Los buenos cuentos de todas las épocas sanan

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Los cuentos infantiles enriquecen la vida interior y les facilitan a los niños la comprensión de ciertas situaciones difíciles en la vida; además, estimulan su imaginación y les ayudan a desarrollar su inteligencia y a clarificar sus emociones, dándoles esperanza respecto al futuro. En el cuento encuentran a la madrastra, al ogro que los mete en una jaula, al hada madrina que transforma un ratón en un caballo, a los niños perdidos en el bosque y a punto de morir que encuentran una luz y un hogar. Aprenderán que se pasa por momentos difíciles y que cada situación puede cambiar.

Los cuentos están llenos de símbolos con un poder extraordinario, debido precisamente a que los mensajes están encubiertos. No se debe explicar siempre el significado de los símbolos, pues los niños son capaces de adivinarlos.  Los cuentos infantiles sanan heridas que todo niño tiene porque son casi inevitables en el proceso de crecer.   Además de los cuentos que ya están escritos, en la imaginación siempre hay un mundo de historias para ser contadas, razón por la cual hay que inventar cuentos propios.

La literatura muestra la vida, pero la literatura también cambia la vida. Todos, aun los más afortunados durante la niñez, han tenido heridas. La literatura sana porque ayuda a sacar a flote los conflictos. Los cuentos proporcionan lecciones que cada niño puede adaptar a diferentes situaciones de su vida, por eso la literatura tiene función reparadora. Muchos de los que han soportado situaciones de sufrimiento, ya sea en la familia, la escuela o la comunidad, comienzan a dejar salir su pena después de leer buenos libros y muchos de  ellos son capaces entonces de narrar sus propias historias, lo cual los libera.

Ojalá se le dedicara a la lectura de cuentos al niño que crece un tiempo semejante al que se utiliza para hacerle conocer las reglas familiares (como ser limpio, comer juntos, la disciplina, etcétera). Los niños que leen o a quienes se les leen cuentos son cognitivamente más avanzados. Además, son sociables porque los cuentos les ayudan a ponerse en el lugar de las otras personas, a pensar en cómo se debe sentir ese otro en su interior. Estas habilidades son seguridad, los llevan a manejar exitosamente sus vidas.

La literatura infantil debe brindar experiencias que estimulen y satisfagan la imaginación, apropiadas para cada edad, auténticas. No es conveniente menospreciar las capacidades de los niños, pues ellos son lectores inteligentes. Las historias de calidad han de ser divertidas, alegres y tristes, que involucren, dirigidas a ellos y acerca de ellos, que los lleven a identificarse; es decir, los niños necesitan el relato para crecer, para descubrirse y construirse, para darle forma a su experiencia, para enamorarse de la vida y darle sentido.

La lectura previa de los cuidadores adultos de las obras de  literatura infantil permite conocer qué encierran los libros y lo que se le va a entregar al niño. Ojalá esa elección no se haga con miras estrechas, pues leer buena literatura proporciona un momento para crecer sin las barreras culturales de sexismo, racismo y homofobia; esto es, la lectura es una ventana para percatarse de cómo es el ser humano en toda su dimensión: divertido, triste, enamorado, con ilusiones, en la búsqueda de sí mismo.

Este maravilloso momento es un período para sembrar conciencia sobre la ecología, es una oportunidad para que el niño tenga otro contacto con asuntos que están ahí percibidos como una fragancia, como la inseguridad, la drogadicción, el desplazamiento, el conflicto, es decir, es una forma de tener una aproximación al mundo que le rodea.

Es necesario que así como se acompaña al niño cuando tiene acceso a la televisión y otras pantallas, se conozca previamente el material impreso que se lleva a casa. Es conveniente leer en familia y también representar lo que se lee. En familia se pueden hacer títeres y con ellos contar historias inventadas entre todos, así se constituye un espacio para construir un canal de comunicación de ideas, debate, expresión de puntos de vista, de aprendizaje mutuo.  Por las razones expuestas, la lectura puede ser  una herramienta para unir a la familia.

Francisco Javier Leal Quevedo
Darío Alberto Botero Cadavid
Germán Ernesto Soto Moreno
Pediatras puericultores

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