Necesidades de padres e hijos

Necesidades de padres e hijos

Una y una, dos. Dos y una, seis. El pobre burrito contaba al revés. —¡No se lo sabe! —Sí me lo sé. —¡Usted nunca estudia! Dígame por qué.—Cuando voy a casa no puedo estudiar; mi amo es muy pobre, hay que trabajar. Trabajo en la noria todo el santo día. ¡No me lame burro, profesora mía!
Gloria Fuertes 

Por: Nubia Farías García
Pediatra Docente-Universidad Nacional de Colombia 

En todas las edades los seres humanos tienen que satisfacer necesidades. Unas son básicas, es decir, necesarias para la vida, como alimentarse, vestirse, dormir, tener buenas condiciones de higiene y cuidados del cuerpo para garantizar una buena salud. Otras, dependen del momento de la vida en que se encuentren las personas; así, por ejemplo, de los seis a los doce años, el niño necesita mejorar sus conocimientos y aprender, porque su pensamiento es ya más maduro. Ha avanzado tanto en su desarrollo intelectual que tiene la capacidad de formar conceptos, algo sobre lo cual las personas comúnmente se refieren como a que ha entrado en el uso de razón o de coger juicio.

El niño escolar necesita de buena alimentación, que sea suficiente para cubrir las necesidades de crecimiento y gasto de energía en la dinámica actividad de la escuela. El sueño reparador y en condiciones adecuadas: comodidad, baja intensidad de la luz o en penumbra, temperatura media y ausencia de ruidos intensos, es otra necesidad del niño de esta edad. Un buen descanso permite, además, mejores condiciones para el rendimiento académico porque durante el día se tiene la energía suficiente para estar alerta y concentrado.

La necesidad del cuidado personal, que incluye el baño del cuerpo, el cepillado de los dientes, el cuidado del pelo y la pulcritud en las prendas de vestir, son acciones fundamentales en las que la participación del niño ya es muy activa. Sin embargo, debe hacérsele vigilancia y acompañamiento permanentes para que en realidad estas rutinas se establezcan y desarrollen de forma disciplinada y ordenada.

La práctica de hábitos sanos contribuye a un óptimo estado de salud y bienestar, que por supuesto debe ser controlado y asesorado por el personal de salud.

En el campo de lo emocional, las necesidades en la etapa escolar tienen que ver mucho con los patrones o normas de comportamiento moral, con los que se progresa notablemente en su desempeño social, pues de este modo se hace capaz de respetar las reglas, de tener en cuenta los derechos y el punto de vista de otros, así como de aceptar la autoridad de una mejor manera y ejercer sobre sí mismo un mayor autocontrol.

El niño necesita ejercer control sobre sus deseos y ser capaz de aplazar la búsqueda de satisfacción hasta encontrar el momento adecuado o de mejores condiciones, lo cual influye de manera notoria sobre el rendimiento escolar y la socialización: en el primero, aumenta en gran medida su capacidad para recibir información y procesarla y, en el segundo, aprende mucho más a funcionar en grupo.

El ingreso al colegio es un evento trascendental en la vida del niño y, según las circunstancias, puede ser gratificante o traumático: significa un cambio que genera angustia e incertidumbre y necesidad de adaptación a nuevas condiciones en las que le esperan numerosas aventuras.

Es necesario, por lo tanto, que la institución a donde va a estudiar el niño sea seleccionada cuidadosamente por la familia considerando no solo la calidad académica, sino también la calidad humana de los maestros.

El niño escolar necesita que sus padres, su familia y sus maestros le brinden confianza, crean en sus capacidades y lo estimulen ante las dificultades. El proceso de educación debe ser asumido con igual responsabilidad por padres y maestros y, por supuesto, con el máximo compromiso por parte del niño.

En casa es necesario facilitar la formación del hábito de estudiar con interés, disciplina y amor por aprender. Ayudarlo en las dificultades es tan necesario como estimularlo en los momentos de éxito.

Resulta beneficioso que los padres y la familia conozcan los compañeros y amigos de los niños escolares y sepan de sus características como personas y las de sus padres, lo que permite, además, ejercer un discreto control, mejorar las relaciones y abrir la posibilidad de ofrecer apoyo en la crianza de todos los niños.

Es necesario, de igual forma, que tanto el rendimiento escolar como el crecimiento y desarrollo del niño sean adecuados, de tal modo que padres, maestros y, especialmente, el niño, se sientan satisfechos y realizados. Los padres que reciben buenos informes en la escuela y estímulos por el comportamiento de sus hijos se sientes recompensados.

Es necesidad de todo ser humano sentir estímulos que lo alienten para seguir adelante, así que los éxitos de los hijos refuerzan y estimulan la capacidad de trabajo y bondad de los padres. Se debe procurar un manejo ordenado del tiempo de estos últimos para asistir al colegio cada que sea necesario y compartir amistosamente las presentaciones, fiestas y celebraciones con la comunidad escolar. Los padres necesitan descanso y recreación que pueden ser compartidas con el niño escolar de manera muy agradable, ya que los juegos y actividades a esta edad pueden ser llevados a cabo de igual forma por grandes y chicos. Los paseos, el deporte, la ida al cine o salir a tomar una bebida, ahora son relativamente sencillos porque la demanda de cuidados dispendiosos del niño ha desaparecido. Además, son ellos los que en muchas ocasiones están en capacidad de proponer las actividades y de entusiasmar y guiar a los mayores en su ejecución con gran dosis de alegría.

La vida en pareja y el espacio para la intimidad deben ser cuidadosamente mantenidos por los padres sin dejarse agotar por el trabajo o sus obligaciones. Dedicarse un tiempo o una pequeña partida del presupuesto para satisfacer necesidades personales y cultivar algunos gustos o aficiones es un derecho de los padres. En la medida que su propio proyecto de vida y su desarrollo como personas avance, no solo se sentirán más felices, sino que tendrán más para ofrecer a sus hijos.

Recomendaciones para los padres

  • Seleccionen cuidadosamente el colegio para sus hijos.
  • Respeten y tengan en cuenta las opiniones de sus hijos.
  • Conozcan sus gustos y faciliten la práctica de las actividades que les entusiasmen.
  • Inviten a sus hijos a compartir ratos de descanso y relajación.
  • Apoyen al ejercicio o deporte practicado por ellos.
  • Abracen o acaricien a su hijo cuando sientan deseos de hacerlo.

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