Nuestros hijos y el BlackBerry ¿Comunicados o esclavizados?

Los hijos y el BlackBerry
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Se han visto en manos de niños hasta de cinco años, a los que sus papás decidieron comprarles desde ya
el BlackBerry(BB) para que puedan estar en comunicación con ellos. Pero, ¿qué clase de comunicación es? Y, ¿a qué costo? En las familias ya no se dialoga, solo se chatea por el BB. Análisis de una tendencia que parece advertirse como la nueva modalidad de esclavitud. 

Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez
Comunicadora social de la UPB
Magíster en Estudios Humanísticos de la EAFIT 

“¿Es cierto que les permites a tus alumnos de la universidad sacar el BlackBerry(BB) en el salón de clase?”. No recuerdo cuántas veces me han hecho esa pregunta -¿crítica?- mis colegas y amigos. No obstante, la respuesta siempre es la misma: “sí, lo hago”.

La razón es de simple comprensión y complicada aplicación. Cuando el alumno entiende lo que significa el chateo en su proceso pedagógico, deja de hacerlo… por lo menos en clase.

En la primera sesión de este semestre, les advertí con tranquilidad: “Acepto el uso del BlackBerry, ustedes asumen las consecuencias”. Así, uno que otro sacó su BB y, con disimulo, comenzó a chatear; y yo, con el mismo disimulo, empecé a grabar en mi mente las caras de los chateadores.

En la segunda clase, uno de mis alumnos con BB levantó la mano e hizo una pregunta sobre el tema visto durante la semana anterior, a la cual respondí: “Consúltalo con tu BB”. Y seguí con el taller del día.

Después de la tercera clase, rara vez observé un BB fuera del bolsillo.

Ese trato, que a primera vista puede parecer discriminatorio, no obedece a razones “sociales” relacionadas con la “mala educación” de no atender a quien habla. Hasta la fecha no hay evidencia científica difundida que demuestre el efecto del chateo en el proceso de aprendizaje, durante las clases magistrales y talleres prácticos; no obstante, quienes nos desenvolvemos en aulas de universidades o de colegios ya hemos apareado la columna del rendimiento académico mediocre (o deficiente) con la del chateo en clase.

¿Qué otras consecuencias tiene el uso del BB en la vida de nuestros hijos?

Efectos de la ola BB

Si su hijo es usuario de un BB, responda esta pregunta con sinceridad: ¿desde hace cuánto el niño (o adolescente) no conversa con usted apelando a frases encadenadas con sentido completo y mirándolo a los ojos?

Los efectos inmediatos que observamos en los jóvenes usuarios del BB son los siguientes:

  • Pérdida de la noción de comunicación interpersonal: el joven descuida el contacto visual y físico, la gestualidad; así como oler, escuchar, percibir y sentir al otro (se esfuma la capacidad sensorial).
  • Fragmentación en el pensamiento y procesamiento de ideas complejas: la concentración se desvanece en el instante en que el joven intenta mantener múltiples chats abiertos y, además, rendir en sus actividades normales (estudiar, arreglar su habitación, conducir auto, etc.). Los chats suelen quedar “abiertos”, sin conclusión, lo cual fracciona las ideas y evita profundizar en ellas.
  • Desacato a las normas básicas de la escritura: esto implica una manía por las abreviaturas, la omisión de la puntuación, el destierro de la ortografía, y el olvido de elementos básicos en el mensaje (con frecuencia el exceso de comunicación propicia que los jóvenes olviden el propósito mismo de enviar un mensaje. Chatean solo por hacerlo).
  • Desatención a la norma social: lo que podría parecer a simple vista un asunto de “etiqueta”, rebasa los límites de la corrección social. Lo grave de tener en frente a un joven que chatea en un BB mientras otras personas se dirigen a él, no es que “se vea feo”, sino que su actitud demuestra que el contacto con un aparato supera en interés al contacto directo con una persona. El factor humano pasa a segundo plano.
  • Énfasis en la idea del hombre contemporáneo de “vivir de afán”: el “afán” implica rapidez y, algo peor, desempeñar varias actividades al mismo tiempo. Apoyar sin medida este estilo de vida desestima la reflexión en el joven.
  • El ruido: el BlackBerry, Facebook, Twitter y demás elementos de comunicación rotulados como “redes sociales”, son una revolución en las comunicaciones y deben ser usados como estímulos para el pensamiento y generación de ideas colectivas… y no como el ruido de ambiente que aleja al ser humano de ese silencio fundamental que necesitamos (mucho o poco) en nuestro interior para encontrarnos con nosotros mismos.

Aceptar los nuevos tiempos

Aún no se ha editado un “manual de Carreño” para enseñar las “buenas maneras” en el uso del BB; por otra parte, los pocos años de circulación del producto nos convierten en conejillos de Indias de una nueva forma de comunicación, cuyo poder ha superado la comprensión de jóvenes y adultos.

No se trata de cerrarnos a la realidad. La vía de la prohibición es la misma del deseo: negar a nuestros hijos el uso de estas herramientas de comunicación no parece ser la solución, como tampoco lo es rechazar sus formas de socialización (redes sociales), que a veces nos son ajenas.

La alternativa es educar. La primera vía, que por lógica responde al requerimiento más natural del comportamiento humano, es el ejemplo: los padres chateadores, que no respeten la palabra y el tiempo con sus hijos, habrán de ver las consecuencias.

Por otro lado, es hora de reconsiderar la idea de “gran hermano” que manejan algunos padres, quienes insisten hasta el cansancio en permanecer conectados con sus hijos para controlar sus movimientos. Un BB es un instrumento de comunicación, ¡no de persecución!

Así mismo, es preciso volver a la conversación cara a cara. Sí, algo tan simple como retomar elementos poéticos de la formación tradicional, esos que marcaron nuestra infancia: salir a caminar con nuestros hijos, ver juntos fotos y revivir, a través de la palabra, momentos memorables.

Escuche a sus hijos. Si hay alguna noticia del día, discútala con ellos, respete su opinión, refuerce su capacidad de argumentación y aprecie cada esfuerzo que el niño o adolescente haga por sentar su posición frente al tema.

¿Estamos compitiendo con una tableta electrónica de 10×5 centímetros? ¡Sí!… pero contamos con todas las armas para ganar la batalla: no tenemos una programación única como el BlackBerry, nuestros “chips” son dinámicos y readaptables. Después de una noche conectado, el BB amanece con las mismas posibilidades del día anterior; mientras que nosotros, después de una noche “desconectados”, nos recargamos y podemos saludar el día cada vez mejor… con nuevas ideas.

El BB es solo una herramienta de comunicación y no un instrumento de condena. Así lo deben entender nuestros hijos. Y, por supuesto, nosotros también.

¿Qué quiere decir BlackBerry?

En la época de la esclavitud en los Estados Unidos, a los nuevos esclavos se les ataba al pie una irregular bola negra de hierro, con cadena y grillete, para que no se escaparan corriendo de los campos de algodón. En las plantaciones, los amos solían llamar “Blackberry” que se traduce al español como mora a esa bola de hierro, por su semejanza con dicha fruta. Ese era el símbolo de la esclavitud: quien tuviera la “mora” atada estaría forzado a conservarla hasta morir, sin poder escapar de los campos de siembra.

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