Los padres como mentores

Las nuevas concepciones de la crianza posmoderna, en contraste frente a la crianza tradicional, se refieren a la forma de relacionarse los padres y los hijos bajo una connotación vinculocéntrica, que reconozca a los niños y adolescentes como interlocutores válidos en el proceso de la crianza, sujetos plenos de derechos y donde el interés superior de la infancia prevalezca siempre en la toma de decisiones frente a ellos.

En el contexto descrito surge el concepto de mentoría como marco para un acompañamiento inteligente y afectuoso en la dinámica de la relación adulto-niño en estos nuevos tiempos.

La mentoría, que tiene plena cabida en el entorno familiar, se define como una estrategia que apoya e incentiva a una persona para promover en otra el propio desarrollo. Este concepto tiene arraigos históricos muy claros en la descripción del gran escritor griego Homero, quien narra la historia de Ulises, Rey de Ítaca, quien le pidió a su leal amigo Méntōr, que velara por su hijo mientras iba a luchar en la guerra de Troya (de ahí el origen de la palabra mentoría).

El necesario desescalamiento de la connotación adultocéntrica (aquella que antepone el interés del adulto al de los niños y adolescentes), que ha acompañado el proceso de la crianza durante tantas generaciones, vislumbra unas relaciones de crianza más justas, donde el acompañamiento comprometido de los mentores, fortalecido con su ejemplo y el ejercicio de una autoridad dialógica, benevolente, serena y firme, promueva el desarrollo de seres humanos felices y buenos ciudadanos, que son los agentes de cambio que nuestra sociedad con urgencia solicita y merece.