Paternar y maternar, un camino de doble vía

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Poder ser un padre o una madre con capacidad para un trabajo tan especial y decisivo como la preservación de la especie, es el resultado de la articulación de factores hereditarios, biológicos y ambientales que tienen como fin acompañar en este proceso a los niños.

Los padres cambian a causa de sus hijos casi tanto como ellos cambian a causa de sus padres. Al aprender a cuidar de las necesidades de los hijos los hombres adultos también reciben.  Es una vivencia nueva que parece dilatar el espíritu, con lo que nuevas parcelas de interioridad aparecen.  Nada es más enriquecedor que vivir de cerca la experiencia de un hijo que crece, compartir su descubrimiento de la vida, por consiguiente, ser padres no es una obligación a secas, es una recompensa, un regalo de la vida.

Francisco Javier Leal Quevedo
Pediatra puericultor

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