Parques de atracciones: ¡Abróchese sus cinturones!

Parques de atracciones: ¡Abróchese sus cinturones!

No existen razones para que el propósito de diversión de los niños se convierta en un hecho de tristeza. Sin embargo, somos testigos de que en no pocas ocasiones ha sido así. Paradójicamente, la ley es laxa en las medidas de seguridad que deberían exigir a los parques. Madres y padres: es tiempo de encender las alarmas.

Era casi el medio día. Estaba en mi rutina laboral cuando recibí una llamada de la profesora de mi hija. Al fondo, alcancé a reconocer un grito de dolor bastante familiar… No acaté a entender qué había sucedido, solo salí en volandas a recoger a mi niña en un novedoso parque de atracciones, copia de su homónimo en la capital, ubicado en un centro comercial de Medellín: encontré a mi hija en un cuarto trasero (con una vitrina dotada con alcohol, vendas y algodón, nada más), mientras le improvisaban un cabestrillo con viejas cajas de cartón. Tenía el brazo fracturado en varios pedazos. Saliendo del baño, mi niña, de cuatro años, se resbaló en el piso mojado, sin señalización. Su profesora le había pedido a una operaria del parque que la acompañara al baño, pues era el momento del refrigerio para sus pequeños alumnos y los debía atender. La encargada dejó sola a mi hija -en ese instante había, ¡simultáneamente!, cuatro instituciones educativas distintas departiendo allí-. El parque no tenía camilla para desplazar heridos… y a la salida, aun viendo a la niña herida y presa del llanto, ¡me cobraron el parqueadero! La gerencia del parque no sumió ninguna responsabilidad y se escudó en la Ley 1225 del 2008, (http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley/2008/ley_1225_2008.html), que regula el funcionamiento de los parques de diversiones… una norma que jamás olvidaré. No obstante, recientemente entendí que mi pequeña corrió con suerte…

Fatalidad

El pasado mes de febrero nos sorprendió un terrible incidente en el Parque Norte de Medellín: en una atracción, murió una niña de seis años. La Fiscalía concluyó que el “accidente” fue una falla humana. Hace apenas unas semanas, en La Periquera (Villa de Leyva), una mujer de 55 años falleció en una colisión (a una velocidad superior a 100 kilómetros por hora) de la silla en la que viajaba, colgada de un cable, contra dos troncos. Con respecto al primer evento, Julio Vanegas, de la Asociación Colombiana de Atracciones y Parques de Diversiones (Acolap), dijo que la norma vigente “es suficiente” porque cumple con los estándares, “pero no hay una entidad que regule el tema (…)”. Si bien la Ley 1225 se ajusta a los requerimientos internacionales de la International Association of Amusement Parks and Attractions (IAAPA), es insuficiente para los usuarios, puesto que sus definiciones son imprecisas, en especial en la determinación del menor de edad. Esta Ley delega en los usuarios adultos toda la responsabilidad del cuidado de los menores de 12 años a su cargo. Aunque resulta obvio que uno responde por sus hijos y es imposible tener un operario del parque por cada niño, es necesario multiplicar el personal en las atracciones para preescolares. La Ley parece esperar comprensión de las normas de seguridad por parte de un niño de 3, 4 ó 5 años, que no sabe leer… Y que recibe advertencias verbales en medio del bullicio, con un solo operario a cargo de una atracción para 12 o más visitantes.  Factores como estos nos ponen en alerta a los padres de familia, pues, en asuntos de responsabilidad en caso de accidente, los parques son los favorecidos por la legislación vigente.

Datos estadísticos 

Puede que la ley colombiana esté ajustada a los estándares internacionales, ¿pero lo están los parques de atracciones nacionales? Hay un dicho popular en Norteamérica: “Es más fácil accidentarse en el camino a Six Flags –cadena de parques famosos por sus gigantescas montañas rusas, ubicados principalmente en el Estado de Texas (EE. UU.)– que en una de sus atracciones”. No cuesta creerlo: la IAAPA ofrece regulaciones para parques muy sofisticados y, por lo tanto, regulados. En los Estados Unidos opera la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (Consumer Product Safety Commission), que realiza veedurías sobre el funcionamiento de los grandes parques en ese país. Sus datos estadísticos provienen de agencias reguladoras estatales y de salas de urgencias de hospitales. Según esta comisión, el 60% de las heridas son producto del uso de las atracciones de alta velocidad, el 20% en inflables y el otro 20% en deslizaderos acuáticos. Las estadísticas muestran que los golpes más frecuentes –los que se reportan, ya que hay muchos que se escapan al registro estadístico y a la atención profesional– son en la cabeza, nuca y baja espalda. Las montañas rusas son, con amplia ventaja estadística, la atracción que más accidentes reporta.

En el vacío

En Colombia tenemos una necesidad imperativa de una entidad reguladora que le abroche el cinturón a los parques de diversiones y que vigile la seguridad de nuestros hijos… porque una vez el vagón está en marcha: persignarse no basta.

 Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez
Comunicadora social

Más vale prevenir…

La seguridad en los parques de diversiones es un asunto de primera necesidad en nuestro medio: lo que para los operadores es un mero dato estadístico… puede ser la vida de su hijo. Sin acato a la cifra de accidentalidad de los parques en Colombia y en el mundo: si se accidenta su niño, ese caso es más que suficiente para usted.

Por eso, tome sus propias precauciones:

1 Lea y obedezca las normas y restricciones de los carteles exhibidos en el parque. De este consejo se desprende lo elemental: es un exabrupto el funcionamiento de parques para niños en edad preescolar, que promueven la no supervisión directa de un adulto.

2 Asegúrese de que la atracción es apropiada para su hijo: si las normas del parque permiten que el niño ingrese a un juego que a usted le parece peligroso: siga su propio instinto, nadie conoce a su hijo tanto como usted.

3 Solo permita que su niño use una atracción cuando usted corrobore que él está absolutamente seguro de comprender las normas de esta o que está completamente asegurado, con todas las medidas, al montar en el aparato.

4 Si el niño siente miedo una vez aborda la atracción: hable con el operador y haga detener su funcionamiento.

5 Las atracciones de alta velocidad favorecen la pérdida parcial de la conciencia, lo cual puede desembocar en una disminución considerable del control de la postura corporal. Es pertinente descansar la mente y el cuerpo, esperar 20 ó 30 minutos entre dos atracciones de ese tipo.

6 Consuma líquidos permanentemente: la deshidratación aumenta el riesgo de sufrir heridas y mareos en atracciones de alta velocidad.

7 Los niños en edad preescolar no pueden ser desatendidos ni un segundo: evite frecuentar los parques que, bajo la excusa falaz de promover la independencia en el menor, incitan a la ausencia del adulto.

8 ¡Y esto es una alerta para las instituciones educativas!: por favor, revisen bien las cláusulas del contrato con los parques de diversiones cuando lleven de paseo a sus alumnos. Examinen la letra menuda sobre las responsabilidades contractuales que el colegio asume en caso de accidente.