Mi niño se marea en el carro

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Que los viajes en automóvil no se conviertan en una tortura. Lo que debe saber para combatir el vómito y las náuseas que afectan a más de la mitad de los niños.

Viajar es una actividad que niños y adultos disfrutan plenamente. Se convierte en un espacio para compartir, conocer y aprender. La idea de desplazarse para llegar a un determinado destino debe generar  recuerdos únicos y agradables. El medio más utilizado por las familias es el carro y allí pueden pasar la mejor de las experiencias o quizás una vivencia adornada por el vómito, que convierte un viaje en toda una hazaña. La situación no es rara y se ha convertido en un motivo de consulta referido por los padres con angustia, que manifiestan no saber qué hacer cuando se presenta, cuánto puede durar y por qué se produce. Además, cada día nuestros niños pasan más tiempo en automóviles no solo con la familia, sino también en su transporte escolar y recreacional. Esta condición es conocida como enfermedad del movimiento o cinetosis y es mucho más común de lo que se cree; se considera que puede afectar a más de la mitad de los niños. Dentro de los síntomas que la caracterizan se pueden identificar: malestar gástrico, náuseas, vómito, palidez, somnolencia, dolor de cabeza y decaimiento general.

Un reflejo de defensa

Nuestro cerebro ha evolucionado de tal forma que nos permite tener una clara apreciación de lo que los sentidos perciben. Dentro de los estímulos implicados en esta condición se debe resaltar el movimiento, las imágenes y la posición de nuestro cuerpo con relación al entorno que nos rodea y la forma en que los interpretamos. En el momento en que existe una contradicción entre estos aspectos, se genera una inadecuada asociación entre lo real, lo percibido y lo esperado, y nuestro cerebro lo interpreta como un inadecuado funcionamiento, desencadenando la variedad de síntomas con el objetivo de defendernos de lo que él percibe como nocivo y, por ello, se considera que este hecho es un reflejo de defensa primitivo. Esta situación no solo se presenta en desplazamientos en carro, también es muy común escuchar experiencias similares en niños que se trasladan en trenes, aviones y barcos. Por otro lado, también se ha relacionado con la participación en actividades asociadas con atracciones de feria como montañas rusas y espacios virtuales de simulación.

¿Quiénes tienen predisposición?

Dentro de los interrogantes que surgen, se considera identificar cuáles de nuestros niños cuentan con mayor riesgo de presentar esta condición. Debe tenerse en cuenta que es de origen multifactorial y que tanto niños como adultos pueden padecerla. Se considera que los niños después de los seis años empiezan a sufrir con frecuencia de cinetosis, ya que en los más pequeños las áreas cerebrales implicadas se encuentran en un estado inmaduro, de ahí que el pico se presente entre los 9 y 10 años, sin olvidar que también vemos frecuentemente casos en niños menores de cinco años. Así mismo, debe tenerse en cuenta el contexto de cada niño que lo sufre, ya que existen otras enfermedades que aumentan el riesgo de presentarla, tales como el vértigo y la migraña, en donde este síntoma es parte de un cuadro general. De modo similar, se ha identificado que las mujeres son más propensas que los varones y que las variaciones en el estado de ánimo, tales como la ansiedad o el miedo, contribuyen a aumentar la susceptibilidad. En algunos casos puede aparecer vómito y otros síntomas dentro de un cuadro de pataleta sin ser una cinetosis.

Tratamiento farmacológico

• Los medicamentos en la cinetosis se administran de manera preventiva y, además, para disminuir la severidad de los síntomas asociados.

• Algunos antihistamínicos sirven para prevenir los síntomas más que para tratarlos y se deben administrar una hora antes del viaje, por lo general, en mayores de un año.

• Ante el vómito y las náuseas, como síntomas asociados, se podrían usar antieméticos.

• Los medicamentos utilizados habitualmente suelen producir somnolencia.

Lo cierto es que la cinetosis es una situación que se puede presentar en la infancia, es transitoria y, generalmente, no representa gravedad; sin embargo, se recomienda consultar con el pediatra, con el fin de que este se cerciore de que no haya signos de alarma para pensar en alguna entidad que amerite estudio y seguimiento.

 

Por: Germán Soto y Darío Botero,

pediatras y puericultores, y

Camila León,

residente de Pediatría I de Unisanitas

Recomendaciones

Dentro del manejo se identifican intervenciones que se pueden implementar

antes de pensar en medicamentos para controlar los síntomas.

Eso son algunos consejos:

1. Genere un ambiente de tranquilidad y seguridad, con un clima adecuado en el vehículo, ya que la ansiedad no mejorará la situación y sí aumentará el malestar del niño.

2. Los padres deben explicarle al niño que esta situación no es su culpa, que le pasa a muchos y que no es para siempre.

3. Se debe fomentar la realización de respiraciones regulares y controladas.

4. Procure limitar los movimientos de la cabeza del niño, colocándo la sobre una superficie estable y cómoda.

5. Intente que el niño se fije en las cosas que se observan en el paisaje.

6. Implemente juegos y actividades como canciones, cuentos, trabalenguas, o cualquier actividad que le haga olvidarse del mareo.

7. Evite que el niño lea, juegue con sus videojuegos, escriba o coloree, mientras se desplazan en su vehículo.

8. Mantenga el auto aireado. No fume.

9. Haga una parada cada dos horas para que todos puedan estirar las piernas y renovar el aire. Pregúntele a su niño si va cómodo.

10. No le de alimentos al niño inmediatamente antes del viaje. Eso puede sobrecargar su estómago. Es preferible que él coma alimentos secos y ricos en hidratos de carbono, y que no ingiera bebidas gaseosas ni leche.

11. Si durante el viaje el niño tiene hambre, ofrézcale alimentos suaves, como galletas, entre otros. Nunca cosas grasosas ni difíciles de masticar o con las que se pueda atorar.

12. En caso de que el niño vomite, hágale beber con frecuencia pequeñas cantidades de agua; si se repite esta situación, ofrézcale bebidas azucaradas en pequeña cantidad.

13. Si el niño se duerme, esté preparado con bolsas a mano por si él se despierta con ganas de vomitar. Siempre lleve con usted un vestido adicional y objetos propios de la higiene del niño.

 

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