Los momentos mágicos

Son instantes en los cuales se advierte la presencia de uno consigo mismo, son momentos de verdad en los cuales, de pronto, nos damos cuenta de que existe un color rojo cálido que tiñe las hojas del árbol delante del cual hemos pasado, a lo mejor durante años, sin siquiera darnos cuente. Un momento mágico es escuchar con el corazón el canto de un viejo campesino que quema su rastrojo en el valle o a un verdadero artista que toca un instrumento. Vivimos un momento mágico cuando  sonreímos por la loca carrera de un corderito hacia su rebaño, cuando acariciamos un cachorro calientito y confiado, cuando alzamos los ojos para darnos cuenta, con el alma, de la existencia de un cielo con arabescos de nubes rosas. Es mágico el momento cuando entramos a una iglesia donde resuenan las notas de una coral de Bach en las naves.

Son estos, instantes para hacer un alto. La carrera se detiene por un momento.  Nos quedamos solos y desnudos, tal como somos, en el bien y en el mal, en la felicidad y en el dolor. Pero somos nosotros. Felices o asustados, sorprendidos o tristes, pero esencialmente nosotros. En esos instantes, uno siente la fuerza para mirarse dentro de sí, para hacer las cuentas de su modo de vivir.  Son instantes de luz.

Iris Paciotti
Pediatra
“El amor creativo”