidades de llanto secundario a causas patológicas. El examen físico rara vez contribuye al diagnóstico del llanto excesivo primario. Sin embargo, nunca debe omitirse, ya que esto deteriora la confianza en el médico. Usualmente no son necesarios los exámenes de laboratorio a menos que el llanto coexista con vómito o diarrea u otra sintomatología que haga pensar en una enfermedad como causa del llanto.

Por: Alejandra Saldarriaga Ángel
Residente de pediatría – Universidad de Antioquia y
Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra y puericultor

Consejos para padres

A continuación se presenta un derrotero para la prevención y el tratamiento del llanto excesivo del niño, en el que se incluyen las propuestas del pediatra Ernesto Plata Rueda:

1 Tranquilizar y brindar seguridad a los padres acerca de que el niño no presenta una enfermedad orgánica que ponga en peligro su vida.

2 Explicarles la importancia del llanto como único lenguaje del recién nacido, por medio del cual el niño comunica las necesidades que tiene y que deben ser atendidas con prontitud.

3 Enseñarles a los padres a resolver las necesidades primarias que usualmente producen llanto, teniendo en cuenta que la petición de contacto y movimiento es probablemente más frecuente y constante que la de alimento. La consulta por llanto excesivo es casi desconocida en culturas primitivas en las cuales los niños son cargados permanentemente a la espalda o por delante (en bolsas, ruanas o chales). El niño debe ser cargado por lo menos tres horas diarias antes de que aprenda a exigirlo a gritos.

4 Se puede utilizar (aunque aún es motivo de controversia) por poco tiempo un chupo de entretención en aquellos niños que manifiestan necesidad de succión.

5 Disminuir a través de diversos estímulos el sueño diurno para trasladarlo a la noche, especialmente en aquellos niños que parecen tener invertido el horario de descanso. Es conveniente no dejarlos dormir entre las 8 y 10 p.m. Esto permitirá que el niño disminuya su llanto durante la noche y, que los padres puedan tener un mejor descanso.

6 Evitar tanto la sobre como la hipoalimentación; si bien los niños alimentados al pecho por lo general no se sobrealimentan, puede ocurrir que las madres ansiosas, que creen que siempre que el niño llora es por hambre, ofrezcan con demasiada frecuencia alimento al niño y, con ello, lo que consiguen es arlo y eventualmente distender el estómago y hacerlo llorar.

7 Es fundamental el apoyo por parte del padre, pues las actitudes machistas, las dificultades en la relación de pareja o el hecho de que se acuse a la madre de incapaz, aumentan la ansiedad materna y, por lo tanto, el llanto.