Los niños y la guerra

Ser niño en Colombia con desafortunada frecuencia no es siempre sinónimo de juego, sueños y fantasías, sino de pobreza, maltrato, violencia y guerra.

Los niños y niñas deberían estar jugando, descubriendo la naturaleza, recibiendo el amor de sus padres y estudiando, pero en lugar de ello y con preocupante frecuencia son asesinados, secuestrados, violados y vinculados, usualmente contra su voluntad, a grupos armados, para obligarlos a participar de manera infame como mensajeros, informantes, combatientes o escudos humanos.

La familia, la escuela, la comunidad y el Estado deben propender por posicionar a la infancia en el contexto social y fortalecer además en los niños y en los jóvenes la valoración y el respeto por las personas, la justicia, la solidaridad, el trabajo, la tolerancia, la honradez y la sinceridad, educando siempre en valores morales y sociales que les permitan la vida en comunidad.

¿Qué porvenir entonces le espera a esta niñez colombiana que cambia sonrisas por lágrimas, educación por maltratos, juegos por guerra?

Y eso sin olvidar que hay muchos padres que también son responsables de la violencia, porque en muchos hogares cunde el desamor, el maltrato, la intolerancia y hasta las imágenes violentas de una televisión agresiva. Lo que debiera ser santuario del niño y cuna de amor, se convierte en un infierno.

No más niños y niñas maltratados y abusados. No más menores de edad reclutados para la guerra, no más semillas de odio en los corazones infantiles.

Jorge Eduardo Loaiza Correa Pediatra