Los adolescentes y los cambios en las relaciones intra y extrafamiliares

Las nuevas posibilidades que tiene el adolescente en función de los cambios que empieza a experimentar en su cuerpo, su pensamiento y su manera de ver el mundo, así como el proceso en el cual busca consolidar su identidad, le introducen necesariamente modificaciones en algunos aspectos de sus relaciones intra y extrafamiliares, las cuales tienden a consolidar su autonomía.

Durante la niñez, los padres son la fuente básica de seguridad, por lo cual, el niño necesita verlos como si fueran capaces de todo y poseedores de virtudes y perfecciones. En la adolescencia se empieza a ver a los padres de manera más realista y a ubicarse a sí mismo como fuente básica de la propia seguridad, aunque esto no significa asumir una actitud de autosuficiencia.

De todas formas, el adolescente necesita a los padres, pero en un sentido distinto a cuando era un niño. Para los padres no necesariamente es fácil aceptar este cambio y ubicarse en el nuevo lugar. Es, por tanto, un proceso cuya resolución toma tiempo y afecta la relación del adolescente con sus padres. Dicha resolución se expresa de manera diferente en cada adolescente y grupo familiar.

Así mismo, especialmente durante la primera parte de la adolescencia, no es extraño que haya alteraciones en las relaciones entre los hermanos; vínculos que antes eran muy estrechos pueden debilitarse, mientras que otros se hacen más cercanos. Estos conflictos tienden a atenuarse a medida que el adolescente crece.

adolescente-2Los adolescentes, con sus nuevas vivencias y posibilidades, sienten la necesidad de traspasar los límites a los cuales estaban habituados durante la niñez y, con ello, se genera en los padres la sensación de que deben reafirmar su autoridad e intentar mantener el control de la situación y del hijo que temen perder, lo cual se traduce, con frecuencia, en actitudes rígidas, que no dan posibilidad de diálogo y pueden ahondar los conflictos en la relación.

Es ilusorio pensar que este proceso de cambio es fácil. El cambio que experimenta el adolescente en la forma de ver a sus padres es doloroso para él y lo puede llevar a cerrarse en una determinada posición y a responder de manera ofensiva en algunos momentos. Los padres, por su parte, pueden en ocasiones sentirse impotentes, confusos y asustados e intentar reafirmar su autoridad imponiendo su poder.

En la búsqueda que hace el adolescente para afirmar la propia autonomía y diferenciarse de los otros, y el ejercicio de las nuevas posibilidades (físicas, emocionales e intelectuales), necesita hacer las cosas por sí mismo, sin la ayuda de quienes tradicionalmente han estado, de alguna manera, respaldando su comportamiento. Tiene ahora que tomar decisiones, correr riesgos y afrontar consecuencias, es decir, aprender a vérselas con su libertad y a reafirmar sus valores. Esto es algo que el joven reclama, pero ante lo cual se siente en ocasiones inseguro y ambivalente.

Por adecuado que sea el ambiente familiar, el adolescente necesita, como parte del proceso mediante el cual consolida su identidad, desplazar algunos de sus intereses y afectos al entorno extrafamiliar. Inicialmente lo hace hacia un amigo, generalmente del mismo sexo, y, posteriormente, hacia un grupo, que se convierte en un punto de referencia obligado. Allí confronta su forma de ser, su saber, sus habilidades, dificultades e inseguridades; aprende códigos de comportamiento y tiene la posibilidad de sentirse aceptado por lo que él es.

Estos grupos tienden a caracterizarse por una cultura juvenil, expresada en formas novedosas y propias de vestirse, llevar el pelo, adornarse, hablar, comportarse entre ellos y ante los demás. Tales manifestaciones son rechazadas en ocasiones por los adultos, que las califican como rebeldía, de estructuración personal del adolescente, en especial en la construcción y reconstrucción de la solidaridad. Además, pueden deberse a que en la dinámica y la vida de los grupos de pares cobra mucha importancia la clase de presión, positiva o negativa, que ejerza el líder.

El desplazamiento hacia el exterior de la familia frecuentemente está acompañado por dificultades dentro de esta, expresadas en la relación con los padres, que puede pasar por momentos de tensión y conflicto.

Por: Adolfo León Ruiz Londoño
Psicólogo, Universidad de Antioquia