¡Mi hijo convulsionó con fiebre!

¡Mi hijo convulsionó con fiebre!

Luego de sufrir de convulsiones febriles, el riesgo de sufrir de epilepsia es del 2 al 14%. Lo que debe saber.

Por: Blair Ortiz Giraldo
Pediatra y neurólogo infantil Universidad de Antioquia

¿Qué tan frecuentes son las convulsiones febriles?
Las convulsiones febriles son el principal motivo de consulta neurológica en urgencias. Se ha estimado que 4 de 100 niños pueden presentar convulsiones asociadas con fiebre, siendo mayor el riesgo en los menores de 5 años.

¿Qué es una convulsión febril?
Es un evento súbito e involuntario con manifestaciones de movimiento, sensaciones o alteración del estado de conciencia asociado con fiebre, pero sin evidencia de infección del sistema nervioso, que se presenta entre los 3 meses y los 5 años de edad.

¿Existe diferencias entre las convulsiones febriles?
Existen dos tipos:

Convulsión febril simple: representan el 70% de las convulsiones febriles y se caracterizan por ser crisis únicas, que no se repiten en las 24 horas siguientes a la primera; generalizadas (presentes en todo el cuerpo) y con una duración menor de 15 minutos. Tienen bajo riesgo de epilepsia (convulsiones sin fiebre).
Convulsión febril compleja: ocurren en el 30% de los casos y se caracterizan por ser focales (restringidas a una parte del cuerpo), son múltiples en 24 horas y su duración sobrepasa los 15 minutos. En el 12% de los casos se trata de la presentación inicial de una epilepsia.
¿Por qué se producen las convulsiones febriles?
Se postula que la inmadurez cerebral y la predisposición genética son los factores determinantes en su presentación. Las convulsiones febriles se han asociado con varias causas de fiebre, como infecciones por virus de la familia herpes, faringitis, otitis media, neumonía, gastroenteritis y la aplicación de ciertas vacunas, específicamente la DPT (difteria-pertusis-tétanos) y la SRP (sarampión-rubeola y paperas). Sin embargo, la incidencia de convulsión febril luego de la aplicación de la vacuna DPT y triple viral es muy baja y no justifica abstenerse de aplicarla a los niños, siendo la incidencia 6-9/100.000 y 24 a 25/100.000 niños vacunados, respectivamente. Existe un riesgo del 10 al 15% de presentar convulsión febril al tener un familiar en primer grado de consanguinidad con la misma condición o con epilepsia.

¿Se puede saber si hay riesgo de epilepsia luego de una convulsión febril?
Se conoce que el riesgo de epilepsia después de una convulsión febril aumenta si hay retardo del desarrollo psicomotor, alteraciones en el examen físico practicado por el pediatra, convulsión febril compleja y antecedente familiar de epilepsia.

¿Cómo se diagnostican las convulsiones febriles?
El pediatra o el neurólogo infantil elabora el diagnóstico a partir de la información brindada y el examen físico. Usualmente no se requieren muestras de laboratorio, ni otros exámenes como electroencefalograma, tomografía o resonancia cerebral. Estos estudios solo se recomiendan si hay sospecha de una lesión cerebral o no se cumple con todos los requisitos de las convulsiones febriles. A veces es necesario practicar una punción lumbar y observar en forma intrahospitalaria, ya que el 25% de los pacientes con meningitis pueden presentar una convulsión.

¿Las convulsiones febriles requieren tratamiento?
Depende del control de las convulsiones y la prevención de las recurrencias. Todas las convulsiones mayores de 5 minutos y aquellas que no están autolimitadas requieren de atención médica en forma urgente. En algunos casos, se recomienda un tratamiento profiláctico para evitar las recurrencias. Los padres deben discutir con el pediatra o neurólogo infantil la necesidad de considerarlo cuando el niño ha presentado tres crisis en seis meses o cuatroen un año, una crisis con duración mayor de 15 minutos, estar retirado geográficamente del centro de salud o cuando en los padres hay mucho temor de la recurrencia de la crisis.

Finalmente,
¿son malas las convulsiones febriles para el cerebro en desarrollo?
Los estudios señalan que las convulsiones febriles son benignas. El desarrollo intelectual, comportamental y cognitivo es el mismo que en los niños sin convulsiones febriles. El riesgo de epilepsia está alrededor del 2 al 14%