Los apegos del lactante: objetos transicionales

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Hacia el final del primer semestre de vida extrauterina es común observar que el niño va estableciendo una relación especial con algunos objetos como cobijas, pañales, animales de peluche, etcétera. Por lo general esta utilización de objetos, que se han denominado transicionales, por ser objetos que facilitan la transición entre el afecto exclusivo a la madre y otros afectos, es más común en cualquier situación ansiosa del niño, como por ejemplo cuando es llevado a un ambiente que no le es familiar o en el momento de dormirse.

Estos objetos transicionales los selecciona el niño entre aquellas cosas con que ha estado en contacto durante los primeros meses de vida. Como lo señala el pediatra y psiquiatra infantil Humberto Nágera, este objeto constituye una representación en la mente del niño del cuerpo de la madre o una extensión del mismo, que le confiere seguridad. El niño acaricia este objeto en forma rítmica en los momentos de sueño y ansiedad, cuando está enfermo, se siente cansado o en ambientes extraños para él.

Una vez que el niño ha seleccionado su objeto, este adquiere una connotación determinada para él y no admite que le sea reemplazado por otro, más limpio o nuevo, a pesar de su deterioro.

Todo lo anteriormente descrito es normal y suele persistir hasta el cuarto o quinto año de edad; en la mayoría de los casos desaparece en forma espontánea y progresiva, cuando el desarrollo psicológico del niño se lo permite. Es raro, pero posible, que la utilización del objeto persista hasta edades más avanzadas, lo que indicaría la existencia de procesos de ansiedad y dependencia no resueltos en su momento.

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