Lo que debe saber sobre los recién nacidos

Por: Ana Cecilia Correa Hernández
y Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatras y puericultores 

Una guía para que los padres resuelvan las dudas comunes sobre el comportamiento de los recién nacidos y aprendan a sortear situaciones sin angustiarse. 

A sus tres días de nacido, Juanito lloraba casi permanentemente y sus jóvenes padres lo abrigaban, lo cargaban, lo cambiaban de cuna, en fin… No le daban leche materna, sino cada tres horas, porque en la clínica les habían dicho que solo le podían dar alimento en ese horario. Al hablar con la pediatra, ella concluyó que el llanto era por hambre. Les recomendó ofrecer al niño leche materna cada vez que llorara, pues muy probablemente estaba llorando por hambre. La madre empezó a darle su leche libremente, sin horario y Juanito cada vez lloraba menos, quedaba más satisfecho y dormía mejor. 

 

Es común que los padres se preocupen cuando su hijo recién nacido tiene hipo, que es una manifestación común en los niños pequeños y los padres se angustian, pero es necesario que sepan que no tiene connotación de enfermedad. Se produce por contracciones del músculo diafragma y se asocia con el frío o co la alimentación. Se alivia fácilmente con amamantar al niño por unos pocos minutos.

La regurgitación es otra situación que frecuentemente genera angustia en los padres o en los adultos responsables del cuidado del niño, el cual, en sus primeros meses, con frecuencia devuelve a los pocos minutos una pequeña cantidad del alimento que recibe, sin ningún esfuerzo..

Cuando se trata de un llanto incontrolable que aparece después de los 15 días de nacido, ocurre en las horas de la tarde (alrededor de las 6 p.m.)y con una frecuencia de 3 ó 4 veces por semana, se debe pensar en el mal llamado ‘cólico del lactante’, cuya etiología aún no está clara y que usualmente desaparece hacia los tres meses. No obstante, si es muy intenso o persistente se aconseja consultar al médico.

Sobre la piel

El brote o salpullido, entre tanto, se observa mucho en los recién nacidos y casi siempre se debe a calor, exceso de abrigo o ropa de lana. Se alivia fácilmente manteniendo al niño en un ambiente fresco y con ropa de algodón. También se le puede aplicar agua con un poco de fécula de maíz en la piel para refrescarlo. Se debe evitar el uso de talcos, porque generan aerosoles y, además, pueden resecar la delicada piel del niño.

El enrojecimiento del área de la piel del niño cubierta por el pañal, puede deberse a la falla en el necesario y rápido cambio de pañal cuando el niño esté sucio o a reacciones alérgicas al pañal o a algunos detergentes. Para prevenirlo se debe hacer el cambio

de pañales cada vez que el niño esté sucio. Pero si ya está presente, es recomendable limpiar muy bien la piel afectada con agua y aplicar cremas suaves, como óxido de zinc, después de cada cambio de pañal.

Las secreciones oculares o ‘lagañas’ se observan frecuentemente en los niños en su primer mes. Si la secreción no es excesiva y persistente, se puede mejorar con una buena limpieza de los ojos con algodón humedecido en agua hervida y fría varias veces al día. Si no hay mejoría, se aconseja consultar al médico.

El flujo vaginal en la recién nacida genera preocupación en los adultos que la cuidan. En la recién nacida es habitual observar una secreción vaginal blanquecina, ocasionalmente acompañada con un poco de sangre. Esto sucede por el paso de hormonas de la madre a la niña durante la gestación y suele desaparecer espontáneamente.

De igual forma, el crecimiento de las mamas en niños y niñas se debe al paso de hormonas de la madre durante la gestación y suele desaparecer en pocos días. Se recomienda a los adultos no tocar ni exprimir la mama porque es muy doloroso y se puede infectar. El crecimiento mamario cede espontáneamente.

Hay que aclarar que ello puede durar varios meses y se debe a inmadurez de la unión entre el esófago y el estómago. Se mejora poniendo al niño en posición semisentado después de cada toma de alimento, evitando balancearlo después de la alimentación. Si la regurgitación es exagerada o el niño no progresa en su peso se debe consultar al médico.

El pujo en los pequeños es preocupante para los padres. En los niños en su primer mes de edad es frecuente observar que hacen esfuerzos como si tuvieran dolor o deseos de defecar, acompañados frecuentemente de enrojecimiento facial. Esto no requiere ningún tratamiento, pues desaparece espontáneamente.

Por su parte, el llanto en el recién nacido también es una situación que preocupa a todos y, en especial, cuando es excesivo. Los padres deben conocer que el primer lenguaje del niño, y casi el único, es el llanto. El niño llora por calor, frío, hambre o porque quiere que lo carguen o le hablen y los padres van aprendiendo a descifrar este lenguaje.

Si el llanto es agudo y el niño no se calma cuando lo cargan o alimentan, es preciso buscar una enfermedad orgánica, como una hernia incarcerada, una infección del oído, una meningitis u otras enfermedades.

Por otro lado, el sangrado del ombligo al caer el muñón dura unos pocos días y lo único que hay que hacer es limpiarlo con agua y jabón y secar muy bien, una o dos veces al día. Si el sangrado aparece en los primeros tres días de nacido y es abundante, requiere evaluación médica.

Algunos recién nacidos tienen la nariz tapada, lo que ocurre por se- creciones nasales. Esta molestia se alivia con la aplicación de solución salina. Se aplica medio gotero por cada fosa nasal varias veces al día, según la obstrucción.

¿Y los gases?

Los llamados gases se pueden producir porque el niño traga aire o por la misma digestión de los alimentos. Se recomienda poner al niño en posición vertical o semisentado después de cada toma de alimento. También se le pueden hacer masajes suaves en el abdomen en el sentido de las agujas del reloj.

La flema o las secreciones bucales en los niños en los primeros días es causa de gran preocupación porque el niño se ve como asfixiado y en algunas ocasiones se puede poner morado. El adulto debe estar pendiente para extraer las secreciones con una gasa humedecida en agua y, si es necesario, se puede poner al niño en las piernas de la persona que lo está cuidando en posición boca abajo y darle unos golpecitos suaves en la espalda para que las expulse.

El meconio es la primera deposición que produce el niño; es de co- lor verde oscuro, se adhiere a la piel y es difícil de limpiar. Se sugiere remover con aceite.

El aspecto y la consistencia de las deposiciones del recién nacido pueden ser otra fuente de inquietud. Es bueno saber que las deposiciones son frecuentes, semilíquidas y pasan del color verde oscuro al amarillo oro, en especial en los niños alimentados del seno materno. El niño puede hacer tantas deposiciones como las veces que reciba alimento.

La ‘caspita’ en el cuero cabelludo es otra pregunta frecuente de los padres. Para ello, se recomienda aplicar en dicha zona un poco de aceite unas horas antes del baño y lavar con champú para que poco a poco esta se desprenda.

Recomendaciones para los padres

No se angustien cuando no sepan si su hijo llora por hambre, frío o porque quiere que lo cambien de posición; muy pronto ustedes lo percibirán y sabrán a qué corresponde su llanto.

Eviten los cambios bruscos de temperatura o la alimentación rápida, para así prevenir la aparición de hipo en el niño.

Eviten el exceso de alimentación en el niño, así como los movimientos bruscos y el cambio de pañal inmediatamente después de alimentarlo.

Póngale a su hijo ropa fresca y preferiblemente de algodón. No abrigue ni destape al niño según la temperatura del adulto; más bien hágalo teniendo en cuenta la sensación de bienestar o malestar que observa en el niño y, obviamente, en consonancia con el clima.

Hagan esfuerzos para entender y atender el llanto de su hijo. Atiendan siempre el llanto agudo y de aparición súbita.