Los niños y las enfermedades del corazón: una generación en peligro

Muchas personas consumen demasiadas calorías y grasas, especialmente grasas saturadas, transformadas (trans fat) y colesterol. Estos patrones de alimentación son una de las causas de las altas tasas de obesidad y enfermedades cardíacas.

Como padre o encargado del cuidado de un menor, usted puede ayudar a que los niños desarrollen hábitos de alimentación y de actividad física que les permitan llevar una vida saludable ahora y en los años por venir.

Siga leyendo para enterarse sobre las pautas de alimentación y actividades que se recomiendan para los niños de dos años en adelante. Si necesita un consejo específico sobre ciertos alimentos o nutrición, hable con el médico de su hijo o con un dietista certificado.

Lo que usted puede hacer

Si en su familia hay una predisposición a las enfermedades cardíacas, su hijo corre un mayor riesgo de padecer de una enfermedad del corazón cuando sea adulto. Para protegerlo hacia el futuro, ayúdelo a adquirir hábitos sanos de alimentación y de estilo de vida durante la niñez. Aunque los niños están sujetos a muchas influencias, los adultos continúan siendo sus principales modelos de conducta. En general, si un niño tiene un peso y un estilo de vida saludable es probable que tenga unos padres que comen saludablemente y llevan a cabo algún ejercicio o deporte con regularidad.

Grasas en los alimentos: ¿cuánto deben consumir los niños?

La niñez es la mejor época para comenzar a alimentarse de manera sana para cuidar el corazón; sin embargo, las metas de los adultos, en cuanto a reducir el consumo total de grasas, grasas saturadas, transformadas y colesterol, generalmente no están dirigidas a los niños menores de dos años de edad. La grasa es un nutriente esencial que les suministra a los pequeños la energía o calorías necesarias para crecer y jugar activamente, por lo que no debe restringirse de manera severa.

No obstante, si su hijo es menor de dos años y tiene sobrepeso o tendencia a este, o si en su familia hay un historial de colesterol alto o de enfermedades cardíacas, podría ser apropiado elegir alimentos bajos en grasa. Consulte con el médico de su hijo o con un dietista certificado antes de restringir el consumo de grasas en su dieta.

Entre los dos y los cinco años de edad, anime a sus hijos a elegir gradualmente alimentos con menos grasas, grasas saturadas y trans. Hacia los cinco años, la elección general de alimentos, así como la suya propia, deberá incluir unos que sean saludables para el corazón, tales como productos lácteos bajos en grasa, el pollo sin piel, pescado, carnes rojas magras, granos enteros, frutas y verduras.

Advertencia

  • El restringir en exceso la alimentación de un niño podría afectar su crecimiento y desarrollo o impulsarlo a conductas de alimentación indeseables.
  • Antes de hacer cualquier cambio drástico en el plan de alimentación de un niño o en sus hábitos de actividad física, hable con el pediatra o con un dietista certificado.
  • Si su hijo tiene menos de dos años y es obeso o tiene sobrepeso, consulte con el pediatra antes de restringirle las grasas o calorías, como, por ejemplo, el consumo de leche baja en grasa.

¿Qué diferencia hay entre las grasas saturadas y otras grasas?

Las grasas saturadas son más sólidas a temperatura ambiente y provienen, primordialmente, de fuentes animales, como la mantequilla, el queso, el tocino y la carne, así como la margarina en barra. Las grasas trans, por su parte, comienzan como buenas grasas, pero son transformadas químicamente y pueden elevar los niveles de colesterol de quienes las consumen. Se encuentran en productos horneados y alimentos procesados. El leer las etiquetas de nutrición en los alimentos en la búsqueda de estos dos tipos de grasas, podrá ayudarle a determinar qué porcentaje de cada una de estas está presente en un alimento en particular.

¿Leche entera o baja en grasa?

Las siguientes son recomendaciones sobre el tipo de leche que debe darle a sus hijos:

Edad Tipo de leche
Menor de 12 meses Leche materna o leche de fórmula enriquecida con hierro.
12 a 24 meses Leche entera. El médico de su hijo podría recomendar leche reducida en grasa (al 2%) si el niño es obeso, si tiene sobrepeso o si hay un historial familiar de colesterol alto o enfermedad cardíaca. Consulte con el pediatra o un dietista antes de hacer el cambio de leche entera a leche baja en grasa.
Mayor de 24 meses Leche reducida en grasa (al 2%), baja en grasa (al 1%) o descremada.

La buena nutrición: un acto de malabarismo

Aquellos alimentos que suministran energía y nutrientes pueden encajar en un plan de alimentación sano para su hijo. Es probable que algunos de los alimentos favoritos del niño sean más altos en grasa y energía (o calorías) en comparación con la cantidad de nutrientes que suministran. Procure, por ello, elegir alimentos que tengan alto contenido de nutrientes (proteínas, vitaminas y minerales) en comparación con su contenido de calorías, grasas y sal.

Siga este consejo de nutrición: ofrézcale a su niño una variedad de productos de todos los cinco grupos de alimentos. Sea flexible. Es más importante concentrarse en lo que él come durante el curso de varios días y no en un día o en una comida en particular.

Buenas ideas para toda la familia

Con el fin de promover una alimentación saludable dentro de su familia, ponga en práctica estos consejos para limitar el consumo total de grasas y colesterol:

  • Tenga un surtido de frutas y verduras frescas a la mano y listas para comer. De ser posible, lávelas y prepárelas con anticipación, de tal modo que su familia pueda tomarlas cuando tengan que salir de carreras en lugar de alimentos menos sanos.
  • Incluya a la hora de las comidas alimentos altos en fibra y de grano integral, como papas, arroz, pasta, maíz, arvejas, panes y cereales.
  • Elija aderezos bajos en grasa o sin grasa, como el queso parmesano bajo en grasa, salsa fresca, salsas de carne bajas en grasa o sin grasa, crema agria baja en grasa, aderezo para la ensalada baja en grasa o yogurt.
  • Opte por carnes magras, tales como el pollo o pavo sin piel, pescado, cortes de carne baja en grasa (pulpa o corte redondo, lomito, carne molida sin grasa –no más de un 15% de contenido de esta–) y cortes de centro magros (lomo, chuleta, jamón). Antes de consumirla, quítele a la carne toda la grasa visible, así como la piel a las aves.
  • Elija margarinas y aceites vegetales libres de grasas trans y que contengan aceites, ya sea de canola, maíz, girasol, soya u oliva. Seleccione margarinas que vienen en recipiente y líquidas en lugar de en barra, que son las que contienen grasas transformadas.
  • Use aceites vegetales en rociador para cocinar.
  • Cuando cocine carnes, aves o pescados, use métodos de preparación sin grasa, tales como al horno, a la parrilla, a la brasa, a fuego lento o al vapor.
  • Como postre, decídase por pasteles esponjosos, barras de fruta congelada y postres congelados bajos en grasa o sin grasa.
  • Sirva sopas hechas con vegetales y caldo. Si va a preparar sopas cremosas, use leche descremada o evaporada sin grasa.
  • Consulte los datos de nutrición de los empaques de los alimentos para buscar comidas con menos grasa por porción. Sea consciente de los tamaños de las porciones al elegir los alimentos. Recuerde que el porcentaje de los valores diarios en las etiquetas de estos están basados en los tamaños de las porciones y los niveles de calorías para adultos.

Consejos para los padres

  • Olvídese de los alimentos “prohibidos”:
  • El obligar a un niño a comer no es un método efectivo. Tampoco lo es tener alimentos prohibidos. Cuando un niño piensa que lo que quiere comer está prohibido por los padres, eso suele convertirse en algo más deseable.
  • Es importante que tanto los niños como los adultos sean prudentes y disfruten de todo tipo de alimentos, sin excederse en alguno de ellos. Los dulces y bocaditos grasosos, en porciones apropiadas, a veces son aceptables. Pero también debe ofrecérsele al niño comida sana de todos los grupos de alimentos. Ningún tipo de alimento debe ser usado como recompensa o soborno.

¡Apague el televisor y póngase en acción!:

  • El pasar demasiado tiempo viendo televisión o jugando videos suele resultar en una poca actividad física o juego creativo. Los pediatras recomiendan limitar los espacios para ver televisión a una o dos horas al día como máximo. Los niños menores de dos años no deben ver televisión ni usar juegos de video.
  • Manténgase ágil. Participe con sus hijos en otras actividades. Las siguientes sugerencias deleitarán a casi cualquier niño pequeño:
    • Jugar a perseguirse.
    • Saltar a la cuerda.
    • Lanzar y atrapar una pelota.
    • Montar en triciclo o bicicleta.
    • Arrastrar una carretilla.
    • Volar una cometa.
    • Excavar en la arena.
    • Mecerse en los columpios.
    • Conducir un camión de juguete.
    • Caminar en familia.
    • Empujar un carrito de compra para niños.

La recomendación en cuanto al ejercicio que deben hacer los niños, así como los adultos, es de, por lo menos, una hora diaria. Esto requiere de un compromiso por parte de los padres para que la actividad física se convierta en algo divertido y agradable.

NOTA: no les dé a los niños menores de cuatro años alimentos redondos y firmes sin haberlos picado en trocitos. Los siguientes alimentos representan un riesgo de atragantamiento: nueces y semillas, pedazos de carne o queso, salchichas, uvas enteras, pedazos de frutas (como manzana) o frutas como el mamoncillo, palomitas de maíz, verduras crudas, caramelos pegajosos y gomas de mascar o bananas (confites o dulces). La crema de cacahuate o maní puede ser un riesgo de atragantamiento para niños menores de dos años.

 

No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Podría haber variaciones en el tratamiento, las cuales el especialista podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.