Navidad, familia y paz

Una de las tradiciones más arraigadas en nuestra cultura es la celebración de la Navidad. Se trata de una fiesta que indefectiblemente nos lleva a gratos recuerdos de la niñez, a recordar con  agrado a familiares y amigos, reuniones llenas de alegría, a ritos que están estrechamente relacionados con nuestra cultura, con nuestras creencias y con nuestros valores.  Y no es simplemente la añoranza de los regalos, situación que impulsa de manera peligrosa la sociedad de consumo, la que nos quiere reducir toda esta celebración al simple hecho de comprar, gastar, aparentar.

Las tradiciones  y costumbres son necesarias pues hacen parte de nuestra historia, de la herencia que les dejamos a los hijos, de lo que da significado a la vida, del valor de las raíces, son el símbolo de identidad, de pertenencia a una familia, a una comunidad. Más allá de lo externo, la Navidad significa estrechar y renovar vínculos  de amor y de alegría, volver al otro, perdonar.

Parte esencial de esta vivencia es la conservación de las costumbres de cada región como el pesebre, el árbol, los adornos, las comidas típicas, el rezo de la Novena de Aguinaldo, dar y recibir algún detalle, pero sobre todo, las reuniones en torno a estas tradiciones. Y todo lo anterior tiene un escenario único: la familia. Navidad y Familia son dos palabras que están estrechamente relacionadas. Es una época de visitar a los abuelos, hermanos tíos, de revivir viejas amistades, de tertulias en las que se cuentan anécdotas, de recordar con entusiasmo celebraciones de tiempos atrás, de cantar villancicos, de preparar las novenas, de ver fotos antiguas, de integrar a nuevos miembros a la familia, de volver al pueblo donde nacimos.

Pero Navidad es también tiempo de Paz. Es la época de la reconciliación y de la esperanza de un mundo mejor. Lo cierto es que la verdadera paz se logra en las mentes y corazones de cada persona cuando se acepten y toleren las diferencias, se pida y se dé el necesario perdón. Bajo este predicado, la Navidad y la Familia son un escenario ideal para perseguir este fin.

Luis Carlos Ochoa Vásquez

Pediatra Puericultor. Profesor Universidad Pontificia Bolivariana