Los cuatro pilares fundamentales de la educación para el siglo XXI

Aprender a conocer: consiste en aprender a conocer el mundo que lo rodea, al menos suficientemente para vivir con dignidad, desarrollar sus capacidades profesionales y comunicarse con los demás. Como fin, su justificación es el placer de comprender, de conocer, de descubrir el incremento del saber, que ayuda a comprender mejor las múltiples facetas del propio entorno, favorece el despertar de la curiosidad intelectual, estimula el sentido crítico y permite descifrar la realidad, adquiriendo al mismo tiempo su autonomía de juicio, lo que facilita la adquisición del razonamiento científico en los niños. Enseñar a un niño a conocer es ayudarlo a desarrollar una habilidad básica, es darle las herramientas para seguir aprendiendo toda la vida.

Aprender a hacer: aprender a conocer y aprender a hacer son en gran medida inseparables, pero lo del hacer está más asociado con la formación profesional: ¿cómo enseñar a los alumnos a poner en práctica sus conocimientos y, al mismo tiempo, cómo adaptar la enseñanza al futuro mercado del trabajo, que de por sí es incierto? Esto supone primero aprender a aprender, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento. Entre las cualidades más destacadas de aprender a hacer está la exigencia a la persona de tener una capacitación adecuada, además de asumir un comportamiento social, aptitud para trabajar en equipo y capacidad de iniciativa y de asumir riesgos.

Aprender a ser: el descubrimiento del otro pasa forzosamente por el descubrimiento de uno mismo; por lo tanto, para lograr una visión cabal en el niño y el adolescente de la visión del mundo, la educación, tanto si se imparte en la familia, o en la comunidad o en la escuela, primero debe hacerle descubrir quién es, pues de esa manera, podrá ponerse en el lugar de los demás y comprender sus reacciones. De ahí que el diálogo y el intercambio de argumentos será uno de los instrumentos necesarios para el siglo XXI. La educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual y espiritualidad.

Aprender a vivir juntos: este es uno de los pilares fundamentales y novedosos de la educación contemporánea. La educación tiene una doble misión: enseñar la diversidad de la especie humana y contribuir a una toma de conciencia de la semejanza y la interdependencia entre todos los seres humanos, por lo que aprender a vivir juntos implica llegar a convencerse de que el mundo es un buen lugar para vivir y significa ser capaz de establecer vínculos afectivos.

  • Posada Á. Gómez JF. Ramírez H. El niño sano. Una visión integral. 4 ed. 2016. Editorial Médica Panamericana
UNESCO. Comisión Internacional de la educación para el siglo XXI. La educación encierra un tesoro. Jacques  Delors. Editor