Los niños como protagonistas de la puericultura

Como bien lo señala Philippe Ariès, el reconocido historiador de la infancia, “los niños siempre han existido, pero la infancia no”, pues como concepción social que es, la infancia tiene una corta historia a lo largo del devenir de la humanidad y ha evolucionado a medida que cambian la sociedad y los valores.

En los últimos tiempos la niñez ha venido transformándose en una etapa de la vida con protagonismo social y creciente ejercicio de sus derechos como constituyentes activos del tejido social, pero este proceso no ha sido fácil, como bien lo denota la psicoanalista francesa Françoise Dolto, cuando afirma que: “Para el adulto es un escándalo que el ser humano en estado de infancia sea su igual”.

En consonancia con estas nuevas concepciones ideológicas alrededor de la infancia, la crianza se define como un acompañamiento inteligente y afectuoso a los niños y adolescentes durante dichas etapas de la vida para que ellos, como protagonistas de su propio desarrollo, discurran por la senda de una creciente autonomía que les permita, al final del proceso, asumir responsablemente el comando de sus propias vidas.

Es necesario tener en cuenta que, a medida que los niños adquieren competencias cada vez mayores, disminuye la necesidad de dirección y orientación por parte del adulto y aumenta su capacidad para asumir responsabilidades tomando decisiones que afectan su vida. Por ello, como lo señala el psicólogo infantil Álvaro Pallamares, “la libertad de los adultos en la crianza termina donde empiezan los derechos de los niños”.