Mi papá también me amamantó

Por: Nancy Bernal Camargo
Pediatra – Consultora Internacional de Lactancia (IBCLC, por su sigla en inglés)
Comité de Puericultura de Bogotá y

Paula Duque Torres
Pediatra y consejera en lactancia – Comité de Puericultura de Bogotá

“Y estuviste ahí, hombro a hombro, y enfrente la consultora de lactancia hablándonos, hablándote a los ojos y tú atento tomando nota, preguntando como aquel para el que todo es nuevo, y nació ahí a tu lado, y le hablabas, tú también tuviste tu piel a piel, grabaste videos para comprobar si su agarre al pecho estaba adecuado; me traías agua, porteabas en sus horas críticas y en las otras también. Cuando fue creciendo y me dolía la mano por su peso, decidiste que tú me la pasarías en las madrugadas”, he aquí la importancia del padre en la lactancia.

(En agradecimiento a Diego Mauricio Cabrejo Sánchez).

Durante muchos años, ha existido la creencia de que es la madre quien se ocupa de la crianza de los niños y, hoy por hoy, no hay cosa más contraria a ello, quizá por la liberación femenina o por el empoderamiento de los padres frente a la crianza de sus hijos; padres que están más informados, más preparados, incluso se ha encontrado que existe en el padre cambios fisiológicos propios de la paternidad, tales como una disminución de testosterona, un aumento de oxitocina e incluso cambios a nivel cerebral, los cuales habían sido documentados inicialmente solo en la madre. En la actualidad, inclusive los hombres, en general, sean o no padres, buscan ser tenidos en cuenta en todos los temas relacionados con la crianza de los hijos presentes y futuros.

Se puede considerar que existen cuatro pilares fundamentales, los cuales deben ser tenidos en cuenta a la hora de orientar a una familia lactante:

  1. El primer pilar fundamental es la preparación: muchas veces, no estamos listos a la hora de enfrentar algo tan importante como lo es la lactancia, incluso no se está preparado para la paternidad; hay que discutir interrogantes, tales como: ¿se está pensando en ser padres?, ¿cuál será mi red de apoyo cuando no está la figura paterna? Por ello, es fundamental tener una consulta prenatal exclusiva de lactancia y así conocer los diversos escenarios posibles. Cuando se está a la espera de la llegada de un bebé hay muchos preparativos, desde las consultas médicas y exámenes pertinentes, la planificación del parto, hasta la adquisición de bienes materiales que puedan ser útiles para darle lo mejor al bebé.

Durante este periodo, es igualmente importante aprender sobre la lactancia en pareja; un proceso que físicamente depende de la madre, pero que requiere, de igual forma, de la participación del padre o de una red de apoyo para que tenga una mayor probabilidad de ser exitosa y prolongada. ¿Y cómo?, ¿en qué influye el padre en la lactancia?, es conveniente, para ello, conocer qué sucede después del parto, comprender las etapas por las que se atravesará y cómo funciona la lactancia. Durante el embarazo, las hormonas se encargan de preparar el cuerpo de la madre para la lactancia, ahora es necesario preparar la mente de la familia. Alrededor de la lactancia existen una infinidad de mitos que atentan contra esta, que incluso el mismo padre puede creer, así que documentarnos a tiempo para derribarlos es valioso.

  1. El segundo pilar es comprender que el hijo es de los dos: de esta forma, ambos padres deben tratar de pasar la misma cantidad de tiempo con el niño (50/50), así el padre estará totalmente involucrado en la atención del bebé. Después del nacimiento, la madre y el bebé quedarán exhaustos, por lo que necesitarán un aliado que sea un apoyo en la supleción de sus necesidades, tales como la alimentación, cambio de pañales, papeleos, entre otros. Este proceso se caracteriza por estar acompañado por una labilidad emocional materna secundaria a los cambios hormonales y físicos por los que atraviesa la madre, por lo tanto, los abrazos, las demostraciones de cariño, las atenciones y la actitud de escucha serán de una gran ayuda en estos momentos para ella.
  2. Un tercer pilar está enfocado a esos momentos de dificultad: en donde hay un problema, el padre debe hacer parte de la solución, por ejemplo, cuando se habla de los temas relacionados con la lactancia y sus complicaciones, es posible que se presente la aparición de un dolor muscular en la madre, para lo cual, el padre o la red de apoyo puede suministrarle, bien sea un cálido masaje o conseguir quien lo realice, entre otras formas de encontrarle una solución a este problema.

Si bien el padre lo único que no puede hacer es el acto mismo de amamantar, sí puede convertirse en un soporte para la madre y el hijo, en un papel protector del nido, basándose en el amor, el diálogo y las estrategias establecidas en pareja; buscando, además, herramientas para continuar animando a la madre a seguir intentándolo, consiguiendo ayuda oportuna con una consejera en lactancia, evitando las visitas que no son recomendables en los primeros meses de la crianza y aquellos comentarios y opiniones, que aún son muy frecuentes, que desaniman la práctica de la lactancia materna.

  1. El cuarto pilar es la conexión con la fuente directa del amor: esto es, aumentar la espiritualidad con el agradecimiento por el nuevo miembro de la familia; de esta manera, la familia lactante encontrará más fácilmente la forma adecuada de enfrentar los diferentes obstáculos del día a día. La lactancia en equipo facilita afrontar las adversidades del camino y favorece el éxito de esta. Que la lactancia y la crianza sean un momento propicio para mirar nuestro interior, para perdonarnos y permitir la transición para conectarnos con nuestra humanidad y hacernos mejores personas y padres.